Veinte Segundos Veinte Segundos

El big data del alma

El 20% de siempre

El gob de Andalucía reconoce que se desperdicia un 20% de las vacunas por las jeringuillas. A ese 20% lo llama “un culillo”.

En otras partes el culillo es el 10%, del 20%, etc. Depende de las vacunas, viales, y de las jeringuillas. Ese porcentaje que se desperdicia ya ha sido bautizado, pasará a la historia de Spain en la misma categoría que los hilillos de chapapote, etc.

Los culillos se ciomplementan con los cargos y familias que se cuelan, que cada día son más.

Saber cuántas personas se aprovechan de su posición para colarse en la vacuna daría una idea aprox del futuro de España.

O del no futuro.

Futuro furo.

Pero claro, no es fácil saberlo. Esta web —covid-vacuna.app— araña datos oficiales y publica los vacunados, aunque todavía no consigna a los que se cuelan.

Entre el culillo y los que se cuelan alguien podría morir.

Lo del culillo equivale al 4% de comisión que, al final, como en la vacuna desperdiciada, es un 20% porque hay que repartir. Y las obras se encarecen.

La bronca con la que nos machacan cada día es siempre por ese culillo, quién lo gestiona, quién se lo lleva.

Es la España de Bárcenas, los eres del psoe, filesa, malesa y time sport… La España eterna del Pujolato (apasionante el libro de Jordi Amat: El hijo del chófer).

El culillo, a la larga, ha hundido España.

La sanchería, plano sanchazgo omnipotens, no ha sabido regenerar ese problemón. Ni lo ha intentado.

El despilfarro de vacunas anticipa y prepara el destino de los euromillones.

 

 

La era Biden-Harris

La era Biden empieza sin público, solo con soldados. Por la pandemia y por el yuyu.

El nuevo presi USA estrena una capital ocupada. Y ese es su bautizo. El saliente está enfadado por eso, porque los votos le han hecho salir.

Trump colocó a su familia en el organigrama. Y ese fue su primer ejemplo al mundo. Hasta el último yerno. La yernocracia.

La era Biden empieza con la pandemia en alto. En España ha volado un edificio parroquial, un escape de gas.

Y se hablaba de los influencers millonarios que se van a Andorra para no pagar. O se quedan.

El toque se queda. El Madrid perdió con el Alcoyano. Esto es típico de la era Biden.

Trump, al no invadir nada, pasó sin pena ni glory. El sistema de contrapesos le ha sobrevivido. América aguanta. Ya no es tan first, pero en fin.

China tiene problemas, aunque nadie sabe cuáles son. Ni ella misma.

La era Biden es la era Biden-Harris. Triunfa solo con estar, con haber erradicado a su predecesor.

Harris es la revolución posible, Los Bridgerton en vivo.

No es poco.

 

En la era Trump pasamos de copiapegar a reenviar. A ver ahora…

 

Joe Biden y Kamala Harris, presi y vice respectivamente en USA / Trump out

Joe Biden es 46 presi USA. Trump se ha ido por la puerta de atrás (que da al helicóptero). Kamala Harris es la vice, primera mujer en ese cargo. Obama, Clinton’s, los Bushes… El sistema funciona y ha eyectado al intruso, que se ha ido farfullando.

La democracia resiste. USA está un poco o un mucho en decadencia, pero hoy ha brillado, dentro del pánico genérico a su propia gente, a un gran porcentaje de ciudadanos fuera del sistema. El de los cuernos, chiflados, excluidos, ex de todas las glorias. Decadencia en la cumbre. Ejemplo para los tiranos que gobiernan con Novichok, etc.

La democracia ha triunfado pero la toma del Capitolio ha dejado una ceremonia sin gente, la huella siniestra de Trump consiste en una toma de posesión militarizada.

En Madrid ha estallado un edificio, tres muertos y un desaparecido y sicosis de mala suerte después de la nevada, que aun sigue sin deshacerse. Arrecia la pandemia. El sanchazgo se resiente de su propia duración. El dinero se retrasa. Europa se lo gasta ella sola. No afloja la pasta.

El consejero de Sanidad de la región de Murcia ha dimitido al fin, lo han tenido que echar, por vacunarse incumpliendo las normas y la decencia básica.

Políticos que se cuelan en las vacunas. Pobres, cómo degradan la vida genérica.

El trumpismo sigue entre nosaltres, aquí y allá, el monstruo que llevamos dentro. Pero hoy ha tenido que salir por la puerta de atrás.

Microvidas

Vidas mínimas o vidas al mínimo, es la ecuación que nos deja el covid. incluso a los pobres youtubers millonarios, que tienen que irse a Andorra. No la de Teruel, la otra.

Vidas micro que no se ven ni con el TAC.

Las microvidas que nos deja la covid solo se pueden ver con simulaciones, con lo caras que son.

Son vidas mínimas (Historias mínimas de Javier Tomeo) totalmente reinventables. Vivir del aire, de Antón Castro.

Las microvidas van asumiendo que todavía tendrán que hacerse más mínimas. Somos reductores de cabezas, nuestras propias cabezas. Lo posible se ha ampliado al revés.

Queda el mundo de la imaginación, que ya es inalcanzable: hemos perdido práctica. No sabemos imaginar. Igual que perdimos la cola o las aletas, así hemos perdido la imaginación.

Todo nos llega por el móvil, para qué imaginar.

La facultad de imaginar solo se podría resucitar si se reconociera que no sirve para nada. Es un requisito duro en estos micromomentos. Y si se resucitara no valdría.

El mundo se iba confinando antes de este hachazo covídeo, la oclusión ya viene de lejos.

