Astérix, ¿son los cómics de los irreductibles galos una buena herramienta para atraer a los jóvenes a la Historia?

Tira promocional de cómic ‘La hija de Vercingétorix’ (SALVAT)

Este martes, 29 de octubre de 2019, Astérix y todo su universo cumplen 60 añazos como recuerdo en un artículo que publicamos hoy en 20minutos. Y lo hace en plan adolescente, con su nueva aventura publicada en España, La hija de Vercingétorix (Salvat) de la que pronto os voy a hablar aquí en XX Siglos. Hace ya unos meses os comentaba en este mismo blog, que para mí la influencia de las historias de Astérix tiene que ver con el primer contacto con la Antigüedad y proporcionar un vocabulario histórico que calaba en los jóvenes lectores.

Sin embargo la efeméride me hizo reflexionar sobre la cuestión de la utilidad de estas historietas en la enseñanza de la historia y pensé que este era un momento inmejorable para preguntar a dos personas que supieran del asunto. Así que reuní -digitalmente- a dos profesores de historia, David Álvarez Jiménez, doctor en Historia Antigua, miembro del equipo arqueológico de Caraca (en Driebes, Guadalajara) y autor de Panem et circenses. Una historia de Roma a través del circo (Alianza, 2018) y Luis Manuel López, historiador, divulgador, profesor de Secundaria y autor de la novela Oscura Roma, autopublicada pero que en 2020 llegará publicada por una buena editorial. Con ambos hablo de Astérix y de la enseñanza…

Como historiadores y lectores, ¿qué recuerdos tenéis de Astérix?

D. Álvarez: Me encantaba Astérix. De niño era un gran aficionado a los tebeos y, dejando de lado los superhéroes, los de Astérix eran mi favoritos. Frente al engolado Tintín, que me aburría soberanamente, Astérix era divertido, muy divertido, con un guión fantástico y un dibujo espectacular. Así, todos los álbumes clásicos,eran una auténtica maravilla como el de Cleopatra, el de Britania o el de las Olimpiadas. Eran muy caros, por lo que tenía que ir a leerlos a la biblioteca de mi pueblo y era raro el día que no caía alguno. Desde muy niño quise estudiar historia, así que no descarto que algo tuviera que ver Astérix al igual que, por ejemplo, Indiana Jones.

L.M. López: Astérix es una parte fundamental de mi infancia. Al principio yo tenía dos o tres de sus cómics, y los intercambiaba con un compañero de clase que tenía otros diferentes. Recuerdo meterme en la cama con ellos y leerlos una y otra vez, disfrutando hasta de las cosas que, como niño, no terminaba de entender. Más tarde, en mi primera comunión, me regalaron todos los cómics que me faltaban. Menos uno, La gran travesía. Por algún motivo, ese en concreto no me regalaron… El hecho de no tenerlo me llevó a mitificarlo hasta el punto de que, a día de hoy, sigue siendo uno de mis favoritos.

¿Creéis que estos cómics tienen valor didáctico para enseñar historia a los niños?

D.A: Estoy convencido. Y aún más importante que el aprendizaje es la motivación para ir más adelante en el aprendizaje histórico. Siempre he creído que el humor y la curiosidad son dos factores básicos en el deseo de conocer. Y ahí, Asterix cumple con nota.

L.M.L: Su valor didáctico es enorme. Yo estoy convencido de que si hoy tengo la “Eneida” de Virgilio en las manos es porque de niño tuve a “Astérix” en ellas. Las aventuras de los irreductibles galos te despiertan el interés por un mundo fascinante, el de la Antigüedad, con sus múltiples culturas, sus pueblos, sus lenguas… Un niño que ha leído a Astérix es un niño que conoce a los romanos, a los galos y a los griegos, pero también a los fenicios, a los númidas, a los britanos… Estos cómics son una herramienta muy útil para emplearla en Ciencias Sociales o Cultura Clásica. Con una buena guía de lectura y un buen guión de actividades, pueden hacerse trabajos espectaculares en los que los alumnos combinan el aprendizaje con el disfrute, lo que hace que los contenidos se fijen con mucha más fuerza. Cada viñeta es una ventana abierta a la Antigüedad: esos acueductos, esas carreteras romanas tan bien recreadas… Astérix es un mundo infinito en manos de un docente que quiera sacarle partido. Todavía recuerdo cómo, hace décadas, siendo alumno de bachillerato, descubrí, de la mano de un maravilloso profesor, que existían cómics de Astérix en latín y que éstos se podían utilizar para trabajar esta lengua de la misma manera que los textos de César o Cicerón. En pocas clases he disfrutado tanto como en aquellas.

