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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

De los nibelungos y Beowulf a Michael Chrichton: una guía literaria para saquear costas lejanas con los vikingos

Imagen promocional de la temporada 4 de Vikingos.

Esta semana (ayer en EE UU) y el próximo día 24 en España (en el canal TNT) llega a España la cuarta temporada de la estupenda serie Vikingos, del Canal Historia. Una serie que, os hago un favor (y la crítica se la dejo al blog de la compañera Carlota Chiarroni), si os gustan lo medieval y lo vikingo no podéis dejar pasar. De nada.

Como en muchos asuntos de la historia medieval (pensemos en El Cid o el rey Arturo, sin ir más lejos) lo que se sabe sobre los vikingos navega entre la leyenda y la historia. La serie sabe utilizar muy bien esos elementos, ya que combina los hechos históricos de forma similar a  los registros literarios de la cultura nórdica como las sagas islandesas o Beowulf, de los que hoy vamos a hablar.

Tengo claro que en estos meses de blog tenía una deuda pendiente con estos hombres del norte y que no debía tardar en saldarla. He leído cosas sobre los vikingos, pero la verdad, no es uno de los temas que tenga más controlados. Afortunadamente, tengo entre mis amistades a Aranzazu Serrano, periodista (ha trabajado ocho años en este periódico) y escritora, que es una de mis vikingólogas de cabecera. Es autora de Neimhaim. Los hijos de la nieve y la tormenta (Fantascy, 2015), un novelón fantástico hiperrecomendable, lo digo desde ya. Fantástico sí, pero basado en las culturas y mitologías vikingas y celtas.  De ella hablé con la autora, en 20minutos hace unos meses. Sólo os digo, que el propio creador de la serie Vikingos ya se ha interesado por la novela…

Así que Aranzazu se ha prestado a pasarse como firma invitada de XX Siglos para realizar una pequeña guía de mano de literatura vikinga para todos los fans de la serie y el mundo vikingo. ¿Cascos? ¿Escudos? ¿Drakkars preparados para zarpar?


 

Viaje a los orígenes de la leyenda vikinga: desde las Eddas hasta los nibelungos y Beowulf

Por Aranzazu Serrano, periodista y escritora. Autora de Neimhaim (@as_loren en Twitter)

Cada año, con el deshielo, cuando las nieves se retiran y el mar se amansa, los hombres del norte afilan sus espadas, sueltan las velas de sus barcos y ponen rumbo a nuevas tierras. En este año tan inusual el esperado regreso de Vikingos también se ha adelantado y la cuarta temporada desembarca en España el 24 de febrero en el canal TNT.

beowulf_comic Muchos estamos ya impacientes por saber qué ha sido de Ragnar Lodbrock, un rey heroico que vivió en torno al siglo IX —no existen demasiados registros de su vida—, y cuya vida el Canal Historia ha aderezado a su gusto con otros personajes que también se mueven a caballo entre lo histórico y lo mítico, como la escudera Lagertha, una de las esposas de Ragnar, o Rollo, personaje inspirado en el gigantesco vikingo Hrolf Ganger, de dos metros de altura (se decía que ningún caballo podía soportar sus 140 kilos de peso) asentado al norte de Francia en el siglo X y primer duque de Normandía.

Los paralelismos entre los personajes de la serie y las figuras históricas en las que se basan merecen un libro aparte; gracias a Odín que la historiadora Laia San José Beltrán, especializada en la cultura escandinava, ya hizo este trabajo y lo publicó bajo el título de Vikingos. Una guía histórica de la serie de History Channel (editorial Quarentena), una obra tan curiosa como didáctica.

Para los que amamos la cultura vikinga todo lo que cae en nuestras manos nos parece poco: este apasionante pueblo solo vivió cuatro siglos años en la historia (la considerada Era Vikinga) y no fueron precisamente prolíficos en testimonios escritos, al contrario que sus congéneres mediterráneos. Pero para bien o para mal, la huella sangrienta de los vikingos caló hondo en los pueblos de los que fueron víctimas, haciéndolos inmortales, y no son pocas las novelas históricas ambientadas en este periodo.

Destacan las de Bernard Cornwell, en concreto Northumbria, el último reino: sajones, vikingos y normandos, recientemente adaptada a la televisión por la BBC en la más que recomendable serie The Last Kingdom.

A mis manos llegó otra hace tiempo, Los hombres del mar: una saga del siglo X, de Konrad Hansen, un relato bastante fidedigno del día a día de los vikingos, publicado por Edhasa en 1996. El título está descatalogado pero no es difícil encontrarlo en el mercado de segunda mano a buen precio.

