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Thank you Mario! But our princess is in another castle! Toad (Super Mario Bros.)

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Regreso a Azeroth

Ya lo veía venir, era cuestión de tiempo. Desde hace más o menos un mes comenzaron a entrarme ganas de retomar World of Warcraft, el juego que durante unos dos años me mantuvo enganchadísimo y que hace ya más de año y medio que no toco. Echaba de menos los hermosos paisajes de Azeroth, las tierras salvajes de Kalimdor, la magia de Terallende y la esplendorosa y llena de contrastes Rasganorte.

Además, el inminente lanzamiento de la tercera expansión, World of Warcraft: Cataclysm, amenaza con acabar con el mundo del WoW tal y como lo conocíamos hasta ahora. Las exigencias narrativas van a destruir y modificar lugares virtuales que para mí significaron bastante durante una larga temporada. Tenía ganas de ver de nuevo esos mundos antes de que cambien de forma definitiva.

Pero lo que me decidió a regresar con “papá Blizzard” fue un mensaje que dejó en mi muro del Facebook un viejo amigo de Barcelona al que conocí precisamente a través del juego. El mensaje reza “Versa returns…”. Su personaje principal, abandonado durante muchos meses al igual que el mío, volvía a la acción. Como remate, he pasado unos días en Barna (de ahí que el blog haya estado casi una semana sin actualizarse), he quedado con él e irremediablemente hemos hablado largo y tendido sobre el juego.

Ayer por la noche me reencontré con mi mago. Me costó adaptarme a los cambios e incluso rehacerme a las viejas mecánicas. ¿Para qué demonios servía toda esa basura acumulada en las bolsas y en el banco? Había olvidado hasta cómo se utilizaba el chat. El caso es que he descubierto mejoras interesantes (muchas de las cuales antes requerían del uso de un addon), cosas tan prácticas como una guía de misiones, un buscador de grupos mejorado, la unificación del sistema de portales de los magos y otras simplificaciones varias.

Los cambios del cataclismo ya asoman la patita: por todo el mundo se producen terremotos, las ciudades principales son atacadas por elementales y una diabólica secta comienza a mover sus hilos para aniquilar toda forma de vida. Esto es un preludio del regreso de Alamuerte, de la entrada en escena de dos nuevas razas (los goblins y los ferocanis) y del rediseño de dos cntinentes que ya se veían envejecidos.

Precisamente este rediseño que hiere mi parte nostálgica me parece al mismo tiempo el punto más interesante de Cataclysm, sobre todo la parte enfocada a personajes de nivel bajo. En Blizzard han querido aprovechar la experiencia conseguida en la creación de Burning CrusadeWrath of the Lich King para hacer más interesante el juego entre los niveles 1 y 60. Este detalle hará que la creación de alters (personajes secundarios) sea una opción aún más interesante de lo que lo era hasta ahora.

Unos dirán que es bueno, otros dirán que es malo, pero lo que nadie puede decir es que este juego es uno de los más adictivos de la historia. Intentaré controlarme. Lo prometo.

Ya (casi) nada sorprende

Será la edad, será la falta de ideas de los creadores, será el que ya está todo inventado… El caso es que me cuesta muchísimo encontrarme con un videojuego que me sorprenda. Recuerdo lo maravillosa que me parecía mi vieja Atari 2600 con su cartucho de tropecientos juegos, recuerdo el bar en el que descubrí primero Donkey Kong y después Green Beret, los recreativos del Parque de Atracciones de Madrid en los que vi por primera vez un Super Mario Bros., el anuncio del Castle of Illusion, el primer Dragon Ball Z: Super Butouden de la Super Nintendo, el chip FX, el Aladdin de Mega Drive, el descubrimiento del JRPG gracias a Breath of Fire II, el alucinante Super Mario 64…

La lista podría extenderse líneas y líneas, pero la cantidad de sorpresas se reduciría mucho a medida que nos acercásemos a 2010. Por fortuna, aún hay cosillas capaces de llamar mi atención. No os voy a engañar, nada de lo visto últimamente me ha parecido revolucionario, pero sí hay algunos títulos que espero con ganas. Los motivos del anhelo son diversos, aunque ninguno de ellos es la originalidad, todo sea dicho.

Bioshock Infinite

Tras un Bioshock 2 con un desarrollo y estética continuistas, la saga abandona la submarina y decadente ciudad de Rapture para construir una luminosa urbe flotante llamada Columbia. Tanto la intro como los diez minutos de juego que ya se han mostrado (algo retocadillos, intuyo) me han parecido realmente impresionantes. Os dejo ambos vídeos para que los disfrutéis.

