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Thank you Mario! But our princess is in another castle! Toad (Super Mario Bros.)

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Listo para el torneo retro arcade

Pocas noticias sobre GamerLand me han emocionado tanto como la de que allí se celebrará un torneo retro. El campeonato estará formado por cuatros de los títulos más importantes de la historia de los videojuegos: Space Invaders, Pac-Man, Donkey Kong y Tetris. Las rondas clasificatorias se disputarán todos los días, entre el 29 y el 31 de octubre a las 15:00 horas. La final tendrá lugar el lunes 1 de noviembre a la misma hora con el famoso puzle de Alekséi Pázhitnov como protagonista.

No es extraño que en una feria de videojuegos exista una zona retro, pero lo habitual es que las máquinas arcade sólo hagan las veces de piezas de exposición. En GamerLand será diferente, ya que podrá jugarse con ellas. El hecho de que además se organice un torneo es un detallazo aún más de agradecer, algo más propio de Japón o de Estados Unidos que de España. ¡Ah! Y olvidaba lo mejor de todo: el ganador del torneo se llevará una máquina recreativa clásica a su casa

El hecho de que esté leyéndome The Ultimate History of Video Games (libro recomendabilísimo en el que se cuenta cómo se gestaron todos estos videojuegos) hace que tenga aún más ganas de presenciar el torneo y, si es posible y mis labores redaccionales me lo permiten, también participar. Y ya que hablamos de videojuegos ‘viejunos’, os dejo un curioso vídeo de la retropartida gigante de Pac-Man en stop motion que se organizó en el pasado RetroEuskal:

Cameos curiosos en los videojuegos

Hace ya mucho tiempo, a poco de empezar este blog, escribí un pequeño texto sobre la aparición de Yoda y Darth Vader en Soul Calibur IV. Entonces prometí que algún día le dedicaría un post a cameos curiosos de la historia de los videojuegos. Pues aquí está, no puedo prometer que sean los más llamativos, pero desde luego son los que más gracia me hicieron cuando los descubrí en su día.

Capcom, Namco, Nintendo y Sega son probablemente las compañías reinas del cameo. A menudo llenan sus juegos de referencias a otros: cartelitos escondidos en algún lugar, escenarios de juegos de lucha repletos de personajes conocidos, trajes y objetos típicos de sus más populares franquicias… Pero dejaré esos homenajes evidentes a un lado por otros un poco más rebuscados.

Sonic en el cubo de la basura

Corría el año 1995 y Rare lanzaba Donkey Kong Country 2, una más que dignísima secuela del revolucionario título que supuso el triunfal retorno a los videojuegos del gran simio de Nintendo. Jugué al DKC 2 junto a un amigo. Ninguno de los dos esperábamos la sorpresa que ocultaba el juego, una sorpresa que a mí me hizo mucha gracia y que a mi amigo (fan a muerte de Sega) le indignó profundamente.

Cuando te pasabas el juego aparecía un podio en el que el número 1 era para Diddy (siempre y cuando hubieras completado el 102%), el segundo pedestal era para Mario y el tercero para Yoshi (si Diddy y Dixie no han reunido suficientes monedas DK. aquí aparece Link ). Junto a ellos aparecía un letrero que dice algo así como “fracasados no”, un cubo de basura y al lado las zapatillas de Sonic. Toda una afrenta en un momento en el que la rivalidad entre Sega y Nintendo era encarnizada. Por cierto, en su día no me fijé que junto a las zapatillas de Sonic se puede ver lo que parece ser el arma de Earthworm Jim. ¡Qué buenos tiempos eran aquellos para Rare!

Un alien en Samurai Shodown

Gen-an Shiranui, esa especie de Freddy Krueger verde del Samurai Shodown, es protagonista de dos cameos, a cual más extraño. En primer lugar, en algunos de los finales de Gen-an hace acto de presencia la sexy Mai Shiranui. Durante muchos años me pregunté qué relación existía entre estos dos personajes, sobre todo teniendo en cuenta que pertenecen a dos épocas diferentes (al mundo del Japón medieval el primero y al edad actual la segunda). Pues bien, tras investigar un poco parece ser que todo es una pequeña broma de SNK: no existe ningún vínculo entre ambos personajes, salvo su apellido y su perfil idóneo para trabajar en el musical de La Bella y la Bestia.

