Cuando la Inteligencia Artificial llegue a la novela histórica…

La Inteligencia Artificial suena a ciencia-ficción, pero lo cierto es que cada día está más profundamente conectada a nuestras vidas y lo que, hace no demasiado, nos parecía de un futurismo extremo, está a la vuelta de la esquina. Llevo unos meses sorprendido, viendo en redes sociales, los avances de distintas aplicaciones de Inteligencia Artificial en el mundo de la ilustración. Para muestra, un hilo que me guardé de hace unos meses…

Lo cierto es que más allá de deleitarse con la calidad y la potencia del resultado de esas ilustraciones generadas por IA, más allá de la sorpresa, hay también espacio para la reflexión. En estos tiempos difíciles en lo económico, de recortes, y en sectores que, para que nos vamos a engañar, nunca han ido sobrados, uno no puede dejar de pensar en los ilustradores y artistas. En cómo les puede afectar, en cómo les puede pasar como un rodillo por encima. Entre las máquinas y las personas, me quedo con las personas, aún con la sensación de que hay algo de inevitable en ese proceso.

Traigamos esas ideas al objeto de este blog, la literatura, la narración, la novela histórica. ¿Acaso, viendo todo esto, no es seguro que todo esto llegará a la literatura y nuestros géneros? Lo doy por descontado. Hace ya un año, Zenda planteo este juego entre el hacker y desarrollador Chema Alonso y Arturo Pérez-Reverte con una Inteligencia Artificial llamada Maquet y el mundo del capitán Alatriste. El resultado lo podéis ver aquí.

Uno se pregunta qué necesidad puede haber de que una novela la genere una Inteligencia Artificial. Pero quizá grandes empresarios, grandes editores, con necesidades de generar muchos títulos sí lo acaben viendo. Al final, por lo visto, las IA funcionan por los parámetros que se le introduzcan y por cómo se las vayan afinando.

Así que temo que sí, que una IA podría imitar y reconstruir una época y el estilo de muchos autores, de la gran mayoría, en realidad. Parece que las historias noveladas, que no van más allá de poner diálogos a la historia conocida y comprobada serán muy fácilmente replicadas. Me queda el consuelo de pensar que, al menos en los momentos incipientes de estas tecnologías, será más difícil que repliquen novelas que vuelquen una mirada personal al pasado desde el presente, que busquen ir más allá que la mera representación histórica y que busquen establecer diálogo entre el pasado y el lector presente y futuro. Más que el estilo y el argumento, creo que es la mirada lo que será más difícil de replicar. Lo que, pienso, hace válidas e inmortales a las grandes novelas históricas. Al menos, pienso, de primeras.

Por supuesto, como casi todo en la vida, no todo será negativo, estoy seguro de que estas aplicaciones plantean tanto ventajas como riesgos. Son problemáticas, pero también trae oportunidades. La cuestión será establecer para qué y para quiénes.

Todo esto parece fascinante, pero se antoja tremendamente complejo. La llegada de esta tecnología será un tsunami que nos hará replantearnos a narradores, periodistas, escritores, ilustradores y artistas cuáles son nuestros límites, nuestro papel y nuestro espacio creativo y artístico. Espero que no acabemos en un mundo donde la labor más artística y creativa que se pueda acometer profesionalmente sea introducir parámetros a una Inteligencia Artificial. Sin ser un experto, me parece debemos comenzar el debate, porque, queramos o no, el futuro ya está aquí. O casi. Esperemos que las novelas históricas del hoy no las escriba un ordenador.

Y vosotros, ¿qué opináis de todo esto? ¿acabaremos leyendo novelas generadas por IA?

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