Reinar más allá de la muerte y del Planeta | ‘Y Julia retó a los Dioses’, de Santiago Posteguillo

Santiago Posteguillo, en el Muro de Adriano, con su nueva novela (CARLOS RUIZ)

No ha tardado mucho Santiago Posteguillo en desenvainar su gladio y volver a la arena literaria tras ganar el premio Planeta. Lo hace con el cierre de la historia que arrancó en Yo, Julia, cerrando este singular homenaje al también díptico que escribiera Robert Graves en Yo, Claudio, en Y Julia retó a los dioses (Planeta, 2020), donde narra el final y el trágico éxito de la emperatriz Julia Domna.

Si en la primera novela asistíamos al ascenso imparable del matrimonio formado por Septimio Severo, de origen africano, y su esposa siria, Julia Domna, hacia el trono imperial, en ésta veremos la brutal batalla política que mantiene Julia por mantener, primero a su marido, y después a sus hijos y herederos en él. La obsesión por crear dinastía es lo que sustenta a esta mujer, a la que solo se puede calificar como de animal político. Con ella recorremos los reinados de Septimio y Caracalla y el ascenso de Heliogábalo, su nieto; las epidemias de peste, las luchas intestinas entre emperadores y Senado y los conflictos con Partia.

Destinada a convertirse en una de las novelas históricas más vendidas del año, Y Julia retó a los dioses mantiene muchos de los elementos que han convertido a Posteguillo en lo que es, el rey de la novelas de romanos en España: tiene todos los elementos que se esperan de estas ficciones (batallas, carreras de cuádrigas, traiciones…); un ritmo alto, trepidante; buena estructura, estudiada; mezcla de elementos de intriga, bélicos, románticos y hasta fantásticos; una trama directa donde constantemente pasan cosas; el uso de onomatopeyas, sobre todo al morir personajes (esos ¡ahg! heredados del cómic); una reconstrucción histórica visual y colorida… Pero, además la esencia de su fórmula, como en cada novela, incluye algún elemento narrativo nuevo. Elementos que parecen perseguir escapar del nicho (amplio, pero nicho al fin y al cabo) y llegar a públicos cada vez más masivos.

En esta ocasión hay dos elementos especialmente significativos: la primera es el menor peso de las batallas campales -solo una en esta novela-, uno de los elementos donde ha destacado este autor. Como explica el propio escritor en una entrevista que publicará 20minutos este lunes, ha buscado “la épica en otros elementos, principalmente, en la confrontación de personajes”. El segundo, sería la irrupción en la trama del panteón olímpico, de los dioses romanos, divididos y en lucha por Julia, una emperatriz extranjera y con otro dios. Guiño mitológico a lo que ya hiciera Homero en La Iliada y La Odisea, bastante medido, que funciona bien y que regala, sobre todo al final, algunos buenos momentos.

Se antoja mejor esta conclusión que la novela que la obra que servía de precuela (Yo, Julia), por diversos motivos: en aquella Julia Domna tenía menos peso y protagonismo y su historia, menos dramatismo. En esta ocasión sí que vemos que los tejemanejes y ambiciones de la emperatriz tienen consecuencias, como convertir a sus hijos en unas bestias desalmadas, y hay una visión del precio del poder. El sufrimiento de la lucha, es más real, más cercano. Y los paralelismos con el mundo actual son más tangibles. El crecimiento de su protagonista, además, hace más interesantes a sus secundarios, ya sea a su manejable esposo, Septimio Severo; al médico, Galeno; al amante, Mecio; o al rival, Plauciano; o a su hermana Mesa.

Eso sí, aunque la novela funciona muy bien y sabe aprovechar sus bazas, no es perfecta: sus secundarios resultan, salvo un par de excepciones, más funcionales que profundos y cae en varios momentos en subrayados algo innecesarios, buscando seguramente que el lector no se pierda en las luchas de poder, en las lealtades de unos y de otros.

Como Julia, Posteguillo busca siempre más. El toque mitológico provoca que este sea, a pesar de su tragedia, de su dramatismo, el final más triunfal de las trilogías del autor. Si Escipión y Trajano terminaban con momentos amargos tras el éxito pasado, Julia logra vencer en vida y en muerte, un triunfo divino. El autor, por su parte, si no ha logrado su mejor novela, sí que parece ha logrado una ficción mejor que algunas de sus últimas obras.

Y vosotros, ¿la habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

¡Buenas lecturas!

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