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Videojuegos, gadgets, curiosidades, archiperres y otras paranoias digitales

Archivo de Abril, 2007

Dos formas de ver los videojuegos

Vencedores y vencidos, así es la dura guerra de las consolas. Se trata de una contienda plagada de batallas y no todos pueden ganarlas todas, pero las cosas se le están poniendo difícil a Sony y su PlayStation 3. Aunque se trata de una marca asociada históricamente a un triunfo seguro, hay que plantearse cada lanzamiento como si fuera el único, sin pretender vivir de éxitos pasados.

Los tres grandes de la industria de los videojuegos: Nintendo, Sony y Microsoft son conscientes de la importancia de la generación compuesta por Wii, PS3 y Xbox 360. Por ello, cada una apostó por un aspecto diferencial en su consola. Los dos últimos han explorado nuevas ideas, pero en una línea continuista, basada en la potencia gráfica y en los formatos de alta definición, mientras que Nintendo y su Wii se han puesto una corona de la innovación que muchos miraron con escepticismo.

La primera batalla ha tenido unas consecuencias claras: Ken Kutaragi, el hasta ahora consejero delegado de la división de juegos de Sony y padre de la PlayStation, abandonará este puesto ante las ventas de PS3. Por otro lado, Satoru Iwata, el presidente de Nintendo, está exultante.

En su momento, y después del fiasco que supuso GameCube para Nintendo, el ideólogo de DS y Wii apostó personalmente por un cambio de estrategia, un reto que podía haberle salido muy caro. Y lo que algunos vieron en su día como una ‘espantá’ del que no podía competir contra la potencia de otras consolas, tienen que reconocer el mérito de apostar por un camino arriesgado y además salir triunfador. Quizás aquí la experiencia de tantos años dentro de la industria de los videojuegos, viendo pasar a competidor tras competidor, idea tras idea, hayan servido a Nintendo para aventajarse. Muchos años de experiencia en comparación al tiempo que llevan Sony o Microsoft en esta industria.

Pero aún es momento de cautela: ganar una batalla no es ganar la guerra, las consolas son máquinas de largo recorrido, y los éxitos de PS3 y Xbox 360 también estarán condicionados (e impulsados) por el Blu-ray y el HD DVD, unos formatos que permiten peripecias audiovisuales con las que Wii no puede competir.

Quién navega con el móvil

Que la telefonía móvil ha adelantado a la fija en número de usuarios es un hecho. La comodidad y el abaratamiento de algunos servicios han sido los factores clave para este ascenso imparable.

Un estudio de la Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC) afirma que el año que viene la mitad de los usuarios de móvil navegará por Internet con su terminal.

Atendiendo a la realidad, este augurio no parece demasiado creíble. Aunque es cierto que la tecnología ya existe y que este tipo de posibilidades podría facilitar mucho la vida de muchos usuarios, se trata de un servicio que requiere de un terminal optimizado para que la navegación no sea un infierno y, sobre todo, son exigibles unas tarifas mucho más económicas de las que se están ofreciendo ahora.

En su día, otros estudios auguraron la revolución del WAP, y no pasó del fiasco. Todos los ojos se pusieron después en el UMTS, y la cosa no mejoró en exceso. Ahora se habla del HSDPA, de la velocidad que permite y de sus infinitas posibilidades en navegación, pero lo cierto es que por el momento la revolución masiva sólo ha llegado de la mano del sistema de comunicación móvil más básico (y más económico, relativamente): el SMS.

Y es que el avance en las tecnologías tiene que ir acompañado irremediablemente de una bajada en los precios. Si éstos no mejoran, no parece probable que en 2008 los usuarios se lancen a navegar a través de su teléfono móvil.

Canonizar sin freno

Canon y canonizar son dos palabras que, pese a que se parecen, no tienen nada en común. De hecho, la segunda acepción de canonizar según la Real Academia Española es la de «calificar de bueno a alguien o algo», y este significado no puede estar más lejos de lo que implica el canon, al menos para los usuarios.

La definición de un nuevo canon, de un nuevo impuesto para los dispositivos digitales, implica a muchas entidades y fabricantes, pero afecta sobre todo al usuario, que verá cómo se incrementa el precio de algunos productos. Y es que varios de los integrantes de la negociación de este canon se han empeñado en mezclar ideas que no tienen nada que ver.

