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¿Cuál es el origen de las lentes bifocales?

¿Cuál es el origen de las lentes bifocales?Desde hace unos años se han ido imponiendo cada vez más las gafas de ‘lentes progresivas’ (una misma lente que tiene diferentes niveles de dioptrías), que a pesar de llevar poco más de un siglo inventadas no ha sido hasta las últimas décadas cuando ha comenzado extenderse o popularizarse su uso.

Hasta entonces (y aún hoy en día) cuando alguien quería utilizar unas mismas gafas que le sirvieran para ver de lejos y de cerca utilizaba las conocidas como gafas de ‘lentes bifocales’, muy características por llevar un vistoso y llamativo recuadro con una graduación diferente de media lente hacia abajo.

Se atribuye su invención a Benjamín Franklin, en 1784. El famoso político e inventor norteamericano era un gran devorador de libros, pero tal y como fue haciéndose mayor su vista era cada vez menor debido a la presbicia que padecía (anomalía ocular que suele aparecer a partir de los 40 años y que reduce la visión de cerca).

Cada vez que Benjamín Franklin tomaba un libro se veía obligado a cambiar sus gafas con lentes de visión lejana por otras con cristales para visión cercana y así poder leerlo. Hastiado de esta situación decidió cortar cada una de sus lentes en dos mitades horizontales y unirlas en una misma montura combinando la visión de lejos en la parte superior con la visión de cerca en la parte inferior, así cada vez que quería leer solo tenía que bajar la vista.

 

Te puede interesar leer: ¿Sabías que tus gafas también tienen ‘talla’? (cómo saber qué montura es la que necesitas)

 

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Fuente de la imagen: me’nthedogs (Flickr)

El día que Benjamín Franklin echó a volar una cometa (o cómo nació el pararrayos)

Ha pasado más de dos siglos y medio desde que, el 15 de junio de 1752*, Benjamín Franklin hizo volar una cometa durante una tormenta. Con ello quería demostrar la naturaleza eléctrica de los rayos y lo consiguió.

A lo largo de más de una década había estado trabajando en experimentos relacionados con la electricidad, un tema por aquel entonces desconocido  y que se atribuía (erróneamente) a poderes divinos.

Ese día amaneció tormentoso en Filadelfia, por lo que el científico pensó que era el día ideal para llevar a cabo su experimento y así poder demostrar que sus conjeturas, que aseguraban que  los rayos iban repletos de carga eléctrica, eran las correctas.

Para tal fin, Franklin construyó una cometa, cuya estructura estaba realizada con varillas metálicas, y sujeta por un largo hilo de seda. En el otro extremo ató una llave de metal.

Echó a volar la cometa y pudo comprobar cómo en poco rato ésta atraía un rayo que impactaba contra la estructura metálica y cuya descarga eléctrica bajaba hasta la llave.

El éxito del experimento le fue de gran ayuda para explicar su teoría y demostrar que los rayos podían ser atraídos por un metal y que dirigiéndolos hacia una toma de tierra se podría impedir numerosos accidentes mortales y proteger las edificaciones, que al estar construidas de madera solían acabar ardiendo tras el impacto de un rayo.

De ahí surgió su gran idea de colocar una varilla metálica en los tejados de las viviendas… acababa de nacer el pararrayos.

(*)En algunos almanaques figura como fecha de la efeméride el día 10 y en otros el 22; pero son mayoría los que dan como día exacto el 15 de junio.

 

Lee y descubre en este blog otros post con curiosidades históricas

 

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