 

Marvel vs. Capcom 3

Me encanta Capcom, me encantan los juegos de lucha , me encantan los crossovers y me encanta Marvel. Este juego tiene todo lo necesario para entusiasmarme. No quiero extenderme mucho porque es seguro que le voy a dedicar más de un post a MvC3. Me gusta el estilo gráfico, que se estén introduciendo nuevos personajes y que se hayan rediseñado los antiguos, pero quizá lo que más me ha impresionado es algo puramente estético: las dos fantásticas secuencias cinemáticas que se han mostrado hasta el momento.

World of Warcraft: Cataclysm

Ya tenemos tráiler inicial de la nueva expansión del WoW. No es de los mejores vídeos de Blizzard que he visto, pero remueve algo en mi interior. Tras verlo casi me entran ganas de volver a engancharme a un vicio del que ya hace casi dos años que me alejé. Mentiría si dijese que no me apetece redescubrir los que antaño fueron para mí hermosos y familiares parajes que ahora serán sacudidos por un cataclismo que los cambiará para siempre.

2010: Lo veremos en PC…

World of Warcraft: Cataclysm

Destinos vacacionales virtuales: Azeroth

Podríamos pasarnos siglos viajando por universos, dimensiones y realidades alternativas sin encontrar un mundo tan vasto y variado como Azeroth, un gran planeta atestado de leyendas, héroes, monstruos y magia en el que las maravillas se suceden a cada paso.

Decenas de regiones diferentes, multitud de pequeños rincones, cientos de habitantes, millares de seres de ensueño y de pesadilla… El material daría para escribir una enciclopedia con volúmenes suficientes como para llenar todas las estanterías de la biblioteca de Ventormenta. Sólo algunos ancianos elfos y otras criaturas similares viven los años suficientes como para contemplar todas las grandezas de estas tierras. Por ese motivo, todo aquel que desee visitar Azeroth durante sus vacaciones debería planear muy bien su itienerario (regiones por visitar, alquiler de caballos, viajes en barco o en zeppelin goblin…).

El planeta está formado (aparte de por pequeñas islas) por tres gigantescas porciones de tierra: los Reinos del Este, Kalimdor y la isla de Rasganorte, cada una de ellas dividida en diferentes áreas. Se elija el territorio que se elija, es imposible escapar de los prodigios.

En los Reinos del Este, el castillo de Ventormenta (Stormwind) simboliza la luz de la justicia, los canales de la ciudad embellecen los paseos que conducen al parque, al barrio de los magos o la plaza de la gran catedral. En el distrito de los enanos, un tren conecta la gran capital humana con la imponente ciudad enana Forjaz (Ironforge). Mucho más al norte se encuentra Entrañas (Undercity), dominio de los no-muertos y visita obligada para los amantes de las artes oscuras. No muy lejos de allí contrasta el radiante brillo de Lunargenta (Silvermoon), capital de los elfos de sangre.

El esplendor de Oriente va desde los verdes bosques y prados del Bosque de Elwynn hasta el misterioso Bosque del Ocaso, la esplendorosa Quel’thalas, las nevadas montañas de Dun Morogh, la salvaje Vega de Tuercespina o las menos acogedoras, Garganta de Fuego, Estepas Ardientes o Tierras de la Peste.

Kalimdor no es menos fantástica que los Reinos del Este. Allí conviven orcos y trolls en la gran ciudad de Ogrimmar. Los tauren gozan desde Cima del Trueno (Thunder Bluff) de las hermosas y elevadas vistas de las verdes praderas de Mulgore. Hacia el norte destacan los dominios de los elfos de la noche: Costa Oscura, Vallefresno, el colosal árbol Teldrassil y su principal bastión, Darnassus. La sabia raza draenei también se encuentra asentada en una isla norteña, la Isla Bruma Azur, donde es complicado no toparse con la enorme y poco transitada Exodar.

En Rasganorte (la zona de mayor peligro en la actualidad), el gran dominio de los hielos no impide la existencia de enormes parajes vegetales como las Colinas Pardas, el Fiordo Aquilonal o la exuberante Cuenca de Sholazar. Si decide aventurarse en la zona septentrional de la isla, será mejor que vaya equipado con una indumentaria resistente al frío. Un grifo o cualquier otro medio de transporte volador también sería de gran ayuda. Con un poco de suerte tal vez se tope con el Rey Lich y pueda pedirle un autógrafo antes de ser rebanado por la gélida Frostmourne.