Canon y piratería son conceptos que no pueden ni deben relacionarse, y eso es lo que se intenta desde uno de los frentes. Mientras los Ministerios de Industria y Cultura intentan tomar una decisión conciliadora entre las entidades gestoras de derechos de autor y fabricantes y asociaciones de usuarios (o eso dicen), son muchos los que piensan que hasta después de las elecciones autonómicas no se hará pública la decisión.

Lo que algunos creían cosa de cuatro locos de la informática nos afecta a todos, y cada día más.

Firefox recurre a los sentimientos

Hay muchas razones para apelar al uso de Firefox: la seguridad, la innovación y, cómo no, que es software libre. Imagino que también hay otras para defender a Internet Explorer, aunque ahora mismo no caigo en ninguna. En fin, sea como fuere, si ninguna de las ventajas anteriores te bastaba, los chicos de Mozilla ofrecen este fondo de pantalla…

Puedes descargarlo desde aquí: 800×600, 1024×768, 1280×1024, 1440×900, 1680×1050.

No sé si era necesario, pero a mí me ha convencido.

Un código de conducta para los blogs

En esencia, cada blog es o debería ser el reflejo virtual de cada uno de sus autores o de la personalidad que han decidido crear para la ocasión. La experiencia dice que tanta importancia tienen las entradas del propio autor como cada uno de los comentarios que generan los lectores, incluso más.

Según algunos, se están perdiendo las formas en la blogosfera. La polémica ha surgido a raíz de que Kathy Sierra, una blogger y escritora, decidiera anular una conferencia ante el pavor que le supuso leer las amenazas de muerte que alguien le había dejado en su blog. Vista la trascendencia del caso, unos cuantos bloggers se han decidido a realizar una especie de “código de conducta”.

“La blogosfera” es para mí un concepto difuso, como “la gente”. Por eso resulta especialmente difícil y no sé si útil crear un código de conducta para ella. También porque, en el caso mencionado, no son los blogs los que están en tela de juicio sino más bien el comportamiento de algunos de los visitantes. En esta especie de código se está debatiendo sobre si los autores de blogs están en su derecho a eliminar los comentarios anónimos sin ser acusados de censores, qué pasa con los trolls, cómo solucionar los conflictos que puedan surgir, qué hacer con los comentarios cuyo contenido sea “inaceptable”, etc.

Me asusta un poco el hecho de que se hable de la blogosfera como una entidad única que necesita de un decálogo para avanzar. Miles de usuarios hasta ahora no han necesitado de más normas que las que les dicta su sentido común. Debería bastar con ser consciente de la existencia del otro, como siempre. Y eso es algo que no sólo se está perdiendo en la blogosfera.

*Foto: James Duncan / O’Reilly Media

Una pequeña luz al final del túnel

Algunos entre los que me incluyo nos hemos animado ante el anuncio definitivo de que EMI va a suprimir los DRM de su catálogo musical online.

EMI ha anunciado más calidad en las canciones -se pasa de de 128 a 256 kbps- y sin DRM, un conjunto de restricciones anticopia que impiden al comprador hacer determinados usos de las obras que lo incluyen.

iTunes, de Apple, será la primera tienda en llevar esta nueva medida a cabo, aunque no será la única y en poco tiempo se le unirán más. Las canciones se ofrecerán en formato WMA, MP3 y AAC.

El caramelo se ha vuelto algo amargo al descubrir que el precio de las canciones también se ha modificado, pasando de los 0,99 céntimos actuales a 1,29 euros por canción. Se supone que tenemos que pagar esa diferencia cada vez que nos descargamos una canción por el aumento de calidad y por el hecho de que va sin los absurdos ‘Digital Rights Managements’. El hecho de que la compra de álbumes completos se mantenga al mismo precio con y sin DRM sí puede suponer un avance, pero es un paso relativamente pequeño, al igual que sucede con los vídeos.

El hecho de que esta discográfica suprima los DRM es un comienzo, aunque aún está lejos de comprender las expectativas del usuario que compra música a través de internet. Parece que viene a decir: te quito los DRM de las canciones (algo que en el fondo me da un poco igual), pero a mí págame un 30% más por cada canción.

Al final, lo que podía haber sido una gran noticia ha quedado en parte empañada. Un gran anuncio para la prensa pero un pequeño paso para el usuario.