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El big data del alma

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SOS: Busco un título para esta portada: empieza la historia

SOS: necesito un título para esta portada. Agradezco las sugerencias. Es para un libro de unas treinta páginas, quizá un cuento largo, o un ensayo. Lo que te sugiera esta foto casual que hice ayer con el móvil.

Podéis poner el título en Comentarios. Quizá lo publique en este mismo blog de 20 Minutos, como un relato o una locura de verano. Espero acabarlo en agosto.

Si alguien quiere aportar un argumento breve o un cuento, lo incluiremos en el pack y lo firmamos tod@s. Para mantener el contacto hace falta que el email sea válido. Gracias, espero vuestras aportaciones.

La Portada más grande. Ánimo y muchas gracias.

 

Gracias por vuestras respuestas en Comentarios y en Twitter. De momento, la historia o lo que sea puede empezar así:

(SIN TÍTULO POR AHORA)

Este hombre, que quizá es una mujer, está un poco desesperado.

Como cualquier persona sensata de su edad siente que ha desperdiciado su vida.

Pero ¿qué edad tiene?

¡Noventa años!

Se ha sometido a un shock de rejuvenecimiento que le ha costado todos sus ahorros… y endeudarse… ¡por treinta años!

Le han editado el genoma en caliente, en una clínica de Zaragoza. Así es.

(Cuidado: este relato podría ser publicidad encubierta de ese tratamiento: no se crea usted nada).

(Solo por haber leído hasta aquí usted ya tiene encima al comercial que pronto cambiará su vida).

Pero volvamos a ese hombre (quizá es una mujer) que ahora tiene el vigor y la energía de sus treinta años… y 1000 MB de recuerdos inmanejables.

Pero… ¿cómo sé tantas cosas de ese anciano joven? ¿acaso es mi padre, mi abuelo… mi hijo?

Lo sé porque tengo MicroPoderes… he comprado sus datos. Hace un momento. Sí.

Como Facebook ha bajado en bolsa Marck ha dado orden de vender todo a saco, ¡Saldad las vidas, malditos!

Basta con apuntar con el móvil a una persona cualquiera y la app de reventa de vidas te vende todo lo que sabe de ella.

No es tan fácil. Es el mercado negro, amigo.

Hay que ir a la deep web (navegador Thor) y bajarse una apli. Y ya. Luego solo hay que geolocalizar a la víctima… y pagar.

¿Por qué he hecho yo esto? ¿Soy malvado? ¿Soy un espía del CNI o del FBI al que acaban de despedir y quiero vengarme? ¿Soy de kit Villarejo?

No se lo puedo decir… todavía.

El caso es que ese tipo (quizá una mujer) va a toda velocidad. Está rabioso. Pero ¿con quién?

Ha conseguido una vida extra y encima se cabrea. ¿Por qué? ¿Qué le pasa?

___

Cont: 

De momento la historia sigue aquí. Cuando esté acabada la pasaré a limpio, ya con su título y todo. Pueden seguir diciendo títulos y comentando y ampliando el cuento que, como se ve, es totalmente real y verídico, o sea, basado en hechos reales cotidianos. Gracias. Cualquier parecido con la realidad es fake total. Esto es un cuento, una ficción o fricción. 

 

Lo he seguido, no puedo hacer otra cosa.

No sé quién es, lo anterior no vale, todo es confuso. Solo sé que tengo que seguir sus pasos por la mediana de esa autovía.

A él no parece importarse, una vez se ha vuelto y sin duda me ha visto, no parece importarle que yo le siga, eso sí, a cierta distancia.

Tengo la misión de seguir a ese hombre, lo dejo todo. No me preguntes nada más.

Hemos abandonado la autovía, hace horas que caminamos campo a través, por terreno fangoso, ha llovido estos días.

Llega a un pueblo abandonado, casas derruidas. Abandonado desde hace mucho tiempo, apenas quedan edificios enteros, los arbustos han crecido dentro de las humildes casuchas, los árboles han roto los tejados. El hombre pasa de largo, y yo detrás. Se detiene en un promontorio, me acerco a él, me quedo a unos quince o veinte metros. De alguna parte de su cuerpo ha sacado un niño, como de unos cinco o seis años…

No lleva abrigo, ni mochila… ¿de dónde ha salido ese niño?

El niño señala al suelo y el hombre extiende los brazos… la tierra húmeda se remueve, hace un remolino y algo emerge del barro… ¡es un hombre, una figura humana! Una mujer de barro. Se dirige hacia el hombre, él la abraza, le limpia la cara, le pasa un pañuelo o un trapo. Le da un beso, al menos desde aquí lo parece. Le retira las greñas. La cara es la de una momia, la piel acartonada, como de bronce seco. La mujer abre los ojos y saluda al niño, que la coge de la mano.

Los tres se dirigen a otro punto del cementerio y… se repite la misma operación: el niño señala, el hombre extiende los brazos… surge otra persona, otra mujer. Y así toda la tarde. Yo me he sentado en el suelo, creo que hasta me he dormido un minuto.

Cuando despierto hay mucha luz, es verano, y apenas hay nubes. Unas cincuenta personas han salido de debajo de la tierra.

Continuará (creo)