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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

Steven Saylor: “Nunca hay una buena razón para falsear deliberadamente la historia”

Steven Saylor

Steven Saylor, historiador y escritor de éxito nacido en Texas (EE UU) en 1956, necesita poca presentación para todos los lectores de novela histórica. Menos aún para los apasionados por ese subgénero que mezcla la intriga y lo histórico. El creador del genial personaje Gordiano el Sabueso, protagonista de la serie Roma Sub Rosa, acaba de publicar en inglés la que será, al menos de manera cronológica, la última novela de su personaje, El trono de César.

Charlo con Saylor sobre su obra, su personaje y su visión de al novela histórica y en el transcurso de la entrevista da, al menos, dos noticias: la fecha en la que aparecerá su última novela en España y que está trabajando en la tercera parte de la serie de Roma e Imperio.

Tras diez años y tres precuelas de Gordiano, regresas a su historia principal de Roma Sub Rosa con El trono de César. ¿Por qué ha esperado tanto tiempo? ¿Escribir sobre los Idus de Marzo le ha supuesto un reto especial como escritor de novela histórica?

Tras El triunfo de César, el paso lógico en la serie, el siguiente gran evento, era el asesinato de Julio César. Pero, ¿cómo podría escribir una novela de misterio sobre uno de los más famosos asesinatos de la historia? No tenía respuesta por entonces, así que hice algo que llevaba tiempo pensando: llevar al joven Gordiano a ver las siete maravillas del mundo antiguo. Tras aquella precuela -en España, Las siete maravillas– continué con el joven Gordiano durante dos novelas más. Tenía un nuevo contrato para un libro y mi editor americano me dijo: “¡Ya es el momento de escribir esa novela sobre los Idus de Mazo!” Y, al mismo tiempo, un clasicista americano llamado James O´Hara me susurró una sola palabra y me dio la idea de cómo escribir el libro: una trama secreta que cruzaría toda la novela, incluso si estaba escribiendo un thriller sobre el asesinato de César, uno de los asesinatos más conocidos de la historia. Así que finalmente escribí El  trono de César, que digo que es el remate de la serie de Gordiano y, quizá, su novela final.

¿Sabe cuándo será publicada en España?

Sí, como mis últimas novelas, la publicará La Esfera de los Libros en noviembre de este año.

Tras tantos años, novelas y relatos… ¿Quién es Gordiano para Steven Saylor?

Los dos hemos envejecido juntos. Al principio yo era mayor: en la primera novela Sangre romana, el tenía unos treinta y yo tenía 35 cuando la escribí. Entonces en las novelas siguientes el fue creciendo más rápido que yo, así que me hizo ver lo que me vendría. Es decir, tuve que imaginar cómo sería ir haciéndome más lento, más cauto, más agotado, pero también, quizá, un poco más sabio. Cuando escribí la primera precuela, tuve el reto contrario -pensar hacia atrás y encontrar la voz a un joven romano de de 17 años, tras haber encontrado la suya a los cincuenta-. ¡Realmente disfruté volver a los 17! Así que Gordiano ha sido mi alter-ego, no solo en mi imaginaria vida en la antigua Roma, sino una exploración de varias etapas de mi propia vida. No creo que Gordiano sea una persona separada de mi mismo. Quizá deberías entrevistarle a él. Pero… ¿podría él responder preguntas sobre mí o yo podría responder preguntas de él?

En sus novelas demuestra un profundo conocimiento del mundo antiguo,… ¿Cree que el novelista que escribe ficción histórica tiene más responsabilidad con el lector que otros que escriben fantasía o ficción contemporánea?

Sin duda. Nunca hay una buena razón para falsear deliberadamente la historia simplemente para crear un argumento. Y no hay excusa para ser descuidados con la investigación, especialmente sobre la antigua Roma, donde hay tan abundante material histórico. Existe un vínculo de confianza entre el lector de ficción histórica y el autor. Yo me tomo muy seriamente esa responsabilidad.

