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¿De dónde surge la exclamación ‘¡diantres!’?

¿De dónde surge la exclamación ‘¡diantres!’?

Normalmente, cuando se utiliza término ‘diantre’, se hace a modo de exclamación y, sobre todo, como eufemismo (forma de aludir a algo sin necesidad de decir una grosería o blasfemar). Un ejemplo de su uso es: ‘¡¿Pero qué diantres ha pasado aquí?!’.

En sus orígenes se comenzó a utilizar el vocablo ‘diantre’ para sustituir a palabras como ‘diablo’ o ‘demonio’, debido a que antiguamente se tenía el convencimiento (superstición) que si se nombraba al maligno algo malo podría ocurrir, de ahí que se buscara un término con el que referirse a él sin tenerlo que mentar.

Diantre llegó al castellano desde el francés de exacta grafía y significado (la primera aparición del término en legua francesa es del siglo XVI). El vocablo no dejaba de ser una alteración de la palabra ‘diable’ con el mismo propósito eufemístico con el que en nuestra lengua se utiliza.

Cabe destacar que este caso de eufemismo es muy similar al de la utilización del término ‘¡pardiez!’, usada para sustituir la exclamación ¡por Dios!, tal y como os expliqué hace un tiempo en este otro post: https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/de-donde-surge-la-exclamacion-pardiez

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Fuente de la imagen: clipartbest

Cuando un torero muere durante una corrida ¿es sacrificada la madre y familia del toro?

¿Sabías que cuando un torero muere durante una corrida es sacrificada la madre y familia del toro?

Durante este pasado fin de semana en los diarios, telediarios y redes sociales se ha hablado hasta la saciedad de la noticia del trágico fallecimiento del joven torero Víctor Barrio tras recibir una fatal cornada en el pecho durante un festejo taurino en Teruel.

Aunque no se ha realizado en todas la ocasiones en las que ha habido el fallecimiento de un torero, existe una tradición taurina que estipula que, tras la muerte de un matador, el ganadero responsable del astado que ha acabado con la vida del torero debe sacrificar a la madre del animal y toda su casta o familia (reata como es llamada en el argot taurino).

Cabe destacar que los toros de lidia se obtienen tras una selección exhaustiva tanto del toro semental (padre) como de la vaca brava (madre) y el hecho de sacrificar la reata supone un grave perjuicio para el ganadero por varios motivos: la pérdida económica que supone deshacerse de la familia del astado (del que podría haber grandes ejemplares que ya no podrán ser vendidos para ser toreados en ningún festejo) y el descredito que un incidente de este tipo proporciona, y más teniendo en cuenta el grado de superstición existente alrededor del mundo de la tauromaquia.

Debe tenerse en cuenta que el fallecimiento del torero Víctor Barrio es el primero que ocurre en las últimas tres décadas (el anterior fue José Cubero, ‘Yiyo’, en 1985 y la vaca madre del toro Burlero sí que se sabe que fue sacrificada, al igual que la vaca madre del toro ‘Avispado’ que acabó con el diestro Paquirri en Pozoblanco o, por poner un tercer ejemplo, el museo sevillano que exhibe la cabeza de ‘Islera’ madre del toro ‘Islero’ que mató a Manolete en la Plaza de Linares en 1947 ). Más de una cincuentena, desde el siglo XVIII hasta la actualidad, son los toreros fallecidos a consecuencia de lesiones y cornadas producidas por un toro.

 

ACTUALIZACIÓN: Tal y como me hacen saber un par de lectores, en el caso del toro ‘Lorenzo’ que mató a Víctor Barrio, la vaca madre (llamada Lorenza) ya habría sido sacrificada por los responsables de la ganadería hace unos días, pero fue por cuestión de edad del animal. La propia Ganadería Los Maños ha publicado en su perfil de Facebook la siguiente nota:

‘En contestación a tantas preguntas que nos llegan en estos días, sobre el sacrificio de la madre y toda su familia del Toro Lorenzo, queremos aclarar que sus hermanos serán lidiados, sus hermanas seguirán dando productos en la ganadería y sus padres ya fueron sacrificados por su avanzada edad, antes de que pasará el fatal desenlace.
Muchas gracias a tod@s por el apoyo de estos días.’