Hay muchas otras novelas de ficción y podríamos hablar largo y tendido de ellas. Sin embargo soy de la opinión de que para poder entender a los vikingos no hay nada mejor que beber de las fuentes originales: las eddas, consideradas la ‘biblia’ nórdica, El Cantar de los nibelungos y el relato de Beowulf. Y para los más atrevidos, las sagas islandesas.

Toda mi fascinación por la cultura escandinava nació de estos textos, y la culpa fue de Wagner.

El anillo del Nibelungo

Nibelungos-9788420649887Son muchas y sorprendentes las equivalencias entre el panteón vikingo y el griego/romano (Las parcas/ las nornas, Zeus y Thor, ambos dioses del trueno, Afrodita y Freya, diosas de la belleza y sexualidad…). Esto se debe, muy probablemente, a que la mitología nórdica se fraguó a medio camino: en tierras germanas. Después de la Edad Media los mitos germanos fueron cayendo en el olvido pero siglos después, en su afán por exaltar su glorioso pasado, Wagner recuperó toda la grandeza heroica de sus antepasados en un ciclo de cuatro óperas: El anillo del Nibelungo.

Para ello, el compositor alemán se basó en los textos medievales de El Cantar de los nibelungos para dar forma a uno de los relatos más épicos de la historia: enanos herreros que viven bajo tierra, un anillo codiciado y maldito que corrompe a aquel que lo porta, una espada legendaria, rota y reforjada, un dragón sabio pero destructor… ¿Os suena? No es casualidad. Tolkien tomó muchos mimbres para tejer El Señor de los Anillos, y entre ellos no faltaron los mitos germanos, además de los propios de su tierra britana y gaélica. Mucho antes de que yo me adentrara por la Comarca y Minas Tirith, Wagner ya me había conquistado a golpe de filarmónica con sus magníficas valkirias, Wotan y su lanza que nunca erraba el tiro, y con el valiente Sigfrido.

Algunos libros recogen el texto de la ópera pero yo os recomiendo las adaptaciones en cómic, más atractivas y sobre todo, mucho más comprensibles para el gran público. A los puristas recomiendo la versión de P. Craig Rusell (Planeta Agostini), una trascripción casi literal de la ópera editada ahora en un tomo integral, aunque a mí me gustó especialmente Siegfried de Alix Alice (Norma) más libre pero preciosa a nivel gráfico.

Islandia, biblioteca vikinga

El Cantar de los nibelungos que Wagner tomó para sus óperas tiene también su equivalente islandés, la Saga Völsunga, en el que el héroe Sigfrido/Sigurd entra a formar parte de las sagas islandesas (publicadas con mucho mimo por la editorial Miraguano) y que conforma un registro pormenorizado de las familias que llegaron a Islandia, así como de las andanzas sus líderes.

Entre estas sagas destaca por su interés histórico la de Eric el Rojo, que se narra los hitos de este explorador vikingo y la llegada a Vinland de su hijo Leif Erikson, en lo que se considera una de las pistas más importantes sobre la visita de los vikingos a América.

edda menorPor su aislamiento, o más bien gracias a él, la mayor parte de los vestigios documentados de la era vikinga proceden de Islandia. Además de poner por escrito la genealogía de sus colonos, los escaldos islandeses, por su parte, escribieron las Eddas, que no solo constituyen la más importante fuente de mitos nórdicos, sino que además también ejerce de manual didáctico para los futuros trovadores islandeses, con detalladas explicaciones de su métrica.

Así como Homero relata la odisea de Ulises y la guerra de Troya, el poeta guerrero Snorri Sturluson narra las grandiosas luchas entre los gigantes de hielo y los aesires, la sabiduría de Odín, Padre de Todos; la nobleza de su hijo Balder; el sacrificio y coraje de Tyr y la fortaleza y la simpleza de Thor, víctima habitual de los engaños de Loki… En mi adolescencia me divertían sobremanera todas estas historias, que eran tan brutales como los propios vikingos.

Las Eddas comienzan con la Völuspá: un texto en verso en el que una vidente (völva) narra la creación del mundo a través de la desmembración del gigante Ymir: su cráneo para la bóveda celeste, su sangre da forma a ríos y mares, sus huesos son las montañas, las nubes, su cerebro…

La Völuspá también narra un episodio de lo más atractivo: el Ragnarök. Pocas religiones admiten que sus dioses son finitos y que un día morirán en una batalla universal que se destruirá todo lo conocido. Es el crepúsculo de los dioses (Götterdämmerung) que inspiró y dio título a la cuarta y última ópera de El anillo del Nibelungo.

Beowulf, el gran héroe nórdico

Cada pueblo tiene su héroe por excelencia: los mesopotámicos tenía a Gilgamesh, los británicos al rey Arturo, los franceses a Roldán y nosotros al Cid campeador. Los escandinavos tienen a Beowulf.

portada_beowulf_j-r-r-tolkien_201505211349Fue Michael Crichton, con su novela Los devoradores de cadáveres (y su adaptación al cine, El guerrero número 13), el que me llevó hasta ese mítico guerrero mítico gauta, aunque de una forma un tanto indirecta.

