XX siglos XX siglos

"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

Al rescate de vándalos, alanos y suevos en Hispania

Batalla entre germanos y romanos (WIKIPEDIA)

Daniel Gómez Aragonés (Madrid, 1983) transmite pasión por la historia y su divulgación. Y por los pueblos bárbaros a los que dedica su labor. No es sólo que despida su mensajes con un “abrazo bárbaro” (delicioso detalle), es sobre todo por cómo habla, con claridad y cercanía, con ideas claras, pero sobre todo con dedicación y deleite de historia. O de su historia bárbara.

Hace poca ha lanzado su último libro Bárbaros en Hispania. Suevos, vándalos y alanos en la lucha contra Roma (Esfera de los Libros), un repaso ilustrativo por el paso de esos tres pueblos germánicos por la Península Ibérica. Porque, claro está, no todo se redujo a los godos en aquella época… Y quizá ellos sean los más conocidos por los españoles, así que este divulgador se ha lanzado al rescate de suevos, vándalos y alanos y su paso por estas tierras.

“Quizá ellos (los bárbaros) fueran una solución después de todo”, los versos de Kavafis, que citas hacia el final de la obra, para hablar de los bárbaros parecen claves. Quizá deberíamos mirar a los bárbaros de aquellos siglos más como elementos transformadores, más que como finalizadores o causantes de apocalipsis y caídas…

En muchos casos estamos acostumbrados a ver la Historia de una manera parcelada ignorando que ésta es como un río, es decir, un continuo en el tiempo al cual se le van sumando hitos o procesos históricos que actuarían como afluentes del propio discurso histórico. Partiendo de esta base, la caída del Imperio Romano de Occidente obedece a distintos factores y, claro está, los bárbaros tuvieron mucho que ver pero sería demasiado extenso (y daría para varías entrevistas) analizar las profundas causas de la famosa caída. El ambiente apocalíptico pertenece a la “literatura” pero ojo, esto también es importante y debe ser tenido en cuenta pues muestra una percepción de la realidad aunque ésta esté distorsionada o adaptada. Para ir al grano, las invasiones bárbaras supusieron una auténtica transformación para Europa y el norte de África. No podemos entender el desarrollo de muchas de las actuales naciones europeas sin conocer que su herencia histórica se encuentra tanto en el mundo romano como en las monarquías germánicas surgidas de las citadas invasiones.

[TRIVIAL¿cuánto sabes de godos, suevos, vándalos y alanos?]

Una visión así, seguramente, nos ayudaría a asimilar y entender mejor los procesos migratorios que vivimos en el siglo XX y resultarían menos tentadoras algunas visiones populistas…

Creo que es un error asimilar o comparar ambos procesos, ya que caeríamos en el “presentismo”. No podemos juzgar hechos pasados bajo nuestro paradigma de hombres y mujeres del siglo XXI. Podemos considerar que la Historia es cíclica pero no por ello podemos juzgarla porque es al revés, la Historia nos juzgará a nosotros. Hay muchos conceptos arraigados en el acervo tradicionalista que para un hombre del siglo V eran fundamentales como la trascendencia, el honor, la lealtad, el valor, la épica, etc. que hoy han quedado relegados a HBO, Netflix o Hollywood. Insisto, sólo podemos entender y comprender el proceso histórico de las invasiones bárbaras, y de muchos otros procesos históricos anteriores y posteriores, si nuestro paradigma mental es diferente. Concluyo: ni podemos asimilar, ni debemos comparar; tenemos que conocer nuestra Historia pero las valoraciones o las soluciones a los procesos que señalas no los vamos a encontrar en Hidacio o en Procopio.

¿Por qué decidió rescatar del olvido e incluso reivindicar a los ‘otros bárbaros’ que pasaron por Hispania más allá de los godos?

En mis anteriores trabajos había profundizado en los visigodos, pero también había tratado a bizantinos, francos, ostrogodos, etc. Ahora quería dar un paso más, digamos que completar el puzle, y mi elección de suevos, vándalos y alanos era más que clara. Además, si los godos han estado habitualmente relegados a un segundo plano (en los últimos tiempos esta circunstancia ha ido cambiando), suevos, vándalos y alanos más si cabe e igualmente, esos “otros bárbaros que pasaron por Hispania” me parecía, me parecen y me seguirán pareciendo un tema muy atractivo para estudiar y divulgar.