El segundo cameo es aún más extraño. Resulta que en Samurai Shodown II, en el escenario de Gen-an, aparece una enorme olla en la que una fea criatura está cocinando algo. ¿Qué es ese algo? Pues nada más y nada menos que un alien de esos que le hacían la vida imposible a la Teniente Ripley. Puede que os cueste apreciarlo en la captura que incluyo aquí debajo, pero si probáis el juego en un emulador o en alguna de las consolas actuales veréis claramente al bichejo.

Los Ha-do-ken de Mega Man

Mega Man, uno de los personajes a los que más cariño tengo, también me impresionó con una fantástica referencia en un videojuego no menos estupendo: Mega Man X. En dicho título, uno de los pocos que pude comprarme para la Super Nintendo, existía un truco fantástico en el que podías conseguir la habilidad de lanzar Ha-Do-Kens.

Para conseguirlo había que eliminar a los ocho jefes iniciales y conseguir todos los objetos ocultos del juego. Entonces había que completar la fase de Armored Armadillo de nuevo hasta la bola de energía situada sobre la guarida del jefe final. Habí que repetir la operación cuatro veces. En la cuarta ocasión, junto a la bola de energía aparecerá una de las típicas cápsula del Doctor Light. Éste aparecía vestido como Ryu, con kimono y una bandana en la frente, y te otorgaba el poder de lanzar Ha-Do-Kens realizando el típico movimiento del Street Fighter (media ‘U’ hacia adelante). Lo mejor es que de un solo impacto se podía destruir a cualquier enemigo, incluidos los jefazos.

Mario y Sonic en Metal Gear Solid

La colaboración de dos genios como Hideo Kojima y Shigeru Miyamoto sirvió para crear Metal Gear Solid: Twin Snakes, un soberbio remake para Gamecube del Metal Gear Solid original de la PlayStation. El aspecto que más se mejoró fueron los gráficos, especialmente en las secuencias, mucho más espectaculares. Pero entre tanta tensión, espionaje, asesinos despiadados y ninjas cibernéticos se escondió un simpático detalle.

En la sala en la que Snake conoce a Otacon (Hal Emmerich), aparte de un póster de anime, puede verse un par de muñequitos, uno de Mario y otro de Yoshi. Si se dispara a la figura de Mario, Snake recupera vida, si se dispara a Yoshi, se escucha el típico sonidito del dinosaurio.

Chun-Li chupa cámara

La fantástica luchadora de Street Fighter ha lucido sus moños en múltiples juegos de Capcom. Yo recuerdo especialmente dos cameos curiosos de la hermosa china. Uno de ellos tiene lugar en el primer Breath of Fire, un juego del que no pude disfrutar hasta tenerlo en el emulador de SNES, ya que jamás llegó a tierras europeas. Debido a mi pasión por Breath of Fire II decidí jugarlo y pude comprobar que, efectivamente, Chun Li aparecía en un momento del juego, practicando sus famosas y veloces patadas en una habitación. También en BoF aparecía un retrato de Arthur, protagonista de la saga Ghosts ‘n Goblins.

La conocida luchadora oriental también hacía un cameo en otro de los grandes títulos de Capcom: Final Fight, concretamente en la segunda parte de la saga para Super NES. Al poco de empezar (la primera fase era Hong Kong), Chun-Li aparecía en el fondo de la pantalla comiendo comida china en un puesto en plena calle.

¿Qué otros cameos curiosos recordáis vosotros?

The King of Kong, la obsesión por los récords

Ayer realicé una de mis tareas pendientes desde hace tiempo: ver el documental The King of Kong, en el que se narra la lucha de dos tipos, Steve Wiebe y Billy Mitchell, por conseguir la mayor puntuación en el Donkey Kong clásico.