En realidad, tanto la novela como la película cuenta el viaje y las vivencias de un árabe en tierras vikingas. Me encantan los contrastes extremos, y este choque de culturas, basado en un hecho real, es realmente apasionante. El tristemente fallecido Michael Crichton tomó el viaje del cronista árabe Ibn Fadlan para imaginar un posible origen histórico de la leyenda de Beowulf. El escritor jugó con la idea de que una tribu de neardentales hubiera sobrevivido en cuevas hasta la Edad Media, dando lugar al mito del troll Grendel que, según la epopeya nórdica, asolaba la corte danesa y devoraba a los criados y guerreros del rey Hroðgar. La idea sin duda es original donde las haya.

El impresionante Bulywyf de la película/libro me llevó a Beowulf, un héroe medieval al rescate pero muy al gusto vikingo, en un relato con sangre, vísceras y amputaciones, brujas y monstruos e incluso un dragón.

En la actualidad hay un amplio catálogo de opciones para adentrarse en este relato nórdico, desde libros, películas, cómics (uno, por cierto, impresionante, de los artistas españoles David Rubín y Santiago García, publicado por Astiberri).

Pero resulta indispensable la versión de Beowulf editada por Minotauro y traducida por el mismísimo Tolkien, quien, como muchos sabrán, además de creador de mundos fantásticos fue un extraordinario lingüista.

Una vez que os hayáis imbuido en los mitos nórdicos, entenderéis a la perfección qué era lo que llevaba a los vikingos a vivir cada día como si fuera el último día, a combatir sin miedo de sus enemigos o a aspirar a una muerte gloriosa.

¡Nos vemos en el Valhall!

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6 comentarios

  1. Dice ser Àfrica

    Muy buena seria, aunque con poca rigurosidad histórica.
    Para todos los que os guste el tema de los vikingos, os recomiendo tiendavikinga.com

    19 Febrero 2016 | 11:27

  2. Dice ser Bcn Cdad

    Hola, David.

    Pilladísima me tiene la serie ‘Vikingos’.

    http://listas.20minutos.es/lista/quien-es-tu-personaje-preferido-de-vikingos-379358/

    Aprovecho la ocasión para recomendar la serie ‘The Last Kingdom’, o en su defecto la saga de libros (‘Sajones, vikingos y normandos’) en los que está basada, escritos por Bernard Cornwell.

    Saludos.

    19 Febrero 2016 | 12:23

  3. Dice ser CuRro

    Bernard Cornwell es una garantía de novela histórica de calidad. He leído un par de veces su ciclo artúrico y le da un enfoque genial. No he leído esa que indicas, Bcn Cdad, pero la apunto.

    La serie de vikingos…. prf… puede ser interesante para quien no esté muy puesto… pero es un desastre desde el punto de vista cultural e histórico. Lo único destacable es el vestuario. Es muy bueno, erróneo, pero muy bueno.

    De entrada el término ‘vikingo’ se utiliza de manera errónea. No es un grupo cultural, racial o religioso. Es más bien una “ocupación”. Todos eran nórdicos (los actuales países de Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia) o norsos, y tenían su cultura, sociedad, religión, etc… pero cuando se embarcaban (en invierno, no en verano, en verano tenían que cultivar lo poco que podían) para comerciar (que luego podía desembocar en saqueos e incursiones en asentamientos poco defendidos), decían “irse de vikingo”.

    Es como un misionero del SXVI… no define al pueblo hispano, es una “profesión” que se daba en determinada época y determinado lugar. Pues un vikingo, era lo mismo. Una ocupación temporal.

    Ese margen temporal, por cierto, fue previo, en su totalidad, a la cristianización de esos pueblos. Con la religión cristiana, llegaron los títulos como rey, duque, conde, etc… En la serie, como en muchas otras obras, se mezclan reyes nórdicos con saqueos vikingos, y cosas similares.

