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"La historia es una forma más de ficción"
Jorge Luis Borges

Elena Garquin: “Me duele cada vez que veo que alguien sabe perfectamente qué es un ‘highlander’ pero desconoce qué es una ‘xana'”

La escritora Elena Garquin.

La escritora Elena Garquin.

Elena Garquin es una escritora de Benavente (Zamora) que, a pesar de haber estudiado Derecho, la gran pasión que le ha acompañado durante toda su vida es la escritura. Ahora, con tres novelas románticas históricas (Tuareg, La heredera y Casualmente Valentina, todas en la colección Phoebe de Ediciones Pàmies), esta escritora celebra San Valentín en XXSiglos y nos habla de esta mezcla entre los histórico y lo romántico que ha trabajado en todas sus novelas…

¿Cómo casa lo romántico y lo histórico? ¿por qué crees que tiene tanto éxito?

Creo que la esencia de lo romántico por antonomasia está en otras épocas. Los valores que acompañan al amor en sentido clásico, tales como el honor, el sentido del deber, la nobleza… siempre han estado relacionados con siglos pasados. Por alguna razón, hoy día tenemos la sensación de que ese tipo de valores se han diluido en la sociedad actual. Si bien es cierto que, si nos ponemos a pensar de forma realista, quizá no encontremos muchos elementos románticos en plena Edad Media, por poner un ejemplo, sí que se tiende a considerar más atractiva una historia de amor ambientada en esa época, por seguir con el ejemplo, que en la época actual. Es posible que la idea de caballero con todo el código de honor que eso implicaba, esté íntimamente relacionado con el amor. También es posible que las trabas y los prejuicios que siempre han constreñido la idea de amor, tanto físico como emocional, que tenemos hoy en día, supongan en cierto modo un interés añadido a la hora de colocar una historia de amor dentro de un marco histórico concreto. Se parte de la idea de que ciertos tabúes que han predominado en nuestra sociedad hasta no hace mucho, hoy día ya no existen, pero entonces, sí. Y eso no deja de ser un incentivo para el lector.

El éxito o el fracaso siempre suele ser algo relativo. Parto de la base de que en la romántica en general, hay muchísima calidad literaria y aún más diversidad, además de cierto “mestizaje” que atrae al lector, y me explico: hoy día, una novela romántica histórica no trata de damiselas en apuros que se desmayan a las primeras de cambio, y que reducen toda su historia con el galán de turno a rellenar su calendario de bailes de temporada, para llegar a un final esperado por todos. Hoy día, y hablo desde mi experiencia, la mujer de la romántica histórica se enfrenta a las adversidades desde las limitaciones que le pueda imponer el marco en el que le ha tocado vivir. Es fuerte, decidida, hace frente a la dominación masculina y la vence de muy diversas maneras. Por otro lado, y dejando aparte la historia de amor propiamente dicha, nos encontramos con tramas adictivas. Aventuras, asesinatos, misterios, sorpresas y giros inesperados que hacen de la novela romántica, además de un género de los más atractivos, un medio de evasión ideal para las personas que buscan precisamente eso con la lectura: olvidarse por un momento de sus problemas cotidianos.

¿No resulta difícil investigar sobre la intimidad del pasado?

Resulta muy difícil, y a la vez muy gratificante. No todas las épocas son iguales, claro está. Cuanto más atrás en el tiempo, más dificultades tendremos para encontrar aquello que buscamos. Pero a cambio, nos toparemos con montones de anécdotas que, por ejemplo, nos servirán para que el lector se sitúe mejor en el marco histórico que pretendemos. Al final, tomaremos esa intimidad como nuestra, hasta tal punto que incluso nos atreveremos a introducir personajes históricos reales que interactúan con los ficticios como uno más.

¿Qué época crees que es la más propicia para este subgénero?

Para mí, sin lugar a dudas, el siglo XIX. Es el siglo romántico por excelencia. Lleno de cambios históricos que se pueden adaptar a cualquier trama. Lo suficientemente lejano en el tiempo para considerarlo atrayente, y lo suficientemente cercano como para que el lector tenga una idea de ciertos detalles que, de otra manera, correríamos el riesgo de explicar más de la cuenta.

¿Por qué ambientaste en el Benavente de 1886 tu última novela Casualmente Valentina?