Si soy sincero, debo decir que esperaba más. Eso sí, la culpa es mía por no informarme bien, ya que pensaba que la película trataba el tema del Donkey Kong entre muchos otros, pero no, se centra totalmente en esa historia.

Dejando eso a un lado, me resultó bastante interesante, sobre todo porque aborda el tema de los videojuegos desde el punto de vista de la competición profesional, que es algo que yo desconocía casi por completo.

Cuando veáis la película (si es que no la habéis visto ya), descubriréis que es casi imposible no solidarizarse con Steve Wiebe, un pobre tipo que se queda sin trabajo y que se marca como reto superar la máxima puntuación en la máquina de Donkey Kong (874.300 puntos), establecida en 1982 por Billy Mitchell.

Aunque sea una historia real, los papeles están tan definidos que casi parece un largometraje de ficción: por un lado está Wiebe, un buen hombre con talento y afán de superación pero que tiene mala suerte y es tratado con injusticia, y en el otro extremo vemos a Mitchell, un tipo frío que va de “estrellita” y que teme que su imagen se vea perjudicada si no es capaz de revalidar su récord.

El documental aún no ha aparecido en España pero, si estáis interesados en verlo, seguro que no tendréis muchas dificultades para conseguirlo.

Por cierto, el final de la película ya se ha quedado desfasado. Si ya la habéis visto, echadle un ojo a los récords de DK registrados en Twin Galaxies y flipad.

Precisamente la formación y consolidación de Twin Galaxies como organismo oficial de puntuaciones de videojuegos es otro de los temas de la película. Estos señores son los que actualmente colaboran con los responsables de los récords Guinness para establecer las marcas relacionadas con videojuegos. De hecho, su colaboración ha sido fundamental para la publicación del Libro Guinness de los Récords de Videojuegos, sobre el que ya hablé hace tiempo.

Por mi parte, aun siendo bastante competitivo (o eso dicen algunos), nunca me he obsesionado con las puntuaciones de los juegos. Yo era de los que, cuando había que poner las iniciales en una máquina, siempre ponía ‘AAA’ (a no ser que fuera el primero, claro). Ese ‘AAA’ que siempre se cambiaba por ‘CAP’ en los juegos de Capcom.

Y he aquí, para terminar, una lamentable anécdota relacionada con ese ‘CAP’ que os cuento ahora que nadie nos lee. Resulta que en la universidad conocí a una chica cuyas iniciales eran precisamente ‘CAP’. En mi frikismo absoluto siempre pensé: “si a esta chica le gustaran los videojuegos, nunca tendría que molestarse en escribir sus iniciales en una recreativa de Capcom”. El caso es que un día que quedamos para comer no pude evitar explicárselo… Omitiré el final de la historia y cuál es mi relación actual con esa chica, sólo os daré un consejo: si alguna vez conocéis a una chica (o chico) cuyas iniciales son ‘CAP’, no le habléis de máquinas recreativas.

¿Habéis visto el documental?, ¿qué os parece?, ¿alguna vez os habéis obsesionado con la puntuación de algún juego?, ¿habéis participado en alguna competición profesional?, ¿conocéis a alguien que tenga las inciales ‘CAP’?, ¿y ‘AAA’?, ¿el calor os hace delirar? Como veis, a mí sí.

Rare lo tiene crudo

¿Alguien sabe qué demonios le pasa a Rare? Cuando estaban con Nintendo eran brillantes, responsables de algunos de los mejores juegos de Super Nintendo y Nintendo 64, ¿pero ahora?

El primer Donkey Kong Country los catapultó a la fama con unos renderizados increíbles que casi parecían de nueva generación. ¡Pero no! Aunque pareciese increíble en aquel momento, era un juego de 16 bits.

Todavía recuerdo el vídeo de Donkey Kong Country que regalaron en su momento con la Hobby Consolas, en los tiempos en los que no existía YouTube, el VHS era dueño y señor de los salones y las revistas de videojuegos, la principal fuente de información especializada. No sabría decir cuántas veces vi ese vídeo, y siempre me parecía igual de sorprendente.

