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¿Cuál es el origen de llamar ‘camaradas de peine’ a las personas que siempre van juntas?

Posiblemente la locución ‘Ser camaradas de peine’ se podría englobar como una ‘expresión viejuna’ que empieza a estar en desuso y muy pocas son las personas que, en la actualidad, la usan.

¿Cuál es el origen de llamar ‘camaradas de peine’ a las personas que siempre van juntas?

Pero hasta hace un par de décadas era muy común escucharla decir, sobre todo entre los más mayores, cuando querían referirse a aquellas personas que siempre andan jutas de un lado para otro y como enfatización de la amistad entre dos individuos inseparables (vendría a ser una expresión sinónima de otra muy célebre y bastante utilizada hoy en día: ‘ser uña y carne’).

Según consta, a mediados del siglo XVIII, bajo el reinado de Fernando VI, se estipuló (por orden del monarca) que los soldados del ejército español deberían llevar, obligatoriamente, el cabello peinado hacia los lados en forma de bucles y con una crencha en el centro y recogido por detrás con una coleta. Para ello debían de utilizar unos cilindros de hojalata (con el que dar forma al bucle), untarse el pelo con grasa y espolvoreárselo con polvo (normalmente era harina), con el fin de que quedara blanqueado.

Como es de imaginar todo ese proceso de peinado era laborioso y sobre todo algo pringoso, por lo que era habitual que los soldados que compartían habitación (cámara) se ayudaran a peinarse los unos a los otros.

Tanto por el hecho de esa ayuda que se daban como el tiempo que pasaban conviviendo, forjaba en ellos una estrecha amistad, por lo que el término ‘camarada de peine’ empezó a ser utilizado para hacer referencia a esa camarería entre dos personas que siempre van juntas.

 

 

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Fuentes de consulta: Florilegio o ramillete alfabético de refranes y modismos de José María Sbarbi  / eprints.ucm (pdf) / Del hecho al dicho de Gregorio Doval / hemerotecadigital.bne.es (pdf) / elcoronelnotienequienlelea / bibliotecavirtualdefensa (pdf)
Fuente de la imagen:  miniaturasmilitaresalfonscanovas

¿Cuál fue la mayor fortaleza europea del siglo XVIII?

Situado en Figueres (Girona), el Castillo de San Fernando (Castell de Sant Ferran), está considerado como la mayor fortaleza europea construida del siglo XVIII.

Al mismo tiempo también es el “Monumento de mayores dimensiones de Catalunya”.

Las obras de esta fortaleza se iniciaron el 4 de septiembre de 1753 y el proyecto fue realizado por el comandante general del cuerpo de ingenieros don Juan Martín Zermeño para alojar en su interior cinco batallones de infantería y cinco escuadrones de caballería, en total 6.000 hombres y 500 caballos.

El presupuesto del recinto interior y obras auxiliares se elevó ese año a 18.821.337 reales de ardite, moneda catalana que reducida a la de Castilla componen 20.244.800 reales de vellón.

Su perímetro exterior es de 3.125 metros y su superficie total es de 320.000 m2.

Bajo el Patio de Armas, de 12.000 m2 de superficie, se ubica la reserva principal de agua potable de la fortaleza. Esta maravilla de la ingeniería hidráulica discurre a una profundidad de 8 m. bajo la superficie. Consta de un circuito de llenado, cuatro grandes aljibes de almacenamiento con una capacidad conjunta de 9.000 m3 y un sistema de vaciado a prueba de sabotajes.

La decisión de construir dicha fortaleza fue consecuencia de la Guerra de los treinta años, en la cual se trasladó la frontera franco-española hacia el sur, debido al Tratado de los Pirineos (1659). Ésta retrocedía hacia el sur, dejando bajo la soberanía del rey francés los territorios catalanes situados al norte de la cordillera pirenaica y, con ellos, todo su sistema defensivo fortificado. Esta circunstancia convirtió al “Empordà” en un campo abierto de batalla durante toda la serie de conflictos que enfrentaron a las monarquías hasta bien entrado el siglo XVIII.

El nombre de “Real Plaza de Guerra de San Fernando de Figueres” lo toma, como era costumbre en aquellos tiempos, del monarca reinante en ese momento, Fernando VI.

Durante la guerra civil fue utilizado por el bando republicano como fortín y ahí se realizó en febrero de 1939 la última reunión de las Cortes de la II República Española.

Como curiosidad resaltar que ahí estuvo como recluta, en 1925, Salvador Dalí y que se utilizó como prisión militar de Antonio Tejero, uno de los responsables del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

Actualmente es propiedad del Estado Español, y su gestión ha sido transferida al Consorcio del Castillo de San Fernando, un ente de naturaleza civil constituido por el Ministerio de Defensa, la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Figueres.

El pasado puente de todos los santos disfruté de una visita guiada a esta impresionante fortaleza. Os la recomiendo, vale la pena.

(Podéis encontrar más información en: Les Fortaleses Catalanes / Castillo de San Fernando / CastillosNet)