Los siglos IV y V en todo el orbe romano pero también en la Península Ibérica tradicionalmente se han visto como momentos de decadencia, de oscuridad, de saqueos y conquistas bárbaras. Sin embargo, llegas a decir que el paso de estos pueblos por Hispania tuvo más luces que sombras…

Sí, me explico. Hay que tener cuidado con las palabras que se utilizan para definir o explicar la Historia. ¿Qué pensarías si un historiador te dijese que en los siglos IV y V se desarrolló la decadencia del Imperio Romano pero a la par hubo sucesos y procesos históricos cargados de épica, cultura, religión, etc? El enfoque cambia. Mi crítica a la “oscuridad”, a la “sombra” es que la escasez de fuentes no es una excusa para utilizar términos que alejan la Historia más que acercarla, porque la Historia en sí misma es pura luz. Pero dicha crítica no sólo se queda ahí, lo que sucede en los siglos IV, V y VI es apasionante. La Historia, es más, la epopeya de los pueblos bárbaros debe ser abordada desde un prisma diferente al que comentabas y, sobre todo, sin quitar ni poner nada, el propio lector se dará cuenta de que personajes de la talla de Estilicón, Addax, Riquila, Genserico, Hidacio, Procopio, San Martín de Braga, San Isidoro de Sevilla, Leovigildo son luz…

La huella de los godos, para los españoles, siempre ha estado si no clara, al menos presente, en la memoria española, ¿por qué la de estos tres pueblos ha pasado tan desapercibida?

Evidentemente, el peso en nuestra Historia del Reino Visigodo de Toledo es mayor. No olvidemos que aquí se encuentra el germen de la actual España. La huella que señalas ha estado presente en la memoria española pero tal vez no al nivel e incluso a la importancia que debiera. Y si a pesar de haber estado presente, no ha tenido el protagonismo que le pertenece por su peso en la Historia; imagina suevos, vándalos y alanos… éstos quedan más apartados si cabe. También, es importante tener en cuenta que en la mayoría de los trabajos sobre este periodo, la Historia de suevos, vándalos y alanos suele estar incluida en los libros que tratan la Historia de los godos y no hay muchos trabajos, exceptuando los magníficos y académicos estudios de los profesores Pablo C. Díaz y Álvarez Jiménez entre otros, en los que se traten de manera independiente a dichos pueblos. En mi caso, quería hacer a suevos, vándalos y alanos protagonistas y que los godos ocupasen el papel que habitualmente tienen los tres primeros en otros libros. Además, el objetivo es que el lector tuviese en un mismo libro a los tres pueblos sin tener que recurrir a consultar otras obras para completar su visión de los bárbaros que penetraron Hispania en el otoño del 409.

Y hablando de godos, ¿los conocemos bien los españoles? ¿O los conocían mejor nuestros padres y abuelos que al menos se sabían de carrerilla su famosa lista de reyes?

Es una pregunta muy común. Quiero pensar que los conocemos mejor hoy pero bien es cierto que te encuentras casos en los que una persona de 65, 75 o incluso 85 años sabe más de esta época, aunque sea la famosa lista de los reyes, que un joven de 15. Creo que tenemos una deuda histórica con nuestro pasado godo, así de rotundo lo digo. Recientemente en otra entrevista para un destacado periódico de la antigua urbs regia, Toledo, recalqué que la vieja capital goda merece tener en algún punto preeminente una estatua de Leovigildo y de Recaredo. Con eso te lo digo todo. Por otro lado, en los últimos años se viene trabajando desde distintos ámbitos en la divulgación del periodo godo y desde mi experiencia personal sólo puedo decir que cada día veo más gente que se fascina con esta época y que disfruta adentrándose o lanzándose a estudiar aquel pasado “tan bárbaro”.