Por lo que queda descartado que se vaya a sacrificar a la reata del toro Lorenzo. Esto no invalida la información facilitada en este post que se ha basado en lo publicado por otros medios (al pie podéis encontrar la relación de fuentes de consulta), aunque algunos de ellos (elpais y abc), con el paso de los días, han actualizado parte de su info y ya no aseguran con rotundidad lo que sí decían días atrás sobre la tradición taurina de sacrificar la reata o la madre de un toro que ha acabado con la vida de un torero durante el transcurso de un festejo taurino. En este caso no se lleva a cabo debido a que esta práctica se realiza a elección del ganadero.

Debido a las constantes actualizaciones y modificaciones de las fuentes consultadas (algunas incluso se han desdicho posteriormente de lo que habían publicado) este post ha sufrido sus correspondientes modificaciones y/o actualizaciones y, por consiguiente, las páginas a las que apuntan los enlaces de las fuentes de consulta puede que hayan sido modificadas e incluso desaparecido.

ACTUALIZACIÓN 2: A raíz del fallecimiento del torero Iván Fandiño en la plaza de toros de Aire-Sur-l’Adour (en el suroeste de Francia) el 17 de junio de 2017, se ha reabierto el debate y la polémica sobre si la madre del toro y su reata iban a ser sacrificadas, siendo múltiples los medios, webs y blogs que han publicado noticias con texto extraído de este post sin indicar la fuente de procedencia de tal información. También cabe destacar que la mayoría lo han hecho de una manera sesgada, omitiendo y/o tergiversando parte de la información con el fin de convertirla en una noticia sensacionalista y ganar fácilmente visitas a sus páginas. Evidentemente, me niego a mencionar el nombre ni enlazar a dichos medios para no proporcionales ni un solo clic.

 

 

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Fuentes de consulta: Diccionario Taurino / cetnotorolidia / abc / elpais / curistoria / telegraph / abc (2) / elplural / PACMA / bejarfm / ganaderoslidia / Facebook Ganaderia Los Maños
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

 

Nota importante:
Tanto este blog,  su autor, como la web en la que se encuentra alojado (20minutos.es) mantienen por convicción propia y como línea editorial el no fomentar ni apoyar la tauromaquia. Ello no exime, al mal llamado ‘arte’, de haber proporcionado un sinfín de interesantes anécdotas y/o curiosidades a lo largo de la historia siendo dignas de su publicación en esta página, sin que esto pueda representar un cambio de actitud hacia la misma.

Johan Cruyff y el dorsal número 14

Johan Cruyff y el dorsal número 14

Algo que caracterizó a Johan Cruyff , a lo largo de su carrera como futbolista, fue el hecho de llevar el número 14 a la espalda en un tiempo en el que los jugadores titulares portaban el número de dorsal por su situación en el terreno de juego (del 1 al 11) y no personificado (tal y como ocurre actualmente). Cruyff era delantero centro y, por tanto, sus primeros años de carrera en el Ajax (donde debutó en 1964) fue jugando con el 9 a la espalda.

Pero todo cambió el 30 de octubre de 1970, día que reapareció tras una lesión inguinal que lo había mantenido alejado de los terrenos de juego durante un tiempo, en el que saltó al campo portando el número 14 en su espalda (que estaba destinado para los suplentes). Ese detalle hizo sonar las alarmas entre todos los aficionados del Ajax quienes intuyeron que algo no marchaba bien entre la estrella y los responsables del equipo (por esa época ya se especulaba sobre el interés y el posible fichaje del jugador por parte de otros equipos, entre ellos el F.C. Barcelona). A partir de aquel día ese sería el dorsal que luciría en la espalda tanto en el equipo holandés como en la selección nacional, así como en otros equipos que jugó y aunque no lo llevó siempre, ya que no en todos los equipos se lo permitieron, sí que posaba con una camiseta con ese número a la hora de tomarse una fotografía o hacer algún tipo de campaña publicitaria.

Johan Cruyff y el dorsal número 14Lo que no ha quedado demasiado claro a lo largo de todos los años que han pasado desde entonces es el verdadero motivo sobre el porqué a partir de aquella fecha el 14 se convirtió en su número de dorsal.

