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“Observa la verdad y no la traspases. No calumnies a ninguna gente grande o pequeña”, Ptahhotep

¿Repago o (re)robo?

Si esta crisis económica ha dejado claras tres cosas es que de ella saldremos con más pobres, con ricos más ricos y con el llamado repago de los servicios públicos instaurado, seguramente, para siempre. El nuevo sistema es perverso y, bajo la falsa excusa de garantizar el estado de bienestar, está castigando a la ciudadanía de forma sutil, pero continuada, mediante la imposición de tasas y re-tasas. Este goteo de copagos afecta a la justicia, a la sanidad o a la seguridad ciudadana.

Robo al estilo Ronaldinho

ORIOL CAMPUZANO/ ACN/ ARCHIVO

En el caso de Cataluña ha llegado a unos extremos que incluso parece que la delincuencia juega a favor de los intereses del gobierno de turno. Estaremos de acuerdo que los ciudadanos ya contribuimos con nuestros impuestos a pagar el funcionamiento de los juzgados, los hospitales o los cuerpos de seguridad. Fijémonos precisamente en este último ámbito.

Hoy en día, que te roben la cartera en Barcelona no es nada extraño, sobre todo, con tanto turista, puesto que el oficio de carterista es el único que no ha notado la crisis. En julio de 2011, los Mossos tenían censados a 400 carteristas habituales. En septiembre de 2012, había 150 de ellos actuando en el Metro de la capital catalana, donde había 200 hurtos a la semana. Hace pocos días nos explicaban que 101 multirreincidentes acumulaban 6.057 detenciones y 3.085 denuncias penales.

Pues bien, aunque entre todos pagamos a nuestra policía, está claro que la policía no puede garantizar nuestra seguridad al 100%. Por lo tanto, tributamos por un servicio que no es efectivo ni mucho menos, puesto que nos roban. Pero, es precisamente cuando nos roban cuando entra en juego el famoso repago.

Si te quitan la cartera, seguramente, llevarás dentro al menos el DNI y, si eres conductor, el carné; y, muy posiblemente, la cartilla sanitaria, además de alguna tarjeta de crédito. Cuando te roban, el Estado te obliga a abonar unas tasas para renovar todas esas tarjetas y carnés que te han birlado. Por el DNI, debes pagar 10,50 euros; por el carné de conducir, 19,50 euros, y por el duplicado de la tarjeta sanitaria, en Cataluña, desde el pasado 1 de marzo, ya hay que pagar 7 euros. En este último caso, la Generalitat te obliga a acudir a una entidad financiera -como las que ya hemos contribuido todos a rescatar- para abonar la correspondiente tasa.

Es así como el repago se multiplica y multiplica y multiplica, alimentando también a los bancos. ¿Qué se lleva el ladrón si te roba la cartera? Solo tarjetas de plástico. ¿Quién pone precio a esas tarjetas deplástico? Los Gobiernos, mediante el repago de las tasas. Por lo tanto, se puede deducir que, gracias a los carteristas, las arcas públicas se nutren de un dinero que, de otra forma, no tendrían. ¿Sabéis cuántos delitos de hurto se denunciaron en 2013 en Barcelona? 96.243. ¿Sabéis cuánto dinero habrían ingresado en tasas por renovación de DNI, carné de conducir y tarjetas sanitarias los gobiernos español y catalán si todas esas víctimas de los carteristas hubieran tenido que renovar su documentación robada? Pues más de 3,5 millones de euros en un solo año.

En resumen, cuando sufrimos un hurto, encima nos obligan a pagar unas tasas, castigándonos así doblemente a nosotros por la falta de seguridad en nuestra ciudad. Moraleja: La actividad de los carteristas ayuda al Tesoro Público; y si te roban la cartera verás cómo, gracias al repago, acabarás siendo víctima de un (re)robo.

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