‘Sidi’: el Cid entra en la galería de héroes de Arturo Pérez-Reverte

Estatua del Cid en Burgos (UTRILLA / WIKIMEDIA)

Termino Sidi (Alfaguara, 2019), con sensaciones contrapuestas. Por un lado, la de reencontrarme con el autor que puso patas arriba la ficción histórica española y colocó las bases de lo que es hoy el género en España. Tras bastantes libros, entre ellos la entretenida trilogía de Falcó, he vuelto a encontrar a aquel autor en las páginas. Sidi es una novela histórica recia, vibrante, y bien construida.

Por otra, cierro el libro con una pequeña sensación de ¿y ya está? Porque claro, uno ya ha leído decir a su autor, Arturo Pérez-Reverte, que no habrá otra novela del Cid y entiende que el final es el que es. Y está bien, pero cuando se espera a ver qué nace de la mezcla entre este personaje con tanto de historia como de leyenda con el escritor de Cartagena espera, quizá, más. Más novela de largo alcance.

Pero Sidi es otra cosa. Es una novela histórica, en cierto modo, minimalista. Que arranca con una persecución, con una cabalgada, que muestra al lector que la Reconquista tiene los mismos mimbres míticos que el western. Esto es territorio Ford, John Ford. Esa parte es digna de la Trilogía de la Caballería del irlandés y también de los relatos en los que se basa, de James Warner Bellah (aquí publicados por la excelente Valdemar Frontera, bajo el título Un tronar de tambores, y otras historias de la caballería americana), y que él mismo Pérez-Reverte conoce y disfrutó. Escribió de él: “Es uno de esos libros que uno mismo querría haber escrito”. Y conectan el cine, los relatos y la novela del Cid, sin duda: hay polvo, hay rivales que se respetan, hay cabalgadas, hombres que hablan poco, pero llevan mucho a su espalda, buenos líderes, buenos hombres y acaba todo en batalla y sangre.

Sidi no es la interpretación de Arturo Pérez-Reverte sobre el Cid. No, Pérez-Reverte no ha reinventado al Cid, lo ha reclutado, lo ha reconstruido como uno de los héroes de su universo literario particular. Ruy de Vivar es compañero de fatigas de Alatriste, del capitán Pepe Lobo, de El Asedio, de los españoles en el ejército de Napoleón de La sombra del águila, de Teresa Mendoza… Hombre parco en palabras, de hechos, orgulloso, duro. Que conoce y ha vivido la guerra. Y el de Cartagena no se va a fijar en lo más conocido de la historia del Cid, sino en los hechos que construyen esa leyenda, en las bases. En el sobrenombre, en el caballo, en la espada.

Aventura bien contada, donde realmente pasa poco, donde hay batallas, diálogos punzantes, recuerdos y cabalgadas. Donde la Frontera no es una línea, sino que lo es todo, ambiente, contexto. Donde hay un héroe que se convierte en leyenda. Hay buenos secundarios, hay reyes y soldados de a pie. Hay camaradería y batallas sin cuartel. Y todo ello, contado con la pericia de uno de los mejores que tenemos en estas lides.

El Medioevo hispánico de Pérez-Reverte es directo y duro, sin concesiones, como debió ser. Donde coge de aquí, la historia, lo que conviene, y de allí, la leyenda, lo que necesita. Y construye. Todo entronca con su universo literario. Puro Pérez-Reverte. Incluso con alguna guasa que se puede leer en clave contemporánea.

Quizá, como apuntaba al principio, el principal problema son las expectativas nacidas de imaginar al Cid en manos de este autor. ¿Contar al Cid y no llegar hasta Valencia? Habría tantas cosas que contar… Pero Pérez-Reverte ya es autor renombrado y con su universo hace lo que le place. Como debe. Aunque quizá, en este momento, algo infantil, donde miles de personas firman para que se rehagan ficciones que no acaban a su gusto, sea algo que no todos se puedan permitir.

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido Sidi?

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