Cómo escribir novela histórica (V): la estructura

Por José Manuel Aparicio | Escritor, autor de Banderizos, premio de Novela Histórica Ciudad de Úbeda 2015 y fundador de Mundopalabras | @Escritor_JMA | Artículo del taller de novela histórica de XX Siglos que José Manuel está haciendo en este blog con carácter mensual y que hoy se centra en la estructura narrativa y el oficio de escritor que supone.

Entregas anteriores: la idea | los personajes | la actitud | el método

¿Cuál es la mejor manera de aprender a escribir una novela histórica?: Respuesta: escribir una novela histórica. Sí, aunque parezca paradójico. Escribir una novela histórica nos da la verdadera dimensión de lo que supone esta tarea. Vamos a conocer cómo nos sentimos más cómodos, nuestros ritmos, en qué hemos fallado, cómo rentabilizar el tiempo, cómo solucionar los problemas…

Hablar de estructura es hablar de orden, de planificación, de construcción narrativa. Estos son conceptos menos “evidentes” que la propia historia narrada, son como el andamio que usamos para levantar un edifico, que después desaparece pero que ha sido fundamental para construir y que la historia cumpla la misión para la que ha sido creada.

El proceso recomendado para desarrollar la novela histórica es el siguiente:

  • Disponer de una idea general concreta, completa y cerrada. Si no somos capaces de resumir de manera concreta el argumento en unas líneas, es que no tenemos novela.
  • Establece si transmitirá un mensaje al lector, más allá de la historia que se narra.
  • Desarrollar una serie de hechos que articulan de principio a fin esa idea general. Recuerda lo tratado en anteriores lecciones: no te desbordes con un exceso de datos extraídos de la documentación histórica o asfixiarás tu novela (y luego al lector).
  • Establecemos los personajes que intervienen. Desarrollamos fichas sobre ellos, con sus interrelaciones. Podemos ayudarnos con fotos y crear biografías de cada uno de ellos.
  • Dividimos esos hechos principales en acontecimientos que establecen puntos de interés, giros narrativos y momentos importantes en la actuación de los personajes (esta división puede coincidir con lo que luego serán los capítulos). Los hechos ficticios se entrelazarán con los reales.
  • Subdividimos esos hechos en escenas. Las escenas presentan los personajes, las acciones, los diálogos y las transiciones. En las escenas determinamos a modo de pequeñas sinopsis los escenarios, personajes que intervienen y la situación.
  • Damos forma escena por escena: narramos, describimos y dialogamos. Pensamos siempre en causa y consecuencia. Los personajes actúan de modo “orgánico”, natural. Las ideas se transforman en imágenes, creadas por palabras. Mostramos lo que ocurre. Los personajes sienten, perciben la realidad a través de sus sensaciones. Completamos objetos y espacios.

Además de arquitectos y obreros, en el paso final (el de la forma), los escritores nos convertimos en carpinteros, fontaneros, embaldosadores, historiadores, arqueólogos… y, lo que es más importante, decoradores de la narración. Pero eso es el proceso final, de nada vale pensar en una decoración histórica magnifica si antes no tenemos paredes, suelo y techo; y aún menos si la construcción no es sólida y con unos firmes cimientos.

Importante: Da su relevancia y dedica el tiempo necesario a cada etapa de trabajo de la novela.

Cada uno tiene claro cómo va a ser toda la novela que va a escribir, sabe quiénes son los personajes y conoce la historia general de principio a fin. En realidad, cuando la novela ya está más o menos completa en nuestra cabeza, lo único que falta es darle forma (nunca mejor dicho). Es decir, tenemos el esqueleto y los órganos vitales, y faltan los detalles, dar forma a la textura de la piel, los miembros, rasgos, color de los ojos, color y forma del pelo…

Hemos de tener claro que uno podría pasar directamente del pensamiento a escribir la novela. Entonces ¿para qué necesitamos la estructura? Para clarificar. El problema de una novela es que por extensión y riqueza narrativa contiene mucha información. Y más todavía en el caso de la novela histórica, tan sujeta al proceso de documentación, que afecta ineludiblemente a la narración por intercalar y jugar con hechos reales y ficticios. No podemos tener todos los detalles en la mente, porque eso supondría tener en la memoria todo el texto, palabra por palabra, lo cual es imposible. Por eso nos apoyamos con el trabajo de estructura, de realizar fichas de personajes y de escaletar secuencialmente los hechos y acontecimientos. El trabajo de estructura nos ha de facilitar la tarea. Hemos de pensar que es como construir un álbum de cromos donde situamos en un ordenado esquema lo que va a mostrarse en la obra. Piensa por tanto en la estructura como ese álbum, que tiene unas páginas (podemos llamarlas capítulos), con unos recuadros en blanco que se han de ir completando. En esos recuadros es donde irán las escenas. Y cada escena tendrá un cromo diferente, en uno irá la presentación de un personaje, en otro la descripción de un lugar, en otro un diálogo, en otro una acción, otro diálogo, la aparición de otro personaje, una nueva descripción…

El problema viene cuando confundimos el trabajo de estructura con el trabajo de desarrollo de escenas. A veces realizamos apuntes, bocetos, escribimos líneas de un diálogo o de una descripción. Eso viene a ser como tener cromos o trozos de cromos, lo cual está muy bien, porque es un trabajo ya hecho, bastará que vayas aprovechando las partes de cada cromo en su lugar correspondiente.

Cuando tenemos la estructura, el siguiente paso es la escritura escena por escena. Es decir, trabajar y terminar cada cromo; empezar a redactar. Como ves, un cromo es en realidad una parte de texto, que se va uniendo a la anterior hasta completar un capítulo. Y con la unión de todos los capítulos se completa la novela.

Este es un trabajo que por una parte es mecánico y por otra es divertido. Lógicamente, todo el trabajo realizado de documentación, de apuntes, notas, descripciones, esbozos, fichas, etc., va a ser muy útil en esta fase. El problema es que si hay mucha información, algo habitual en novela histórica, en la que es fácil excederse con ella, eso va a dificultar darle orden y llevará más tiempo; la ventaja es que es un trabajo ya hecho, y que además va a dar mucha riqueza a nuestra obra.

*Las negritas son del bloguero, no del autor del texto.

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