Así que… ¿esté género debe ser educativo?

Debería serlo. Espero que los lectores tengan un mejor entendimiento del mundo antiguo gracias a haber leído mis libros.

Las novelas de misterio ambientadas en un pasado histórico suelen presentar varios problemas: si tratas de parecer muy preciso históricamente, quizá el lector no disfrute de la intriga; si escribes la trama criminal de un modo muy moderno, resultará anacrónico e inverosímil…

Siempre empiezo con la Historia – con algunos grandes eventos, por ejemplo la revuelta de esclavos de Espartaco en Arms of Nemesis- y entonces busco una manera de crear un argumento de misterio -amo los misterios sobre asesinatos-, utilizando lugares y personas reales como personajes ficticios. La historia y el thriller deberían funcionar juntos, como deberían hacerlo los temas psicológicos de la novela. Si logras equilibrio en todo esto, debería resultar muy real para el lector -exótico, pero de algún modo familiar, lejano en el tiempo pero realmente convincente y vivo. El pasado muerto parece volver a la vida y resulta trascendente. ¿Qué podría ser más maravilloso que eso?

Cuando escribes este tipo de historias, ¿Umberto Eco y El nombre de la rosa es la guía principal?

Ciertamente El nombre de la rosa es la inspiración directa que me llevó a escribir la primera novela de la serie, Sangre romana. Eco no creó un el género del misterio histórico, pero aquellos libros no era tan comunes por entonces y su novela fue muy exitosa tanto en lo artístico como en lo financiero en casi todo el mundo. Cuando empecé Sangre romana, inspirada en un juicio real por asesinato donde Cicerón ejercía de abogado defensor- nadie había escrito una novela de misterio ambientado en la antigua Roma, así que esperaba no solo seguir la inspiración de Eco sino también hacer algo nuevo. Casi al mismo tiempo, Lindsey Davis escribía la primera de sus novelas sobre Marco Didio Falco, que se convirtió en un gran éxito en Inglaterra.

Hablando de Davis, ¿lee alguna novela de esos autores que cultivan su mismo subgénero y época como ella o David Wishart?

No leo a mis compañeros novelistas que escriben sobre la antigua Roma por dos motivos. El primero es que no me gustaría robar ideas inconscientemente, o adquirir ideas inadecuadas que podrían estar en sus libros. Y segundo, al final de mi trabajo diario escribiendo sobre Roma, me quiero relajar con historias alejadas de mi lugar de trabajo, como por ejemplo, buenos misterios escandinavos. Roma es mi trabajo, así que para entretenerme voy a otros lugares.

¿No cree que las novelas sobre la Antigua Roma tienen o una muy cristiana visión sobre la sexualidad o, por el contrario, una demasiado moderna? Quizá sus personajes son una excepción…

No es accidental que la serie de Gordiano esté ambientada en una era anterior al Cristianismo, porque así no tenía que tratar en absoluto con la moral cristiana, que aún no existía. Tanto como sea posible, quiero que mis personajes piensen y actúen con una psicología precristiana. Es siempre interesante ver en qué medida eran como nosotros y en qué medida no lo eran. Por ejemplo, ellos aceptaban sin cuestionarse nada la esclavitud, lo que resulta espantoso, pero también aceptaban sin dudar la homosexualidad, un tema muy controvertido en la actualidad.

Abandono a Gordiano, momentáneamente, y me voy a sus novela Roma e Imperio, ¿son sus obras más ambiciosas?

En muchos sentidos, sí. Fue un gran reto tejer una historia que siguiera a una familia a través de los primeros mil años de historia de Roma (en Roma), y continuarla en la era de los primeros emperadores, desde Augusto a Marco Aurelio (en Imperio). Ahora estoy tratando con un aún mayor reto, trabajando en la tercera novela de la serie, porque recorrerá el tiempo entre Marco Aurelio, el filósofo emperador, hasta Constantino el Grande, el primer emperador cristiano. Es un tiempo de mucho caos y enormes cambios. ¿Cómo y por qué el mundo pagano colapsó y por qué comenzó el mundo cristiano? ¿Cómo resultaron aquellos cambios para la gente que vivió aquellos tiempos? Pero, tras escribir tantas novelas durante tantos años, estoy disfrutando de un nuevo desafío y un nuevo libro que está poniendo a prueba mis habilidades como investigador y como novelista.

