BLOGS
El telescopio El telescopio

“Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos” (Jaime de Armiñán)

Archivo de Mayo, 2017

Pequeño muestrario de micromachismos

Con el estreno en parrilla de ‘All you need is love…o no’, una actualización al siglo XXI de la caravana de Jesús Puente ‘Lo que necesitas es amor‘, una salida de tono de su presentador, Risto Mejide, puso en evidencia una realidad que abunda en televisión, al igual que en la vida, la de los micromachismos. 

Risto, que nos tiene más que acostumbrados a la provocación, se pasó de la raya al calificar de “calientapollas” a una muchacha que era llevada al programa por su compañero de piso, enamorado de ella, y confundido porque ella le coge de la mano cuando ven juntos la televisión.

Lejos de ser reprobado por el grupo de colaboradores del programa, estos, y el público, le rieron la gracia a Mejide, normalizando el comentario y haciéndole un flaco favor a la mujer, a esta en concreto y a todas en general.

Pero en cuestiones de amor, y de televisión, estos ejemplos de micromachismos (acciones, actitudes y comportamientos machistas más sutiles e incorporados como normales en nuestro día a día frente al machismo tradicional que provoca, en general, el rechazo de una gran parte de la sociedad) no son exclusivos.

Un competidor de la remozada caravana del amor también cuenta con algunos momentos estelares consagrados al machismo. En First Dates, uno de los candidatos a encontrar pareja le espetó a su cita, que le rechazó segundos antes, que no quería seguir conociéndola porque no le gustaba “de cintura para abajo”. 

Pero sigamos con los ejemplos, que en las últimas semanas han dado para mucho: en Supervivientes, el concursante Kiko, pareja de Gloria Camila, tuvo celos de ella porque hablaba mucho con otro compañero de isla. Y, cabreado, le gritó: “Ya me buscarás para ir a la cama” (cita escrita sustituyendo otro verbo más vulgar).

Este pequeño muestrario se puede completar con normas no escritas y de sobras practicadas tanto en programas como en publicidad. Y los hombres también tendrán lo suyo. Sin duda. Pero cabe destacar cómo ese espejo en el que nos miramos, que es la televisión, refleja también y tan bien nuestros defectos como sociedad.