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Dando la nota

Desde el ‘Satisfaction’ de los Rolling al ‘Wannabe’ de las Spice pasando por la lengua de Miley.

Yo no quería cantar en el Orgullo Gay…

Hoy es mi cumple (y el de mi compi Adriana Abenia, felicidades amor) Cumplo 27 veranos ya, aunque a veces tengo la sensación de que me falta alguno…

Años y años de experiencias que me han hecho cambiar, mejorar, crecer y sobretodo evolucionar. No se si para bien, o para mal, aunque creo saberlo, pero está claro que he cambiado.

No soy el de antes, he evolucionado como un bichito del Pokémon Go (que por cierto me tiene viciado), y en el plano profesional y en el musical también he cambiado.

Recuerdo con cierta amargura el día que los responsables del Orgullo me llamaron por teléfono para ofrecerme actuar en la Puerta del Sol. Todo me parecía mal, no me encajaba, no me cuadraba, y en realidad, lo que me pasaba era que no lo sentía…

Para hacer música, y para interpretarla (aunque sea en playback) hay que sentirla, hay que transitarla y hay que amarla. Yo, estaba en un momento en el que no sabía si quería hacerlo.

Este negocio es muy duro: es complicado, es injusto y a la vez tremendamente gratificante. Merece la pena, aunque tenga que tener otros trabajos para subsistir.

Si este post te parece inconexo y sin sentido, probablemente es porque lo sea, pero si sigues leyéndome poco a poco descubrirás más de mí. Esto, también soy yo.

Desnudaría mi alma en este texto, pero prefiero hacerlo al completo cuando salga a la luz Tripolar, mi (interminable) disco. Eso sí que va a ser un cúmulo de emociones.

El caso es que yo había perdido las ganas y la ilusión, pero no por no creer en mí o en lo que hago sobre un escenario. Las había perdido porque el trabajar para vivir no me dejaba crear.

El hecho de que en esa llamada en la que me ofrecieron actuar me insistiesen y me dijesen que lo tenía que hacer por colaborar con la causa, ayudó. El pensar en que todo apoyo y visibilidad es necesario cuando un loco armado se carga los sueños de 49 personas en una discoteca, ayudó. El que un angelito de la guarda en forma de bailarín me animase, me hiciese ver que tenía que estar allí, que tenía mucho que dar y sobre todo… que él lo diese todo por esta actuación, fue fundamental. Gracias Álex Row.

Siempre hablo de la música de los demás, hoy quiero compartir con vosotros la mía. Espero que os guste. No os perdáis lo que pasa a partir del minuto 7:43… Pese a las migrañas que tenía, lo disfruté como nunca.

Gracias. Gracias a los que hacen del Orgullo la mejor fiesta de Madrid por contar conmigo y mi música un año más. Juan, Nano, gracias.

Fotos: Pedro Lasterra | Vídeo: Gonzálo Sánchez y David Bañety

1 comentario

  1. Dice ser live

    Pues ya sabes, el año que viene no vayas y te vas a los San Fermines a cantar “ese toro enamorado de la luna”

    15 julio 2016 | 20:43

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