Se ha especulado mucho y entre lo que se ha publicado al respecto hay quien apunta que durante el tiempo en que estuvo lesionado Cruyff la camiseta con el 9 le fue otorgada, por el entrenador Rinus Michels, a Gerrie Mühren quien lo había sustituido.  Parece ser que a su  vuelta y mientras volvía a organizar el equipo y los dorsales Michels dijo a Cruyff que llevase el número 14, algo que no le sentó demasiado bien, y a modo de rebeldía decidió llevar siempre esa (aunque, como explico unos párrafos más arriba, no era costumbre en ese tiempo llevar un dorsal que no fuera posicional).

Sin embargo otras fuentes apuntan que, momentos previos a la disputa del partido que debía enfrentar aquel 30 de octubre de 1970 al Ajax contra el PSV, Gerrie Mühren no encontraba su camiseta habitual con el número 7, por lo que fue el propio Johan Cruyff, que se acababa de incorporar al equipo tras la lesión, quien le ofreció que llevara el 9 (como había portado en las jornadas anteriores) y él cogió al azar una del cesto de los suplentes y ésta fue la que llevaba el dorsal número 14. Como el partido marchó bien y Cruyff era un tanto supersticioso, decidió que a partir de aquel momento aquel sería su dorsal.

Cuando Cruyff fichó en 1973 por el Barça la liga española solo permitía llevar los dorsales del 1 al 11 a los titulares, motivo por el que la mayoría de los partidos que disputó con el club azulgrana fue con el 9 a la espalda, pero siempre que tuvo la oportunidad de vestir la camiseta con el 14 lo hacía (ya fuese un encuentro no oficial o amistoso).

Durante el Mundial de Fútbol que se disputó en Alemania Occidental en 1974, el seleccionador de los Países Bajos decidió otorgar los dorsales a los jugadores por orden alfabético y así fue para todos los componentes de la Selección Holandesa excepto para Cruyff que se empeñó en vestir la zamarra con el dorsal 14 y así lo hizo.

Como dato curioso también cabe destacar que su hijo, Jordi Cruyff, sí que pudo jugar con el dorsal 14 durante los años que vistió como culé.

En 2007, y como reconocimiento a la gran carrera como jugador de Johan Cruyff, el Ajax decidió retirar de su equipación la camiseta con el dorsal número 14, no siendo así en el F.C. Barcelona donde dicha camiseta la han vestido jugadores tan diversos como Amunike, Ezquerro, Gerard López, Thierry Henry (quien ya lo lucía en el Arsenal) Mascherano o actualmente Malcom.

Johan Cruyff y el dorsal número 14

 

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Fuentes de consulta: fcbarcelona / fcbarcelonanoticias / sport / elperiodico / cruijff.com
Fuentes de las imágenes: fcbarcelona / Premsa VNG (Flickr) / Wikimedia commons

¿Cuál es el origen de las tradicionales lentejas de Nochevieja en Italia?

¿Cuál es el origen de las tradicionales lentejas de Nochevieja en Italia?

Cada país, cultura o religión tiene un modo distinto de celebrar la llegada del nuevo año. En España (y cada vez en más países) se hace comiendo las tradicionales 12 uvas de la suerte mientras que se ve la retransmisión de las campanadas desde la madrileña Puerta del Sol.

En Italia, sin embargo, la tradición para la noche de Fin de Año (‘Notte di Capodanno’) es comerse un sabroso plato de lentejas.

Muchos fueron los pueblos de la antigüedad en los que esta legumbre fue considerada como un símbolo de prosperidad y el hecho de llevar encima un puñado de lentejas acabó convirtiéndose en un amuleto. Por tal motivo, en la Antigua Roma se inició la costumbre de regalar un bolsito de cuero (conocido como scarsella) que contenía un puñado de lentejas, con el deseo de que éstas se convirtieran en monedas de oro y dieran prosperidad y riqueza para todo el año.

De ser regaladas en un bolsito pasaron a ser servidas ya cocinadas y en la Edad Media comenzaron a acompañarlas de ‘cotechino’ o ‘zampone’, dos sabrosos embutidos que se cocinan (el segundo tiene la curiosa forma de pata de cerdo).