¡Ah! Y si aún le queda tiempo, vida y maná, siempre puede cruzar el Portal Oscuro y quedarse boquiabierto ante las sobrenaturales bellezas de Terallende. Intente no molestar a los demonios.

Un psiquiatra en World of Warcraft

La adicción a los juegos masivos online se está convirtiendo en un serio problema que afecta a cientos de personas en todo el mundo. La gravedad del asunto ha llevado a algunos psicólogos y psiquiatras a tomar medidas especiales para tratar a los adictos: realizar su tarea a través del propio juego. Con esta finalidad han solicitado a Blizzard que ofrezca descuentos especial en World of Warcraft para los expertos.

El cabecilla de esta iniciativa es el doctor Richard Graham, un psiquiatra británico que ha decidido crear un avatar en el juego y ofrecer terapia a sus clientes a través del mismo. “Lanzaremos este proyecto a finales de año. Pienso que los profesionales deben estar al tanto de todos los parámetros que influyen al jugador dentro del juego”, explica en declaraciones para el Telegraph.

De este modo, los profesionales podrán comprender mejor la adicción de sus pacientes. Además, realizarán un seguimiento exacto de sus actividades: el tiempo que pasan conectados y las pausas que realizan en el juego. Todo perfecto siempre y cuando no sean los propios psiquiatras los que acaben enganchándose.

¿Os parece exagerado? La verdad es que parece un poco de coña, pero lo cierto es que el tema es bastante serio. Yo estuve enganchado al WoW un tiempo, no fue grave, simplemente acaparaba casi todo mi tiempo de ocio, pero no afectaba a otras facetas de mi vida. Lo dejé casi involuntariamente, por empezar a dedicar más tiempo a otras actividades. Antes había intentado dejarlo voluntariamente un par de veces… Ambas volví a caer.

Sin embargo, mucha gente lo pasa peor. El juego compulsivo les acaba produciendo transtornos alimentarios, dificultades en el trabajo, rupturas de pareja, problemas de salud… Yo no era consciente de la cantidad de personas afectadas por World of Warcraft y juegos similares hasta que escribí el post Adicto al WoW, uno de los primeros textos que escribí para este blog y que, aún hoy, recibe multitud de visitas y comentarios de personas que de verdad tienen o han tenido problemas de adicción al juego online.

Ayer mismo escribía una lectora llamada Ther, que contaba su dura historia, una historia que me parece digna de reproducir aquí en representación de tantas otras similares que podéis leer en los comentarios al citado post:

Bueno, he llegado a este post buscando una razón para no jugar al WoW. Miento, no una razón sino un motivo, razones tengo a montones, me he tirado jugando al WoW dos años, en los que he perdido el trabajo, casi me quedo sin casa, estoy separada con una niña de 7 años (5 cuando empecé) que decia que odiaba ese juego al que su madre hacía más caso que a ella misma.

Realmente es odioso darse cuenta de cómo desperdicias tu vida por algo que no existe. Aun asi, hoy, después de estar dos meses sin jugar al WoW y haberle dado un vuelco impresionante a mi vida, he empezado a comer. ¡Si!, ¡a comer! Dejé de comer para no tener que despegarme de la pantalla. He emprendido un negocio, hago yoga a diario, hablo con la gente, vuelvo a hablar con mi familia, y aún, después de esto… lamentablemente echo de menos el WoW.

¡Dios! Me he quitado de fumar y no me ha costado trabajo en comparación a dejar de jugar al WoW, ¿cómo os lo explicáis? Necesito esas quest… esos objetivos… pero en la vida real… ¿qué es lo que realmente mueve el mundo? Vamos a concienciarnos señores, el WoW es maravilloso, sí… Tambien lo es la cocaína… Los dos tienen efectos secundarios, nos hemos dado cuenta de que la cocaína es mala…. Aún no somos conscientes del daño que puede hacernos un juego tan adictivo como éste.

Ojalá tenga la fuerza de voluntad de no volver a caer a pesar de que ya digo que no hay dia que no me acuerde y piense… cómo estaran mis personajes.