El año en concreto, 1886, coincide con el nacimiento de Alfonso XIII y con un intento de levantamiento republicano, sofocado por el gobierno de Sagasta, que no es muy conocido, pero que me pareció muy interesante para entrelazarlo con la trama paralela a la romántica. Soy de la opinión de que en una novela romántica histórica, el hecho de mezclar de esa forma hechos reales con ficticios da más verosimilitud a la trama, y ayuda al lector a mimetizarse con el entorno y los personajes. En cuanto a por qué Benavente, te diré que la idea surgió a raíz de una conversación familiar en la que descubrí una pequeña joya familiar. Se trata del original de un programa de fiestas de las Ferias de Septiembre del año 1896. Hay diez años de diferencia, pero fisgando en él se me ocurrió que perfectamente mis protagonistas podrían disfrutar de muchas de las cosas que estaban reflejadas allí. De otras (como la luz eléctrica, por ejemplo), tuve que prescindir. Por otro lado, mucha de la ambientación sería más sencilla y familiar, puesto que todavía tengo el placer y el privilegio de de disfrutar de ella hoy día, como la iglesia de Santa María del Azogue, la Torre del Caracol que formó parte del castillo, o la fachada del hotel Mercantil. Cuando mis paisanos leyeran la historia de Rafael, un cacique de los de antes afincado en mi cuidad, se sentirían más identificados. Además, si hay tantísimas novelas de esa época ambientadas en Londres o cualquier otra ciudad inglesa, ¿por qué no mi Benavente? Creo que estamos muy necesitados de ese tipo de conocimientos. Nadie es profeta en su tierra, pero me duele el orgullo cada vez que veo, por poner un ejemplo, que alguien sabe a la perfección lo que es un highlander pero desconoce qué es una xana, algo que pertenece desde tiempos inmemoriales a las supersticiones que forman parte también de nuestra cultura. Mi tierra tiene siglos de historia. Y no me refiero solamente a Benavente, sino a mi comunidad autónoma y a mi país en general. Si hay que buscar este tipo de ambientes para acercarlos al lector de romántica, ¡pues bienvenido sea lo atípico! ¿no creéis?

Cuando escribes, ¿piensas que lo haces para lectoras mujeres, o es un tópico que hay que desechar?

Desde luego, a desecharlo de inmediato. No voy a negar que este género fue concebido por y para mujeres, pero debido a la variedad de contenidos que expliqué antes, hay cada vez más lectores masculinos y cada vez más autores. ¡Y no sabes cómo me alegro!

¿No crees que se debería hablar más de romántica o de landscape novels cuando se habla del género histórico?

La romántica histórica es un subgénero dentro de la romántica en general y, si me apuras, EL SUBGÉNERO, con mayúsculas. La parte histórica está cada vez más limitada. Esa limitación, que va encauzada fundamentalmente a situar al lector en una época y costumbres concretas, es lo que hace que la romántica histórica se separe de lo que suele y debe ser una histórica pura y dura. Precisamente por eso, creo que todo el mundo entiende la diferencia entre este subgénero, y la histórica sin más. Ahora bien, me gusta pensar que la romántica histórica es algo más que un libro de paisajes. Casi me atrevería a decir que es un mosaico incomparable donde desarrollar personalidades complejas, personajes con mucho de realidad y situaciones perfectamente enmarcadas en su momento.

¿Crees que lo romántico es un género un punto despreciado?

Un punto, no. Yo diría que muchos puntos. Y todavía me pregunto por qué. En este género, como en todos, hay obras de más calidad y otras de menos, pero eso, en cualquier caso, lo deciden los lectores. Por otro lado, no entiendo por qué una buena romántica debe tener menos valor para los “críticos” que una buena novela negra, o una de misterio, por poner un ejemplo. No estoy de acuerdo con agrupar las cosas bajo una determinada etiqueta que aglutine unas determinadas características, y parece ser que eso es lo que siempre se ha hecho con la romántica. A todos los que juzgan sin conocer, les diría que primero conozcan, y después juzguen. A los que desprecian la romántica por parecerles demasiado fácil de escribir, les invitaría a hacerlo, a ver qué tal se les da. Y a los que la desprecian sin más, me limitaría a recordarles que detrás de autoras con estudios universitarios y empleos elitistas, también hay lectores en las mismas circunstancias cuyo nivel intelectual no depende de eso. Quizá tendríamos que pensar que la cultura no se mide por el tipo de libros que se leen, sino por su número, sin más.

De novela romántica histórica, ¿cuál sería la autora que te parece más relevante?

Muy difícil me lo pones… Si hablamos de “clásicos”, sin lugar a dudas la más relevante de todas sería Jane Austen, por encima de gustos y colores. Ahora bien, si hablamos de la romántica como la entendemos hoy día, no puedo dejar de citar algunas de las autoras que cautivaron a toda mi generación y de las que aún, hoy día, tenemos mucho que aprender. No me olvido de Kathleen Woodiwiss, Johanna Lindsey, Julie Garwood, Sue Ellen Welfonder, Virginia Henley… Ellas abrieron el camino a otras que hacen nuestras delicias en la actualidad, como Jennifer Ashley o Sarah MacLean, por ejemplo. Si hablamos del panorama nacional, gracias a las apuestas de las editoriales por el producto de la tierra, tenemos la inmensa suerte de contar con las obras de Arlette Geneve, Teresa Cameselle o Marisa Sicilia, aunque si me tengo que quedar con una, lo digo sin pelos en la lengua: Laura Nuño. Quizá no sea la más relevante, pero para mí tiene todo lo que yo exijo en un bien libro de romántica histórica. Su forma de narrar la histórica es exquisita. Con el punto justo de datos históricos para meterte de lleno en la trama, esos guiños bromistas que siempre te hacen esbozar una sonrisa, las escenas íntimas en perfecto equilibrio con el resto de la trama, sin que resulten forzadas ni se note que pasa por ellas de largo, y todo ello con un estilo único.

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1 comentario

  1. Dice ser lydia leyte

    Estupenda entrevista. Tú si eres una “artista” de la novela histórica romántica. Las tuyas, deliciosas.

    13 Febrero 2016 | 23:12

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