Tradicionalmente se servía a la hora del almuerzo del último día del año (en muchos lugares de Italia todavía se realiza así) y con el tiempo pasó a ser el plato estrella de la nochevieja, debido a la creencia de que si era lo último y primero que se comía en el tránsito de un año al otro proporcionaría suerte y prosperidad para todo el resto del año que entraba.

La gran emigración de italianos hacia el continente americano del siglo XIX llevó consigo sus tradiciones, entre ellas el servir lentejas en Fin de Año, motivo por el que hay tantos países latinoamericanos en los que también es costumbre comerlas en esta fecha.

 

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Fuentes de consulta: Mon Fernández / lorointavola / venere
Fuente de la imagen: pixabay

¿De dónde surge la creencia y superstición de que una pata de conejo trae buena suerte?

¿De dónde surge la creencia y superstición de que una pata de conejo trae buena suerte?

Como es bien sabido, una superstición es aquel acto o conducta que condiciona la vida de cualquier individuo que hace o deja de hacer algo ante el convencimiento que, de lo contrario, le podría ocurrir una desgracia. Por tal motivo muchos son los elementos que a lo largo de la historia se han convertido en un amuleto con el que atraer la buena suerte: una herradura, un trozo de madera que tocar, una reliquia perteneciente a una parte del cuerpo de una persona que había sido santificada o una simple pata de conejo (entre otras muchísimas cosas).

La creencia de que una pata de conejo trae buena suerte es una de las más antiguas que existen. Se calcula que ya en el siglo VII a.C. los pueblos celtas ya tenían sus propias supersticiones y creencias y entre ellas estaba la que le otorgaban a los conejos, liebres y algunas especies de roedores. El hecho de que habitasen en madrigueras en el subsuelo hacía pensar a los antiguos celtas que éstos animales estaban en contacto con los Dioses y espíritus del inframundo y, por tanto, esos animales les protegerían. De ahí que mucha ropa de abrigo se realizase con sus pieles, su carne fuese muy preciada en platos de la época y sus huesos se convirtieran en amuletos que llevaban encima colgados en collares, pendientes u otros abalorios.

Con el transcurrir del tiempo la liebre y esos otros roedores fueron adquiriendo una connotación negativa en el folklore popular y sin embargo el conejo siguió disfrutando de ese estatus de animal que proporcionaba suerte o alejaba los malos augurios.

En la época de la Antigua Roma y Grecia el conejo adquirió la categoría de ‘curalotodo’ y muchos eran los ungüentos que se realizaban en el que se utilizaba algunos huesos machacados de este animal. También se frotaban partes dolorida o fracturadas con alguna parte de su cuerpo y sobre todo se convirtió en amuleto (como animal doméstico) para proporcionar fertilidad y una gran prole de hijos, debido a su gran y rápida reproducción.

Avanzando en el tiempo nos encontramos que durante la Edad Media se reforzó la superstición alrededor de los poderes curativos y de buena suerte que podían proporcionar los conejos, pero éstos ya dejaron de ser un animal doméstico para ser llevado uno de sus huesos encima (tal y como ya habían hecho los celtas un milenio atrás).

En una época en la que los consejeros místicos y espirituales de grandes reyes tenían una relevancia importantísima en sus decisiones el portar el hueso del conejo se puso más de moda que nunca entre todas las clases sociales.

El hecho que de la noche al día pasase de servir cualquier hueso del conejo como amuleto a ser específicamente una de sus patas no se sabe a ciencia cierta cuándo ocurrió, pero uno de los escritos más antiguos que hay en relación a ello data del siglo XVI y se trata de un pequeño texto que explica cuál era el amuleto infalible y cómo se debe conseguir.

Dicho texto decía que éste debía ser la pata trasera izquierda de un conejo que tendría que haber muerto a medianoche en un cementerio en una noche sin luna de un viernes 13 y a manos de un jinete de piel negra y cabello pelirrojo, zurdo y bizco que iría montado en un caballo blanco.

Evidentemente el texto y los elementos mencionados no dejan de ser un batiburrillo de supersticiones mezcladas y sin sentido alguna, pero que en su época tuvo gran relevancia, por lo que a base de repetirla hizo que se creyera que la parte del conejo que realmente daba buena suerte era su pata trasera izquierda.