También es muy representativa la historia de Nieves, que durante muchos meses ha utilizado los comentarios del post como un foro para desahogarse. Ella cuenta una historia “desde el otro lado”, ella es la mujer que ve cómo pierde a su marido por culpa del juego, cómo su hija siente que su padre no le hace caso. Gente que fracasa en los estudios, que pierde relación con la familia, que descuida su aspecto y su estado de salud, que cambia su caracter…

Sólo puedo daros muchos ánimos a todos y recomendaros que prescindáis del ordenador durante una temporada (cambiarse de proveedor de Internet es un método casi infalible para desengancharse) y, si tenéis valor, que eliminéis a todos vuestros personajes del juego (eso no es tan sencillo de recuperar como un paquete de cigarrillos). ¡Mucha suerte, de verdad!

En las garras del vicio online

Hace dos meses que no juego a World of Warcraft. En los años que he estado jugando al juego, he intentado dejarlo en dos ocasiones. En ambas no conseguí más que hacer un breve parón temporal. Sin embargo, ya no juego al WoW. No ha hecho falta tomar medidas drásticas, no he necesitado darme de baja ni destruir mis personajes. Lo he dejado sin proponérmelo, he comenzado a hacer otras cosas y, sin darme cuenta, me he descubierto feliz alejado de Azeroth.

El problema es que, aunque el Warcraft ya no forma parte de mi vida, no he sido capaz de escapar por mucho tiempo a la adicción del juego online. Este fin de semana, ya recuperado de mis problemas de vista, he decidido al fin hacerme una cuenta Gold en Xbox Live (bastante barata, por cierto, tan sólo 50 euros al año).

¿El motivo? Hay un par de ellos. Por un lado, los logros me están empezando a obsesionar como me obsesionaba el MMORPG de Blizzard, y hay mucho logros que se consiguen a través de partidas online. En segundo lugar, me apetecía mucho ponerme a prueba en algunos títulos, los de lucha sobre todo.

El caso es que ahora me veo, como antaño, jugando como un loco a Street Fighter y a Mortal Kombat, renacidos en la forma de Street Fighter IV y Mortal Kombat vs. DC Universe. El problema es que, por culpa de mi carácter ultracompetitivo, estoy empezando a jugar de forma compulsiva.

Es cierto que soy mal perdedor y aún peor ganador, pero ese no es el mayor inconveniente. Si pierdo, no vuelvo a jugar por cabreo, en plan venganza o resarcimiento, sino por mi convicción de que siempre lo puedo hacer mucho mejor. En consecuencia, cada vez que pierdo un combate, me propongo ganar dos consecutivos y así sucesvamente.

Al final me encuentro con que ahora estoy igual o más enganchado al juego online que antes. Algunos logros, que invitan a jugar 100 luchas online, ganar 25 partidas consecutivas o conseguir un flawless victory, no ayudan a tomarse el vicio con más calma.

Como ya dije cuando hablaba sobre el futuro de los videojuegos, creo que el juego online será uno de los pilares básicos de las consolas y videojuegos venideros. Es más, creo que la tendencia actual indica que la idea planteada por On Live (aunque quizás de momento inalcanzable) señala hacia la dirección correcta.

¿A vosotros os gusta jugar en red o preferís el juego offline?, ¿a qué juegos soléis jugar en red?, ¿qué papel creéis que jugará Internet en los videojuegos de aquí en adelante?

La muerte cerebral tiene nombre de logro

Ya lo dije una vez, el componente adictivo de videojuegos tan dispares como Pokémon o World of Warcraft tiene la misma esencia: el coleccionismo compulsivo, los objetivos inabarcables.

¿Cuánto chavales han conseguido todos los Pokémon? Alguno habrá, no lo dudo. ¿Cuántes personas han completado World of Warcraft al 100%? Dudo que eso sea algo concebible. Pero el caso es que miles lo intentan. Conseguirlos a todos, subir al máximo las profesiones, completar todas las instances, obtener un equipo épico inmejorable…

Yo tiendo a obsesionarme con todas esas cosas. En los RPG, por ejemplo, tengo que hablar con todos los personajes del juego, investigar todos los rincones, descubrir todos los objetos y hacer todas las misiones secundarias.

En los juegos que muestran porcentaje completado, no paro hasta que veo un 100% en las pantalla de partida guardada. Recuerdo que el primer Metroid Prime me enganchó hasta límites insospechados. Entre otras cosas, para completarlo había que escanear absolutamente todos los enemigos del juego.

Pues bien, después de que Meta Ridley me matase varias veces, cuando por fin conseguí destruirle, justo en ese intento se me olvidó escanearle. Vamos, que se me jodió el porcentaje sin remedio.

