Antonio Pérez Henares, Cabeza de Vaca y la Leyenda Negra: “En estos tiempos raquíticos y alfeñiques la verdad es delito y la mentira, virtud”

Antonio Pérez Henares y su “amigo y maestro” y el hombre que “le descubrió” a Cabeza de Vaca (Cedida)

El periodista y novelista Antonio Pérez Henares descubrió al explorador Álvar Núñez Cabeza de Vaca junto a su amigo, el desaparecido Miguel de la Quadra Salcedo en la Ruta Quetzal del año 2000. En aquel viaje, siguieron los pasos de la gran aventura de aquel explorador jerezano por las tierras de Norteamérica. Hoy, veinte años después, Pérez Henares relata aquel gran personaje y aquella gran odisea en forma de novela histórica en Cabeza de Vaca (Ediciones B, 2020). Y en tiempos de “estatuicidio hispanófobo”, este combativo periodista utiliza a aquel “primer indigenista”, según sus palabras, como ariete contra la Leyenda Negra.

¿Por qué narrar a Cabeza de Vaca, de entre todos los conquistadores?

El personaje y su epopeya me fascinó desde que me lo “descubrió” mi maestro y amigo Miguel de la Quadra Salcedo en la Ruta Quetzal del año 2000 y juntos seguimos sus pasos y hasta encontramos vestigio de su memoria entre los indios Pueblos a los que tanto quiso y defendió.

En un artículo en Todoliteratura, le tilda de “primer indigenista”…

Alvar vivió nueve años entre ellos, de prisionero a gran chamán pero además de ello se interesó por indagar sus costumbres, sus creencias, su organización social y hasta sus comportamientos sexuales y las relaciones entre las tribus. Lo plasma en su libro Naufragios donde también aparecen otras muestras de su curiosidad e intento de comprensión de lo que veía o incluso sufría. Por sus páginas asoma también el etnólogo, el botánico y el zoólogo

¿Cuánto cree que le tocará a Cabeza de Vaca perder sus estatuas?

Cuando el primer talibán de la nueva yihad decretada por los sumos sacerdotes de la Teocracia Progre la descubra la única que yo se que tiene en la ciudad de Houston (Tejas). Es una gilipollez boreal el juzgar la historia de la humanidad y a sus protagonistas de hace siglos y hasta milenios con los preceptos y modas del momento actual. ¿No será porque estas generaciones de jóvenes occidentales muy bien cebados están frustrados de no hacer ellos nada digno de mención y descargan esa frustración intentando borrar la memoria de quienes si lo hicieron?.

[FIRMA INVITADA | Estatuicidio hispanófobo, por A. Pérez Henares]

¿Será posible llegar acuerdo que contente a las dos orillas del océano sobre la memoria y la historia de la conquista española? ¿Y en España?

Solo es posible desde el conocimiento y dejar al lado el  presentismo. La ignorancia es la madre del desprecio y del odio. Aquí y allá. En España sucede algo similar. A los desaforados enaltecimientos y apropiaciones franquistas ha sucedido el considerar nuestra como una mancha, un pecado original, por el que debemos darnos zurriagazos y pedir perdón al universo. Resulta que en realidad, nuestros baremos, aun para el momento, resultaban ser mucho más avanzados que los de quienes nos satanizan. La población indígena o mestiza, es mayoría hoy, a veces abrumadora,  en los antiguos territorios  del imperio hispánico. Por donde anduvieron los ingleses no quedó un indio para señal, o los metieron en los zoos, reservas, para tribus. Un exterminio muy reciente por cierto, al igual que el que hicieron los argentinos y chilenos también en el siglo XIX y principio del XX. El matrimonio interracial fue aconsejado por la reina Isabel, que ya prohibió la esclavitud en el 1500, y establecido legal y sus herederos con todos sus derechos, en 1515. Hasta el siglo XX no fue autorizado en EE UU.

Estatua de Cabeza de Vaca en Houston (EE UU)

Como figura literaria, ¿cómo es Cabeza de Vaca?

Tiene una poderosísima personalidad. Es un verdadero líder y con un gran carisma. Solo así pudo lograr culminar aquella aventura. Me ha gustado mucho indagar en la primera y muy desconocida parte de su vida. Y he topado con verdaderos hallazgos en su entorno familiar y en su propia peripecia. Y la de algunos de sus compañeros. Fue soldado en Italia y asistió a la decapitación de los líderes comuneros en Villalar. ¡Ah! Y estoy convencido que su gran amigo y compañero en el gran viaje de océano a océano, el capitán Alonso Castillo Maldonado mar a mar había estado en aquella batalla frente a él. Salmantino y pariente, estoy seguro, del ajusticiado allí.