La creencia se extendió por prácticamente todo el planeta y ha llegado hasta nuestros días, en el que podemos encontrar que son innumerables las personas que creen a pies juntillas que el portar consigo una pata de conejo la protegerá de malos augurios y le proporcionará protección y buena suerte.

 

 

Lee y descubre más historias como esta en el apartado ‘Destripando Mitos, Leyendas Urbanas y Supersticiones’ de este blog

 

 

Fuentes de consulta: ‘Las cosas nuestras de cada día’ de Charles Panati / scientificamerican / todayifoundout
Fuente de la imagen: Bergadder (pixabay)

¿De dónde proviene la superstición del espejo roto y los siete años de mala suerte?

¿De dónde proviene la superstición del espejo roto y los siete años de mala suerte?

Como bien es sabido, una superstición es aquel acto o conducta que condiciona la vida de cualquier individuo que hace o deja de hacer algo ante el convencimiento que, de lo contrario, le podría ocurrir una desgracia.

La práctica totalidad de supersticiones que hoy en día existen provienen de hechos históricos que nada tuvieron que ver en su origen con el infortunio, enfado de Dioses o extrañas maldiciones. Ha sido el transcurrir del tiempo, y el pasar oralmente de una generación a la siguiente, lo que ha hecho que acabe siendo común y rutinario para muchísimas personas creer en el ‘mal fario’ de algo, sólo porque sus antepasados ya lo creían así.

Hecha esta  introducción debo señalar que la superstición que indica que si se rompe un espejo es sinónimo a tener siete años de mala suerte es tan solo consecuencia de un preciso momento histórico, situado en la Venecia de finales del siglo XV y principios del XVI, en el que comenzó a ponerse de moda los grandes espejos realizados con vidrio y en los que se le ponía una lámina de plata en la parte posterior, haciendo que las personas y cosas situadas delante pudieran reflejarse. Hasta entonces, y desde la antigüedad, los espejos solían ser piezas de metal donde mirarse e incluso se utilizaban vasijas en las que se echaba agua y la persona quedaba reflejada.

La llegada del nuevo modelo de espejo a la vida de los ricos aristócratas venecianos hizo que fueran muchos los que quisieran tener uno bien grande y carísimo en los salones de sus palacetes.

Y es precisamente el altísimo coste económico de esos espejos lo que hacía que se comparase su valor con el del salario de varios años de cualquier sirviente, por lo que se les advertía que tuvieran sumo cuidado a la hora de limpiarlo ya que en caso de romperse deberían trabajar sin cobrar a lo largo de los siguientes años.

Y qué peor desgracia para un sirviente el tener que trabajar durante un indeterminado número de años sin percibir su salario, lo que le auguraba, sin lugar a dudas, un largo periodo de tiempo viviendo penurias y, posiblemente, alguna que otra desgracia. Esto hizo que corriese la advertencia que se hacían los unos a los otros, convirtiéndose con los años en la superstición que ha llegado hasta nuestros días, a pesar que desde 1835 los espejos tal y como hoy los conocemos aparecieron y, por lo tanto, su valor era ínfimo en comparación con los realizados hasta entonces; pero, después de tres siglos de propagarse, ya estaba enquistada en la sociedad la creencia de la mala suerte que se tendría por su rotura.

Para terminar, cabe añadir que en un principio no se indicaba lo de los siete años de mala suerte, ya que el periodo de tiempo simplemente estaba sujeto al valor del espejo y al salario que percibía el sirviente, por lo que en cada caso era diferente.

Pero como ocurre con la transmisión oral de cualquier cosa, fue a posteriori cuando se le quiso dar un tiempo específico a ese periodo de mala suerte que decía el dicho popular, por lo que se le adjudicaron los famosos siete años, debido a que desde la antigüedad este número tenía una simbología especial en infinidad de cosas: los días de la semana, las notas musicales, los pecados capitales, los colores del arcoíris, los brazos del candelabro judío, los chakras, los arcángeles, los sacramentos, los sabios de Grecia, las maravillas del mundo o las vidas de un gato.

Así que ya lo sabes… en caso de que se te rompa un espejo preocúpate únicamente de no cortarte al recoger los trozos, por lo demás no te espera ningún tipo de maleficio ni mala suerte, por mucho que puedan advertirlo este tipo de absurdas supersticiones y algún que otro vidente trasnochado.