En la conclusión de tu libro, llegas a recordar que un libro de EGB de los 80 dedicaba más espacio a los francos que a estos tres pueblos, que sí estuvieron más directamente relacionados con la historia peninsular…

En parte he respondido a esta pregunta en otras anteriores. Uno de los problemas que tiene el periodo histórico de los siglos del V al VIII es que el tratamiento en los planes de estudio, salvo alguna excepción, suele ser bastante malo. En el libro que señalas, a nivel global, la manera en la que se presentaba el periodo de las invasiones era muy bueno y visualmente muy atractivo para un joven de sexto de EGB, pero caía en el error de apenas nombrar a suevos, vándalos y alanos. Sin embargo, la cosa no ha mejorado, insisto, quitando algunas honrosas excepciones. Es más, la situación ha ido a peor e incluso las virtudes de este libro de EGB se han perdido. No obstante, vamos a quedarnos con la “luz”, es decir, con aquellos libros, maestros y profesores que trabajan muy duro para que nuestros más jóvenes conozcan de verdad la esencia de un periodo fundamental de nuestra Historia.

Por otro lado y es menester señalarlo, en España contamos o hemos contado con varios académicos, catedráticos y profesores que son auténticas referencias mundiales en los estudios de la Antigüedad Tardía-inicios de la Alta Edad Media, véase a Luis García Moreno, José Orlandis, Pablo C. Díaz, Javier Arce, Rosa Sanz, David Álvarez Jiménez, Jorge López Quiroga, Ana Jiménez Garnica, María Valverde Castro, etc. por ende, al César lo que es del César y en el ámbito de las más altas esferas del estudio de la Historia se hacen las cosas espectacularmente bien.

Los godos, sobre todo en el ambiento nacionalista español y del franquismo, tuvieron una carga ideológica potente como precedentes de la idea de España, pero también apunta a la utilización por parte del nacionalismo gallego del legado de los suevos…

Bueno, yo más que con la idea de España, lo asociaría con determinados intereses políticos asociados al régimen franquista. La esencia de España está muy por encima de cualquier idea, signo o color político pues nos pertenece a todos por igual. Empero, es innegable que ese “uso” durante el franquismo sí generó un determinado estigma que yo incluso he podido palpar en pleno siglo XXI. Una “propaganda” que ha hecho un flaco favor al estudio y a la divulgación de los godos pero que poco a poco se ha ido superando. En el caso de los suevos y del nacionalismo gallego, es una cuestión que incluso puede verse en las redes sociales y que creo que no favorece tampoco al estudio y a la divulgación del Regnum Suevorum. En definitiva, godos y suevos son patrimonio de todos los españoles.

Para mala prensa, la que tuvieron los pobres vándalos…

Sí, es una cuestión que ha estudiado en profundidad el profesor Álvarez Jiménez. Esa acepción tan peyorativa que tiene la palabra “vandalismo” tiene su origen en el contexto de la Francia revolucionaria de finales del siglo XVIII y ha llegado hasta nuestros con más fuerza si cabe. Desgraciadamente, todo el mundo sabe qué es un “acto vandálico”, pero muchos menos conocen la epopeya de los vándalos cruzando al norte de África y fundando un reino que hizo del Mediterráneo su mar, o pocos saben de las hazañas de Gunderico, Genserico o Trasamundo. Pero para eso estamos aquí.

¿Por qué, en pleno siglo XXI, los lectores deberían interesarse por suevos, alanos y vándalos?

Pero ¿cómo no van querer interesarse los lectores? ¿Cómo no van a querer interesarse en una época clave para Europa y España? ¿Cómo no van a querer interesarse en la Historia de unos pueblos, la cual tiene todos los ingredientes que habitualmente gustan a los lectores y que además puede ser presentada con rigor histórico a la par que con amenidad? ¿Cómo no van a interesarse en personajes tan fascinantes como los ya citados Riquila, Genserico, San Martín de Braga o Leovigildo, el conquistador del Reino Suevo? ¿Cómo no van interesarse en leer sobre algo que forma parte de ellos? ¿Cómo no van a interesarse leyendo algo así: “Entretanto, las tribus de los alanos, de los suevos, de los vándalos y otras muchas, excitadas, como dije, por Estilicón dos años antes del saqueo de Roma, arrollan a los francos, pasan el Rin, invaden las Galias y, en una incursión sin rodeos, llegan hasta el Pirineo. Detenidos temporalmente por las cimas de esta cordillera se esparcen por las provincias cercanas…” de las Historias, de Orosio? ¿Hace falta algo más para interesarse? Pues lo hay pero hay que descubrirlo leyendo…

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