Como novelista, que Cabeza de Vaca narrara de su propio puño y letra su aventura en Naufragios, ¿es una oportunidad o un riesgo?

Las dos cosas. Pero le he querido ser muy fiel. Todo lo posible, aunque hay cosas incluso de cierto delirio y puede que lo tuviera. Estuvo muchas veces al borde de la muerte, febril y acosado por el hambre más atroz. ¿Cuándo escribió su libro?. ¿Fue anotando Dios sabe cómo, cosas o lo hizo de memoria una vez llegado a territorio “cristiano”? En la ficción, aunque esta sea quizás mi novela que menos de ello tenga, aunque su parte tiene desde luego, me apunto, sin prueba alguna, a lo primero. Pero en cualquier caso su memoria desde luego se nota que falla o hasta delira en alguna ocasión. Pero en su conjunto es de una sinceridad y una concreción y veracidad muy potentes.

¿Por qué hasta ahora había tan pocas novelas sobre la Conquista de América?

Algo tan inexplicable como que no se haya hecho una sola película digna, y tan solo vergonzosos bodrios donde nos ponemos a nosotros mismo a escurrir,  sobre lo que ha sido en su conjunto el momento más trascendental  y globalizador de la historia de la Humanidad, dejando detrás el prehistórico descubrimiento del fuego. El mundo era antes de aquello menos de la mitad y no se sabía donde estaba precisamente ni que era más de la mitad, aunque mucho fuera agua (se ríe). Ahora, al menos en la literatura, eso está cambiando y la respuesta de la gente es maravillosa y se nota que hay verdadera pasión por conocerla. Diría que ya tiene quien la “escriba” pero todavía no quien la “cuente en imágenes”. Sueño con un Master&Comander y con una buena del Oeste. Que todo maravilloso género de cine de “vaqueros” se bajar eso las vacas y los caballos de donde los subimos nosotros.

Lo deja caer en los agradecimientos, ¿hará una segunda novela sobre el segundo viaje americano, esta vez en el sur, de Cabeza de Vaca?

Estoy ahora en otra cosa, pero por ahí anda dando vueltas. Pero antes tendría que volver por el río de la Plata y el Iguazú. Yo necesito empaparme del paisaje, el paisanaje y de la tierra antes de ponerme a escribir.

Dedica la novela a Miguel de la Cuadra Salcedo, al que debe esta historia…

¿A quién si no? Hace poco se han cumplido cuatro años de su muerte. Me enseñó y me descubrió muchas historias y personajes. Pero aún me enseño algo más importante: “No se es español completo y del todo hasta que no se ama y se  siente como propia a Hispanoamerica”.

Casi suena hasta provocador, hoy en día…

En “estos tiempos” raquíticos y alfeñiques la verdad es delito y la mentira virtud

Edad Media, Prehistoria o la edad de los Conquistadores, ¿con cuál ha disfrutado más escribiendo?

Si no disfruto no escribo.

¿Le habría gustado vivir en alguno de esos pasados?

Con la literatura he podido “vivirlos” todos. Y espero podérselos hacer vivir a mis lectores

Este verano dirige un nuevo curso de novela histórica, esta vez en el Escorial, ¿qué novedades traerá?

Dirigí ya cursos en el Escorial. En el 2000, por cierto, tuve como invitado de excepción a Miguel. Creo que es el momento más oportuno para hacer este curso a tenor de lo que estamos viendo. A bandas de ignaros autoproclamados antifascistas ejecutando en efigie a Cervantes y asemejándose a los nazis de verdad y a los Guardia Rojos que destruían toda estatua que pillaban durante la revolución Cultural y quebrándoles con un martillo los dedos a los músicos para que no pudieran volver a tocar un piano o un violín. El curso se titula El descubrimiento de España. Y esa es la tarea siempre pendiente que tenemos de una vez por todas que afrontar . Descubrirnos cómo somos y asumirlo. Hasta nos podemos llevar alguna sorpresa positiva aunque ahora la moda sea ser los más fervientes catecúmenos y propagandistas de nuestra propia Leyenda Negra.

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