Si tuvierais que poner nota en historia a Astérix…

D.A: Bueno, no están concebidos como historiografía y obviamente se toman muchas libertades, utilizan a menudo los tópicos del presente para referirse al pasado (lo de Astérix en Hispania, por ejemplo, es de nota), pero se nota que Uderzo y Goscinny hicieron un buen trabajo de documentación. En más de un congreso científico he visto a historiadores o arqueólogos usar alguna viñeta de Astérix para contextualizar un concepto o idea.

L.M.L: Siendo puristas podríamos quitarle muchos puntos… Su Roma parece más de tiempos de Trajano que de César, por muchos motivos que descubres cuando ya estás metido algo más a fondo en la historia y que te pasan desapercibidos cuando lees los cómics de niño o adolescente. Tal vez en contenidos le podríamos poner un aprobado raspado, pero desde luego el esfuerzo es tan grande y la intención tan buena que yo no firmaría un boletín de notas de Historia para los autores de Astérix con menos de un notable. Un notable de esos que a fin de curso acabas subiendo a sobresaliente.

Para los niños del siglo XXI, ¿Astérix sigue teniendo tirón? ¿Les sirve también para aprender?

D.A: Yo creo que sí. Sin embargo, en nuestro tiempo tenemos un problema con los chavales. El hábito lector es bastante infrecuente. No sé si idealizo demasiado mi infancia, pero se leía mucho más que ahora y, en especial, se leían muchos tebeos. Sigue habiendo lectores, claro, pero en mucho menor número que antes y menos aún en lo que concierne a tebeos. Ya no veo niños leyendo tebeo alguno, se ha convertido en un ocio de los niños de antaño que hoy ya son mayorcitos. Sin embargo, los chavales del presente cuando tienen la oportunidad de acercarse a Asterix, por lo menos en los casos que yo conozco, les encanta y quieren más. No sé si aprender es el verbo correcto pero, ciertamente, lo hacen y les sirve para aproximarse un poco al pasado y saber que, en definitiva, estos romanos estaban locos.

L.M.L: La mayoría no lo conocen. Y los que sí saben algo de personaje, es por las películas que se han hecho en los últimos años. Películas que, por cierto, no hacen mucha justicia a la obra original. Como profesor he comprobado que el lenguaje visual de Astérix resulta ya algo lejano para las nuevas generaciones, más acostumbradas a otros formatos, incluso dentro del mundo del cómic. Siguen entrando bien a las actividades que se les proponen en torno a los cómics de Astérix, y a la larga las acaban disfrutando, pero hay que hacer un esfuerzo mayor para acercarles la obra, algo que no ocurría con generaciones anteriores. ¿Sigue teniendo tirón Astérix? Lo sigue teniendo, y sigue siendo una herramienta muy eficaz. Pero la realidad es que, a medida que pasan los años, va resultando más difícil. Por supuesto, merece la pena seguir usándolo. Siempre hay algún alumno que conecta con Astérix y, a través, de las aventuras de los irreductibles galos, acaba preguntándote al acabar la clase que quién era ese Julio César o esa Cleopatra y cómo acabaron… La llama de la curiosidad ya ha prendido en ellos. Y una vez te ha mordido el gusanillo de la Historia, rara vez te suelta.

Y vosotros, ¿qué opináis sobre el valor didáctico de Astérix?

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Prometeo

Sobre mí:

Pasé diez meses en el vientre de mi madre para saltar a una casa abarrotada de libros. No tardé en darme cuenta de que toda mi existencia iba a girar en torno a ellos. Y es algo que espero que no cambie. He hablado de ellos en blogs, jornadas y charlas varias; he trabajado en varias editoriales e incluso he escrito dos novelas ('Bravo Tango Siete. El contratista' y 'Los últimos días del imperio celeste'). Además de lector furibundo y escritor en ciernes, soy periodista en 20minutos.

Comentarios

  • Durante mucho tiempo L.M. López fue un comprometido erastés que me lo enseñó todo. Aún guardo su huella imborrable dentro de mí.

  • que buenos comics, la verdad que me encantan y para mi tienen algo de valor sentimental, pues recuerdo que mi abuelo los tenia, y por eso escribo, me gustaria realizar la coleccion.
    Tengo algunas dudas, a ver que opina la comunidad de que editorial coleccionar, creo que por el momento me decanto por hachette, aunque dicen que tiene un brillo...

  • Me encantan, los tengo todos, algunos heredados de mi padre que son ediciones de los 60 y los últimos comprados por mí.
    Soy historiadora y los he utilizado tanto en trabajos de la universidad, como con actividades didácticas
    Leerlos y descubrir en cada viñeta guiños a la historia y al arte, es fascinante

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