Conseguir los 96 mundos de Super Mario World, descubrir todas las esmeraldas en todos los Sonics (las 14 de la fusión de Sonic 3 y Sonic & Knuckles), matar a todas las armas de Final Fantasy VII, conseguir todas las invocaciones del Final Fantasy VIII, encontrar todas las piezas de corazón de los Zelda, desbloquear todos los extras de Super Smash Bros. Brawl

Con estos antecedentes, imagináos lo que significa para mí el concepto “logros” de la Xbox 360. ¡La perdición! Y ahora “trofeos” en la PlayStation 3 y, lo peor de lo peor, ¡logros en World of Warcraft!

Esta filosofía parece hecha para crear adictos. Por suerte este rollo de los logros me parece tan inalcanzable (sobre todo por la falta de tiempo para jugar) que me está desenganchando.

¿Alguna vez os habéis obsesionado por conseguir algo en un videojuego?, ¿logros, contenidos desbloqueables, niveles secretos, items coleccionables…?

Conan, al borde de la depresión

Hace tiempo os pregunté cuáles pensábais que son los mejores juegos de la temporada para cada una de las plataformas. Gears of War 2 ganó en la Xbox 360, Fallout 3 se impuso entre los juegos de PlayStation 3, Super Smash Bros. Brawl obtuvo el primer puesto en Wii, la PSP se quedó en el limbo y The World Ends with You (sobre el que escribiré un artículo en los próximos días) triunfó en Nintendo DS.

Sólo queda una categoría, la de PC. ¿El ganador?, ¿no lo adivináis? World of Warcraft: Wrath of the Lich King. Era más que predecible.

Ya sabéis que yo he sido, he dejado de ser y vuelvo a ser jugador del WoW (es como el tabaco), así que esta elección no me parece mal. Pero sería injusto dedicarle otro artículo completo al juego, ya que he escrito sobre él en más de una ocasión, la última vez precisamente sobre la salida de esta nueva expansión.

Por tanto, he decidido echar un vistazo a la competencia, ver dónde están y por qué no consiguen hacer mella en el todopoderoso World of Warcraft.

El caso más sangrante es el de Age of Conan: Hyborian Adventures, el MMO que se presentó como la gran revolución del género, como el título que se comería una considerable porción de la tarta del WoW.

El juego recibió críticas muy positivas y tuvo una gran aceptación inicial, pero daba la sensación de estar inacabado, lo que acabó teniendo consecuencias negativas. Los jugadores no tardaron en empezar a dar de lado al bárbaro. Age of Conan fue perdiendo fuelle hasta el punto de que Gaute Godager, director del juego, terminó abandonando el proyecto.

Ese fue el primer paso hacia el abismo, pero la caída ha comenzado ahora: Funcom, la desarrolladora de Age of Conan, ha decidido cerrar 31 de los 48 servidores del juego. Esta drástica medida responde a la enorme escasez de suscriptores.

Doce de los dieciocho servidores que siguen abiertos pertenecen a Europa, así que el gran palo se lo llevan Oceanía y Norteamérica, que se quedan tan sólo con seis. Sin embargo, estos recortes no significan una rendición. La compañía seguirá actualizando el juego y dando servicio a los jugadores actuales. Además, han anunciado sus intenciones de lanzar el juego para Xbox 360 y una expansión para PC. En cualquier caso, en este estado poco puede hacer el cimmerio ante el imparable Rey Lich.

Más afortunado ha sido Warhammer Online, con un estilo más parecido al de World of Warcraft y toda una legión de seguidores de la marca, superó hace meses los 750.000 suscriptores y ha mantenido un buen ritmo de actualizaciones que lo van mejorando poco a poco.

Parece evidente que Warhammer tampoco va a llegar a ser una amenaza importante para Blizzard, pero quizás logre mantenerse durante años con un séquito de fieles, del mismo modo que aguantan El Señor de los Anillos Online (que recibió hace poco una expansión), City of Heroes, Everquest y Everquest II o Final Fantasy XI… y Guild Wars 😉

¿Cuál creéis que es la mejor alternativa al World of Warcraft?

Vuelve la fiebre de World of Warcraft

Brujos, chamanes y paladines de toda Terallende sienten la magia a flor de piel. Los pícaros están tan sobreexcitados que sus niveles de energía no les caben en la barra de ídem. Los no-muertos se sienten más vivos que nunca y los magos frost tienen sus venas más heladas de lo que las han tenido en siglos.

¿Por qué? Pues porque mañana a medianoche vuelve Arthas, mañana a las doce comienza la nueva experiencia de World of Warcraft: muchas tiendas abrirán sus puertas a esa hora para comenzar a vender la expansión Wrath of the Lich King. Ya lo hicieron con The Burning Crusade y fue todo un éxito, ¿alguien duda que volverán a arrasar? Yo no.