No contentos con entrar a la historia gracias al mono de Nintendo, los chicos de Rare se marcaron dos secuelas a la altura, tanto técnicamente (la banda sonora de la saga me parece soberbia) como a nivel de diversión. De hecho, mi favorito es DKC2.

También fueron los padres de Killer Instinct, un juego de lucha para recreativa (y posteriormente bien adaptado a la Super NES) en el que volvían a utilizar la técnica del pre-render y que quizás provocó más expectación de la que merecía. Sin embargo, el juego ayudó a imponer la moda de los combos, que eran la esencia de su mecánica.

Más tarde, en Nintendo 64, demostraron que eran versátiles y capaces de hacer maravillas en géneros como el FPS. GoldenEye 007 y Perfect Dark se convirtieron en clásicos al instante.

Crearon Diddy Kong Racing, Banjo-Kazzoie, Conker, el peculiar Blast Corps (por el que tengo una especial predilección) y Star Fox Adventures para GameCube, entre otros.

Pero en 2002 llegó Microsoft con los fajos de billetes en la mano y adquirió la mayor parte de las acciones de la empresa. Nintendo vendió las que le quedaban y así comenzó el declive. Rare, una compañía muy prolífica hasta entonces, comenzó a realizar juegos con cuentagotas.

El primer título de los británicos para Xbox, Grabbed by the Ghoulies, fue un auténtico fracaso. Después, un remake del viejo Conker de la 64.

Saltamos a Xbox 360, ¿y qué nos encontramos? Pues un Perfect Dark Zero decepcionante, un Kameo aceptable pero muy corto y, por fin, algo de frescura con Viva Piñata. Poca cosa y no especialmente brillante.

Lo mismo se puede decir de lo que está por llegar. Dos nuevos Viva Piñata, uno para Nintendo DS y otro para Xbox 360 (adiós a toda posible originalidad), y Banjo-Kazooie: Nuts and Bolts para 360, un reintento de alcanzar el éxito con viejas glorias. Estrategia ésta que, por cierto, poco les ha servido hasta ahora.

A finales de los 90, parte del equipo de Rare se independizó para formar su propia compañía, Free Radical Design. Después, con la compra de la empresa por parte de Microsoft también abandonaron el barco un buen número de empleados. Aun así, no comprendo el tremendo bajón de la compañía en todos los sentidos. O se fueron los mejores o hay algo que no funciona en Rare.

Por supuesto, esto sólo es mi opinión. ¿A vosotros os gustan los últimos trabajos de Rare?

Coleccionismo compulsivo

Los portales de subastas se han convertido en santuarios en los que cualquier coleccionista, sea cual sea su afición, puede encontrar auténticas reliquias.

Ayer leía que alguien había adquirido en eBay un Chrono Trigger de SNES precintado por más de 800 euros. Lo primero que pensé fue: “¡Dios, qué de dinero tiene la gente!”, lo segundo: “¡qué suerte! Si yo pudiera, haría lo mismo”.

De hecho, yo también tengo mis caprichos de coleccionista. Hace unos años, no demasiados, encontré en una pequeña tienda de videojuegos un par de Donkey Kong 64 para Nintendo 64. Uno de ellos con caja (algo desgastada) e intrucciones y otro que sólo era el cartucho suelto. Aunque era casi 10 euros más caro, compré el primero.

También regalé un Resident Evil de GameCube de segunda mano (adquirido en un Blockbuster) sólo para comprarme otro igual, también de segunda mano, pero que estaba en mejores condiciones. Incluso he llegado a pagar 80 euros por un Skies of Arcadia, también de GameCube, amén de comprar muchos otros títulos que sé que nunca tendré tiempo para jugar.

Y, por supuesto, nunca he pirateado una consola. No porque crea que el pirateo vaya a acabar con la industria (que no lo creo) sino por lo mucho que valoro los originales.

¿Vosotros tenéis manías de coleccionista?, ¿conserváis alguna vieja joya?, ¿lleváis tiempo buscando alguna?