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El curioso origen etimológico del término ‘retrete’

Conocemos como ‘retrete’ a la habitación destinada para realizar las necesidades fisiológicas y a la que también denominamos con los términos aseo, servicio, excusado, cuarto de baño, wáter, wc, urinario o evacuatorio (por poner unos cuantos ejemplos).

El curioso origen etimológico del término ‘retrete’

Etimológicamente proviene del occitano (algunas fuentes indican que del catalán) ‘retret’ término que provenía del verbo ‘retraido’ el cual era el participio de ‘retraer’.

Originalmente empezó a ser utilizado no como el habitáculo en el que se hacen las necesidades sino como un lugar apartado y solitario (de una casa o fuera de ella) en el que algunas personas acudían para estar en soledad, pensar, meditar…

Antiguamente, las letrinas eran públicas (por ejemplo en la Antigua Roma) y era un lugar en el que solía realizarse la vida social con otros conciudadanos (o sea, lo que hoy llamamos sociabilizar) aprovechando la visita a esos baños públicos.

Pero en la Edad Media la cosa era muy diferente. Muy probablemente por influencia de la expansión del catolicismo, el acto de hacer las necesidades fisiológicas se convirtió en algo de ámbito privado, dejando de existir las letrinas públicas y habilitando en las casas (o fuera de ellas) algún habitáculo en el que hacerlo en soledad y privadamente.

Así fue como aquel lugar utilizado para retraerse se convirtió en el baño privado de los hogares y el término retrete se reaprovechó para denominarlo de ese modo.

 

 

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Fuente de la imagen: piqsels

¿Cuál es el origen de la bañera?

La bañera más antigua que se ha encontrado ha sido en Creta , data del 1700 aC. Se hallaba en el Palacio Knossos y era muy similar a las que utilizaron nuestras bisabuelas. En los tiempos de las antiguas civilizaciones, el concepto de baño sanaba algunas enfermedades, e incluso se le daba una propiedad purificadora del alma.
Griegos y romanos utilizaron también las bañeras, que estaban hechas de mármol, de plata o de madera. Roma fue la civilización que más desarrolló el baño, instaurando en muchas de sus ciudades, las famosas termas. El emperador Caracalla , quizás sea tan conocido por sus termas realizadas en Roma bajo su mandato en el siglo III.
Durante la Edad Media, en algunos sitios, la bañera se convirtió en una simple tina de madera, pero en lugares como Alemania o España, se siguió con la sana costumbre del baño. Los españoles se beneficiaron, en este sentido, por la influencia musulmana de bañarse cotidianamente.
La bañera individual, con agua caliente, tiene un antepasado en el baño turco, con fines terapéuticos, popularizado en el siglo XVI.
Dos siglos después, las bañera de metal se multiplican y, a finales de este siglo, un barniz especial elaborado por el francés Clement se utilizó para recubrir la chapa, permitiendo así la confección de bañeras a un precio más asequible, para que cualquier persona pudiese disponer en su casa de una de ellas. Durante ese mismo siglo, también se construyen las primeras bañeras con desagüe en Francia. El baño se hacía una norma entre el pueblo.

 

Extraído del libro:
LIBRO DE ORO DE “LOS INVENTOS Y DESCUBRIMIENTOS”
Jorge González Gallo
(Ediciones Añil, S.L.)
ISBN: 8495377179