 

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Fuente de la imagen: Alejandro Hernandez (Flickr)

¿De dónde surge la costumbre de tirar una moneda a una fuente para pedir un deseo?

¿De dónde surge la costumbre de tirar una moneda a una fuente para pedir un deseo?

A través del apartado de contacto, Belén Borrás me hace llegar una consulta en la que me pregunta de dónde surge la costumbre de tirar una moneda a una fuente para pedir un deseo.

Esta costumbre, a la que podríamos llamar también superstición, viene de lejos y tiene su origen en una antiquísima tradición por la que se creía que el agua que estaba estancada, ya fuese en un pozo, lago, fuente, cueva, etc…, tenía propiedades curativas. No debemos obviar que los tratamientos termales ya se realizaban hace varios milenios.

Esa creencia se popularizó rápidamente debido a que estaban convencidos de que en el interior de esos lugares habitaban algunas divinidades, las cuales concedían deseos.

El pueblo Celta era uno de los que más ayudó a difundir este tipo de creencias, surgiendo entre sus costumbres la de lanzar una piedra en uno de esos pozos (o lugares con agua estancada) y ver cuántas burbujas brotaban o escuchar el ruido que hacía, dependiendo del número creían que les iría mejor o peor.

Les pedían a las deidades deseos, pero siempre estaban relacionados con la salud (al menos en la antigüedad).

Según como fueron pasando los siglos se fue afianzando esa tradición, pero al mismo tiempo se fue modificando: ya no solo se pedía por la salud sino que al abanico de deseos se le comenzó a unir peticiones para encontrar pareja, trabajo, ganar premios de azar…

También se cambió el lanzar piedras a tirar monedas. Este cambio radica básicamente en que es más fácil que una persona lleve una moneda encima que no una piedra (aparte de que lo de las monedas se convirtió en todo un lucrativo negocio para muchos de esos sitios). Cabe destacar que en algunos lugares también se volvió una tradición el tirar alfileres.

Se ha convertido en una costumbre que va ligada al hecho de visitar como turista algún lugar, encontrarse con una fuente y tener la necesidad de lanzar la moneda para pedir el deseo.

Se calcula que anualmente la recaudación de todas las monedas que se lanzan en todas las fuentes, pozos o cualquier otro lugar turístico (aunque no haya tradición alguna en aquel lugar) repartidas por todo el planeta puede superar los diez millones de euros.

 

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Fuente de la imagen: HerrBerta (Flickr)

¿Por qué decimos ‘Jesús’ cuando alguien estornuda?

¿Por qué decimos ‘Jesús’ cuando alguien estornuda?Nuestros antepasados, de hace miles de años, ya eran supersticiosos y el acto del estornudo lo tenían catalogado dentro de un baremo que indicaba si era de mayor o menos gravedad, dependiendo del momento del día y lugar en el que se producía.

Estaban convencidos que el estornudo era un medio por el que los malos espíritus y las enfermedades podían colarse en nuestro cuerpo, por lo que tras escuchar un estornudo los presentes exclamaban cosas como: «¡Que Júpiter te conserve!» o «¡Zeus te salve!» en el caso de los griegos o un «¡Salve!» en el de los romanos.

Tras la llegada del cristianismo se le añadió un nuevo elemento negativo al  acto de estornudar: la presencia del diablo. Para evitar que éste se metiera dentro de la persona que había estornudado se le decía varias veces seguidas el nombre de «¡Jesús!». Con el transcurrir del tiempo la costumbre de decirlo quedó en una sola vez.

Pero también nos podemos encontrar con muchas personas que utilizan el término «¡salud!» tras escuchar estornudar a alguien. Es una forma de desear que no caiga enferma, pues desde bien antiguo se tenía la convicción de que un estornudo era el primer síntoma de cualquier enfermedad contagiosa.

También hay que añadir que la palabra salud (tras un estornudo) suele ser utilizada por personas no creyentes sin el componente supersticioso que adquirió en sus orígenes.