Tras meses de espera, los numerosísimos jugadores de World of Warcraft (más de once millones en todo el mundo) ya aguardan ansisosos una ampliación de sus aventuras: llegar al nivel 80, recorrer Rasganorte, descubrir las nuevas instances y volver a combatir a la Plaga como antaño.

Mañana por la noche estaré en una de las tiendas Game de Madrid, en la que Blizzard organizará un evento especial, y no quiero ni imaginarme lo que me encontraré allí. ¿Gordos asociales cuya única vida es el WoW? Pues alguno sí habrá, para qué engañarnos. Pero pensar que ése es el único público de este juego es un error.

Ya lo comenté hace muchos meses, cuando hablé por primera vez de este juego: la gente que juega al Warcraft es de lo más varipinto: desde chavalines de primaria hasta cocineros pasando por universitarios, ingenieros, periodistas e incluso amas de casa.

Del mismo modo que la Wii se extiende de jugador ocasional a jugador ocasional, del mismo modo que los necrófagos llevan la muerte de granja a granja en las Tierras de la Peste del Oeste, del mismo modo que baja la vida de un warro con equipo verde en Salas Arrasadas Heroica… así se transmite la fiebre del WoW de friki a friki, de ese friki a otro, de ese otro a un no friki, de un no friki a otro no friki y así sucesivamente conformando una clientela fiel que va mucho más allá de los roleros acérrimos y los fans de Dungeons & Dragons.

Muchos rivales han salido al paso del WoW, algunos han conseguido sobrevivir a sus golpes críticos, pero la mayoría han tenido que huir a base de sprints y blinks o rendirse y ceder la victoria del duelo.

Ya parece claro que nunca ningún MMORPG acabará con el reinado de World of Warcraft, al menos hasta que éste fallezca de muerte natural. Sus enemigos pueden sobrevivir a la batalla, pero al WoW no le baja la vida sino todo lo contrario, gana exp, sube lvl y sus niveles de salud y maná crecen en miles de nuevos fans.

El trono helado del Rey Lich está a punto de emerger y millones de jugadores quieren ser los primeros en ocuparlo.

¿Qué haréis vosotros: os rendiréis al nuevo superventas para PC u optaréis por una actitud alternativa apoyando otro MMORPG más minoritario?

Batalla campal de MMORPGs

El mundillo de los multijugadores masivos está en un punto álgido. Hoy mismo se ha estrenado Warhammer Online: Age of Reckoning, la gran esperanza del género para muchos jugones hastiados del WoW y para cientos de fans de este conocido universo de figuritas de fantasía.

El juego no pinta mal, aunque aún no he tenido oportunidad de probarlo. Tengo curiosidad por comprobar si ha sido capaz de marcar la diferencia respecto al vasto imperio de World of Warcraft.

El modo de juego Realm vs. Realm parece interesante. Se trata de un enfrentamiento entre los dos reinos del juego, algo así como los ataques de la Alianza a la Horda y viceversa en el WoW pero de manera más organizada.

Warhammer tiene una dura tarea por delante, ya han sido muchos los MMORPG que han retado a World of Warcraft y han caído en el intento. El último de ellos ha sido Age of Conan, un título que produjo una gran expectación y que se planteaba como la gran alternativa pero que finalmente no ha aguantado el tirón.

Conan tuvo una muy buena acogida inicial pero enseguida se ha ido desinflando, hasta el punto de que Gaute Godager, director de Age of Conan, ha abandonado el proyecto. El cimmerio aún no está hundido del todo, pero si duda este es un duro golpe.

Por su parte, Blizzard, quizá para amortiguar el efecto de la salida de Warhammer Online anunció esta misma semana la fecha de lanzamiento de Wrath of the Lich King, la segunda expansión de World of Warcraft. Saldrá el 13 de noviembre.

Por esas mismas fechas también verá la luz Minas de Moria, expansión de El Señor de los Anillos Online, cuyo lanzamiento está previsto para octubre o noviembre.

Veo difícil que, por el momento, ningún MMORPG haga sombra (en cantidad de suscriptores no en calidad de contenidos) a World of Warcraft y la convivencia es complicada. Nadie (o muy poca gente) paga dos o más cuotas mensuales.

¿Vosotros pensáis que es posible la convivencia más o menos equilibrada de varios MMORPG?, ¿tendrá Warhammer más suerte que Conan?