    19 Febrero 2016 | 13:36

  4. Dice ser petete

    vaya un imbécil CuRro

    19 Febrero 2016 | 17:50

  5. Dice ser LuzZz

    Bueno, los vikingos son interesantes, pero vaya, todas las razas humanas son fascinantes. Pero quiero hacer una pequeña puntualización: los vikingos nunca desaparecieron, lo que pasa es que al crearse los reinos sueco y danés, estos reyes al final se convirtieron al cristianismo, que los engulleron. Tambien es cierto que no tenían una cutlrura lo suficientemente arraigada como para enfrentarse al cristianismo, o sea que asumieron la nueva religión y la cosa se acabó alli.
    Ahora bien, el relato de Beowulf es casi idéntico al relato inglés de nombre casi idéntico. Esto es así porque los vikingos llegaron a escocia (y de hecho en el acento escocés tienes palabras que suenan idénticas al alemán o al sueco, ahora así en este momento, recuerdo una antigua canción escocesa que dice “my tochter dear” para decir my daughter dear, que es como lo entendería un inglés), y de hecho hay muchísima sangre escandinava/vikinga entre los escoceses, algunas de sus costumbres y no sólo en la forma de pronunciar algunas palabras, que también…
    Pero los celtas de las islas británicas tenían una cultura muchísimo más arraigada, y en algunas zonas de los alpes, más bien mezclada (de hecho los vikingos tenían también muchas influencias de los celtas o viceversa, esto se nota en la escritura rúnica, pues hay diferencias entre la escritura rúnica celta inglesa y de otras zonas europeas incluida galicia y asturias, así como en francia y otros lugares, y la escritura rúnica que aparece en escandinavia), por eso la cultura celta sigue vigente y es bastante conocida, mientras que la escandinavo-vikinga más bien fue un poco exagerada e inventada de lo que quisieron hacer constar los nazis de hitler, que pagaban para que se encontrasen todas las raíces posibles, y en el intento, de alguna forma se adueñaron de alguna que otra bibliografía celta.
    Por cierto, los celtas de las islas británicas en concreto además tenían otro alfabeto, que era más bien secreto y que sólo conocían los druidas, que es el ogham, el alfabeto arbóreo, y otras cosas más que se per dieron y/o quedaron en secreto.
    También hay que decir que la caza de brujas y de conocimientos hicieron estragos en toda europa hasta el siglo XIX, dehecho, hasta bien entrado el siglo XX todavía seguía vigente en españa las normativas de la santa inquisición…

    por supuesto, he tocado todos los temas anteriores de forma muy superficial, pero por si a alguien le interesa, que profundice en ellos…

    otra cosa, los vikingos eran muy crueles: iban al este y norte de europa a robar niños y mujeres y venderlas a los mercaderes árabes, y con los guerreros de otras tribus, les hacían lo que se llamaba como “el águila roja”, que trataba de poner al apresado boca abajo, y abrirle la espalda en dos secciones, una a cada lado,, donde se le ponían hacia arriba como si fueran alas, a las costillas, y lo dejaban así, y según consta en escritos, les ponían sal en la boca, nariz y ojos para que no se desmayaran (y así no sufrieran dolor) y fueran conscientes del dolor…
    Y otra serie de burradas más, como la movida con las trenzas de las señoras y señoritas vikingas, que tenía tela y que desde luego, las feministas se pondrían en guardia al instante…

    pero en fin, casi ningún pueblo se salva de la brutalidad, la violencia, la mercadería y el machismo…

    gilgamesh contendría las runas, pero nadie se salva de haberlas usado mal como lo hicieron los nacionalsocialistas de hitler y himmler…

    hay muchas otras culturas que se perdieron a lo largo de la historia, desde los araucanos que se suicidaron y/o esterilizaron para no tener hijos con españoles ni reproducirse por no querer ser esclavos de nadie (en argentina), los habitantes de varias sociedades aborígenes de australia y neozelanda, los que hicieron los “graffittis” de nazca, las cabezas de la isla de pascua, los toltecas, etnias de asia que se esfumaron, la primera dinastía qin que destruyó completamente un montón de otras culturas con sus lenguajes y escrituras que existían en lo que ahora es china (curiosamente, las primeras escrituras chinas fueron caparazones de tortugas con oráculos, donde constaba la fecha exacta, el tema en cuestión y el resultado de la adivinación, y básicamente hecha por mujeres)…

    pero bueno, ya me estoy desviando demasiado… cuando yo tenía tele, y el canal historia todavía emitía en abierto, veía muchos documentales muy interesantes, en uno de ellos, aunque no viene a cuento, aparecía una escritura hecha en base a bordados secretos de las mujeres chinas, denominado como Nu.

    en fin, he puesto mucho cosa, soy una especie de torrente, jeje, bueno, ahí suelto el rollo por si a alguien le interesa profundizar, que se busque la vida, que yo ahora mismo no recuerdo muchas referencias, y como no puedo leer mucho ya 🙁 pues buscáos un poco la vida… o igual directamente no le interesa a nadie lo que escribo… en fin, será que es tempranito por la mañana, y yo estoy cansado que ni he pegado ojo en toda la noche del dolor de huesos…
    por cierto, interesante blog con literatura e historia…

    20 Febrero 2016 | 07:24

  6. Dice ser alain

    Pero si ese es Mariano Rajoy

    20 Febrero 2016 | 22:54

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