Los musulmanes también tienen su propia exclamación y esta suele ser: «Alhamdulillah» (Gracias a Allah/Alabado sea Allah) a lo que la otra persona contesta con un «Rahimak Allah» (Que Allah te bendiga) o «Yarhamuka Allah» (Que Allah tenga misericordia de ti)

 

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Portada 6ª edición Ya está el listo que todo lo sabe

 

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Fuente de la imagen: xpistwv (morguefile)

¿De dónde surge la expresión ‘ser mano de santo’?

¿De dónde surge la expresión ‘ser mano de santo’?Solemos decir ‘esto es mano de santo’ cuando queremos referirnos a que algo tiene un efecto casi milagroso a la hora de curar una dolencia o arreglar un problema y su origen lo encontramos en la antiquísima superstición en la que se tenía el convencimiento de que una reliquia perteneciente a una parte del cuerpo de una persona que había sido santificada y/o era venerada tenía poderes curativos y aportaba buena suerte/protección solo por el hecho de tocarla o tenerla cerca.

Numerosos son los casos de cuerpos de santos y santas que han sido desmembrados y repartidas las diferentes piezas por diferentes iglesias, conventos o particulares que pagaban autenticas fortunas por el hecho de poseer uno de esos miembros.

Como imaginareis, las manos eran las más veneradas y de las que se creía que aportaban una mayor protección, curación y suerte. De ahí que, con el paso del tiempo, se comenzase a utilizar expresiones como ‘es mano de santo’ para referirse al poder curativo y milagroso de algún remedio, medicamento, etc…

Cabe destacar que durante todos los años que se mantuvo al frente de la jefatura del Estado, Francisco Franco tuvo la mano incorrupta de Santa Teresa en la capilla del Palacio del Pardo, con el fin de que le protegiera y guiase (se llegó a comentar que incluso la llevaba consigo en sus desplazamientos y viajes). Tras el fallecimiento del dictador, en 1975 la reliquia fue devuelta al convento de las Carmelitas Descalzas de Ronda.

La imagen que acompaña este post ilustra el momento en el que las religiosas del convento de las Carmelitas Descalzas de Ronda recibieron la mano de Santa Teresa, tras cuatro décadas en poder de Franco.

 

Fuente de la imagen: apostoladodelasreliquias

¿De dónde surge la superstición sobre las herraduras y la buena suerte?

¿De dónde surge la superstición sobre las herraduras y la buena suerte?

Como bien sabréis, las supersticiones son la extraña creencia que tienen algunas personas a pensar que poseer algún objeto, hacer algo concreto o evitar según qué situaciones influirá en su destino, otorgándole buena o mala suerte; todo ello por una rara e inexplicable conjunción mágica fuera de cualquier tipo de razonamiento científico, explicación lógica y coherente o demostración empírica.

Una de las supersticiones más extendidas es la que indica que tener una herradura colgada sobre la puerta de entrada de una casa la protege de la mala suerte, dotando al hogar con la fortuna y alejándolo de cualquier tipo de adversidad.

¿De dónde surge la superstición sobre las herraduras y la buena suerte?El origen a esta creencia, tan arraigada popularmente, se la debemos a una antigua leyenda que surgió en el siglo X alrededor de San Dustan, quien, antes de ser nombrado Arzobispo de Canterbury y ser canonizado tras su fallecimiento, trabajó como herrero en Baltonsborough (suroeste de Inglaterra).

Dicha leyenda explicaba como se le apareció a Dustan una extraña criatura (mitad hombre mitad animal) que le solicitó que le pusiera un par de herraduras, descubriendo el herrero de que se trataba del mismísimo demonio y con gran habilidad se deshizo de él gracias a un ingenioso engaño, clavándole las herraduras de una manera muy dolorosa hasta conseguir que el diablo le suplicase clemencia.

Fue a partir de la divulgación y el boca a boca de esta historia donde surgió todo el aura y simbología que se le ha querido dar a las herraduras como talismán de la buena suerte (muy posiblemente de todos los amuletos el más famoso).

Cabe destacar que en algunos lugares se indica que en tiempos de la Antigua Grecia, estos ya le atribuían dones de buena suerte y fortuna a las herraduras, pero no hay ninguna historia/relato lo suficientemente difundida que pueda demostrar que el origen de esta superstición se debe a los griegos y no a la leyenda de San Dustan.

 

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Fuentes de las imágenes: Leo Reynolds (Flickr)  / Wikimedia commons