El escándalo millonario de los falsos diarios de Hitler

Bundesarchiv, Bild 183-H1216-0500-002

La fascinación -enfermiza o no- que han producido y producen Hitler y el nazismo tras la Segunda Guerra Mundial es evidente y han originado diversas controversias, acalorados debates historiográficos, grandes historias periodísticas, decisiones judiciales y alocadas teorías de la conspiración. Y es probable que sigan. El escándalo de los falsos diarios de Aldof Hitler que tuvo lugar a principios de los ochenta es una curiosa y alucinante mezcla de todos los eventos anteriormente citados.

Con gran tino Es Pop Ediciones acaba de rescatar el libro Vender a Hitler (traducción de Óscar Palmer Yáñez) en su colección de Ensayo. Se trata de un libro de 1986 de Robert Harris, hoy conocido por novelas como Patria, Enigma, la trilogía sobre Cicerón, Pompeya o El poder en la sombra, pero por entonces un periodista que como mucho escribía libros de no ficción. El libro es una detallada narración e investigación de la gran estafa sobre los diarios íntimos de Hitler en la que Harris ya daba buena muestra de su habilidad narrativa y sus buenas dotes para la intriga -sus primeros dos éxitos, Patria y Enigma son de los primeros noventa-.

En la primavera de 1983 la revista alemana Stern lanza una gran exclusiva: han encontrado los diarios personales de Adolf Hitler y va a lanzar series de artículos y exclusivas de su contenido. Además, el grupo madre de la revista G+J lanzará un libro sobre temas concretos que aparecen en esas enigmáticas páginas que habían sido sustraídas de la historia. Grandes grupos mediáticos internacionales se reúnen con este grupo alemán por los derechos de publicación internacionales, las cifras de la subastan son millonarias (arrancará, para sus derechos en inglés, en tres millones de dólares de la época)… Harris cita que en España se mantuvieron reuniones con Cambio 16 y El País y que fue finalmente Grupo Zeta el que ofreció 150.000 dólares por los derechos.

Historiadores y grupos judíos debaten sobre su autenticidad y sobre la idoneidad de publicar su contenido. Hasta Washington y Moscú dan su opinión sobre este hallazgo en clave de Guerra Fría. Y sin embargo, este monumental castillo de naipes se verá desplomado en poquísimo tiempo: unos sencillos análisis forenses y técnicos despachan sin lugar a dudas cualquier atisbo de autenticidad. Historiadores de prestigio y periodistas se ven automáticamente humillados. ¿Cómo pudo pasar?

Harris realiza bien su trabajo y relata la fascinación y el complejo y lucrativo mundo del coleccionismo nazi, cómo un accidente real de un avión que transportaba documentación del búnker de Hitler en 1945 dio la cobertura perfecta a este falso hallazgo, para adentrarnos en una apasionante historia donde nostálgicos del nazismo, periodistas pícaros y ambiciosos, estafadores, historiadores y editores de todo el mundo se entremezclan en un escándalo mayúsculo… Donde lo más sorprendente es que algo tan cutre, tan torticero llegara tan lejos.

Los dos personajes clave de esta historia son tan extraños que parecen salidos de la vena novelista de Harris. El extraño periodista Gerd Heidemann, un hombre obsesionado con el nazismo y sus restos (humanos y físicos) que parece estar deseando creer que ese mundo no ha terminado, que ese mundo aún existe. Leyendo sobre él, uno le puede ver como un reverso muy tenebroso del agente Mulder de Expediente X, con aquel célebre póster de I Want to Belive, “Quiero creer”. Un reportero que es mejor creando historias, que escribiendo. Pero también un pícaro que no desaprovechará la oportunidad de aprovechar los diarios de Hitler para sisar dinero a su propia empresa. Su reverso será Konrad Kujau, un falsificador de poca monta, un mentiroso compulsivo, que no duda en enriquecerse de toda la caterva de nostálgicos del nazismo. Y que encontrará, para bien y para mal, en Heidemann al primo perfecto.

A ellos se sumarán el reputado historiador británico Trevor-Roper, el historiador ultraderechista y, según se verá en el libro, rapiñador David Irving -para otra aproximación a este personaje recomiendo la película Negación-, el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch…

El libro de Harris suma bastantes puntos de interés: la propia historia y sus fascinantes personajes, el buen hacer narrativo que logra una narración detallista y minuciosa, pero que se devora; el análisis que hace de la fascinación, el coleccionismo y la fascinación por Hitler y los nazis; y, por último, el análisis mediático y empresarial de los medios de comunicación. También lo fácil que, mediante falsificaciones, se puede blanquear un régimen como el nazi y a un personaje tan oscuro como Hitler.

Todo aquello ocurrió en los 80 y afectó a medios como Newsweek, pero lejos de pensar que fue un producto de aquella época, hoy en la época de la inmediatez, los virales, internet y las fake news, resulta claro que volvería a pasar y a una magnitud mayor.

Entretanto, el libro de Harris es una apasionante advertencia.

Puedes seguirme en FacebookTwitter y Goodreads.

Si te ha interesado esta entrada, quizá te guste…

Los comentarios están cerrados.