¿Por qué decidió emprender esta serie de novelas?

Fue mi editor en Inglaterra, un hombre estupendo llamado llamado Nick Robinson (ya fallecido), que me invitó a su piso en Londres y tras unos cócteles me sugirió escribir un “gran libro” -algo a una escala mucho mayor que mis novelas sobre Gordiano. Pensé que el género creado por James Michener y continuado por Edward Rutherfurd, donde un lugar o una gran ciudad es el personaje principal de una historia que recorre muchas vidas, y me di cuenta que nadie había escrito una novela así sobre Roma. Está fue la idea con la que nació Roma.

Le he escuchado decir que J.R.R. Tolkien le influyó como escritor. No es una elección muy habitual para un novelista histórico…

Ninguna novela fue tan importante en mi juventud como El Señor de los Anillos. La adoro y la hazaña de Tolkien es tan grande que ha provocado que nunca haya pensado en escribir yo mismo fantasía: ¡Tolkien ya lo ha hecho! Pero cuando me pongo a escribir novela histórica, busco hacer el mismo trabajo de “creación de universo” que Tolkien hizo, construyendo grandes historias con un enorme background… Con la diferencia de que mi contexto es el mundo histórico de la Antigua Roma, con sus mitos y leyendas.

Como estadounidense, ¿cree que tiene una visión de la antigua Roma diferente a la de los escritores europeos?

Casi con toda seguridad. Cualquiera que escribe ficción histórica está mirando al pasado a través de unas determinadas lentes, influenciado por su propio lugar y tiempo. Crecí durante la época del Imperio Americano, así que eso ha debido influenciarme de una manera diferente a un escritor que, por ejemplo, haya crecido en la Hungría comunista o en las modernas Italia o España.

¿Lee a algún escritor español?

A algunos de los grandes escritores romanos nacidos en España, por supuesto: Séneca, Marcial, Lucano… Me temo que no sé mucho sobre literatura española actual, aunque en mis tiempos universitario leí a García Lorca, Santayana y, por supuesto, a Cervantes y lo que llamamos en inglés, The Lay of the Cid (El cantar de Mío Cid). También leo a uno de los más interesantes historiadores del mundo antiguo, Leonardo de Arrizabalaga y Prado, que también escribe en inglés. Su libro, The Emperor Elagabalus: Fact or Fiction, publicado en 2014 es una revolucionaria aproximación a uno de los más misteriosos emperadores romanos y es absolutamente brillante.

Lo ha dicho al principio de la entrevista, pero … ¿está seguro que no habrá más novelas sobre Gordiano el sabueso?

Como decimos en inglés: “¡Nunca digas nuca!”. Quizá regrese al Gordiano más joven, porque creo que el visitó Jerusalén tras los hechos de La Ira de las Furias, y debe haber una historia interesante en esa visita. Pero por ahora todas mis energías están enfocadas en la próxima novela de la serie de Roma e Imperio.

Y vosotros, ¿leéis a Steven Saylor?

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2 comentarios

  1. Genial artículo, me he guardado tu blog en favoritos.
    Un saludo.

    11 julio 2018 | 08:40

  2. Dice ser F.Angel

    ¡¡Ojalá fuesen solo los novelistas los que falsearan la historia!!

    Desgraciadamente en este país llevamos muchos años retorciendo la historia a beneficio de unos pocos…

    Y, claro, no es que sea algo nuevo, de siempre se ha dicho que la historia la escriben los vencedores…

    11 julio 2018 | 08:58

Los comentarios están cerrados.