En el 2008 las vidas se jibarizaron bastante, o quizá demasiado. Según el sector y el nivel. Pero todo acaba por afectar a todos. Si el mundo entero se degrada algo te cae.

Vidas micro deben reiniciarse cada cinco minutos, pues todo se comprime y se expande a espasmos raros. El toque se queda.

Hasta la imaginación ha de ser nueva. La versión anterior no se puede restaurar. Shok.

O que nos inserten ya el chip de IA. Cuanto antes reconozcamos que hemos llegado a un tope, antes podremos superarlo.

Gracias.

A la vez que ponen la vacuna podrían insertar el chip IA. Aunque lleve anuncios y cookies.

El toque se queda

La vida exterior ha desaparecido y el toque de queda se queda.

Apenas queda nadie vivo por la calle, excepto los extras que contratan los gobs para dar ánimos y los polis que patrullan con la misma finalidad. Ni los zombis salen. Los repartidores son invisibles. La nieve es eterna.

El toque de queda al principio sonaba a algo terrible, propio de películas antiguas (guerras) y dictaduras abominables.

Ahora es un must, una comodity, un random o un fandom.

El toque de queda es intercambiable y pronto habrá modas y marcas con ese name. Un touch ya trivial, y más en España/Esparta, que cada autonomía lo decreta a una hora, según la tradicional hiperproductividad de taifas leguleyas.

La productividad copiapegante para echar leyes, decretos, edictos y ordenanzas sigue creciendo. Ahora ni siquiera hay que legislar respecto a algún asunto: la pandemia elimina ese engorro: las ccaa’s y el Estado (catastrófico) pueden legislar día a hora sin salirse del género vírico, y pueden contradecirse en tiempo real y en el mismo huso horario.

Después del mapa del tiempo echarán el mapa del toque de queda. Eso une mucho, ver las diferencias todas juntas es total.

Quieras que no, el toque se queda. Ya nos hemos hecho a él. Es un hábito neolítico ya restaurado. A tal hora, cierre total.

En el debate absurdo de si antes o después o blabla se obvia lo básico:

El toque se queda.

Sirve a las autoridades innumerables para dar señal de sus arduos trabajos absurdos, propios de esta era cosplay.

 

Las vacunas van despacio. No se sabe (nada en general) si es por la proverbial ineptitud del sistema (Estados modernos habrían abandonado el servicio público para ser solo un pretexto para el beneficio privado), falta de vacunas o/y que la gente se resiste a probarlas.

Casi que sí una mezcla de las tres: pocas vacunas, sistema público casi desmantelado y mucho negacionista.

La teoría no ha llegado aun. Parece que se vacuna poco y a ratos. Ahora los sanitarios.

La nevada persiste en algunas partes, las nieves eternas: no hay forma de quitar la nieve, el hielo, la desidia oficial.

En el reino de la propaganda, según el corpus establecido por Trump y sus followers, Bolsonario, Boris Johnson… cada cual con sus diversidades, pero cada cual a lo suyo. El corpus doctrina: decir mucho y no hacer nada. Algo para la privada.

La Unión Europea, con sus fondos y firmados, está parada viendo series. La burocracia online es apasionante. Toda esa maquinaria herrumbrosa.

Estados Unidos, en grave crisis política, con un presi que no se quiere ir, que incita a la sedición, con un presi entrante que no quiere entrar, y con millones de ciudadanos que lo consideran ilegítimo (como en España a Sánchez, al menos hasta hace poco, ahora, quizá por la costumbre, el hombre se va consolidando), es un guión estándar.

La política es un cosplay, sea lo que sea eso. Mundo pop(ulista), pura imagenería, como en la Edad Media.

Las vacunas van poco a poco, brazo a brazo, y no se sabe nada de ellas, del precio, del contrato, del lote.

Ha surgido el subgénero vacunas sexys o sexyvacuna, que ya tiene algunos hitos en portadas. Hay mucha necesidad de algo, algo lo-que-sea. Algo pues.

 

 

La turba se equivocó de objetivo: en vez del Capitolio debería haber asaltado Facebook

La turba se equivocó de objetivo: en vez del Capitolio debería haber asaltado Facebook.

A lo mejor les confundió Google Maps, que a veces también se equivoca.

Facebook es donde está el poder. Por eso los representantes de Estados Unidos sentaron hace unos meses a Mark Zukerberg en esas mismas estancias…

El gob USA acusa a Facebook de monopolio y pretende trocearla, aunque antes le trocearán a él.

De hecho ya nadie habla del asalto al Capitolio ni de Trump: el tema es que Twitter y Facebook le han cerrado la boca, la cuenta.

Facebook es Whatsapp e Instagram. Ahí está el mundo publicándose en canal.

Facebook ha avisado que va a cruzar sus datos con los de Whatsapp… Y unos millones de personas se han ido a Telegram… a Signal.

Pero qué son unos millones.

La horda trumpiana fue a tomar un lugar en el que, como se vio, no queda nada: un atril.

–¡Hemos conquistado un atril!

El modesto mueble de la democracia analógica.

 

 

Quizá el asalto al Capitolio no fue para vindicar a un Trump ya derrotado sino para desagraviar a Facebook. Y para reprochar a Zurkerberg, de paso, por no haber sabido ganar las elecciones para Trump, como quizá hizo la otra vez, y como pasó en el Brexit con Cambridge Analytica, etc.

Facebook ha decepcionado a los trumpers.

 

 

 

 

Francia cierra a las seis de la tarde

Francia cierra a las seis de la tarde.

La gravedad de esta tercera o cuarta ola covídea se refleja en que Francia decreta el toque de queda a las 18 h.

A las seis, casi a la hora de los toros.

Ahora no hay toros, pero cuando había empezaban a las cinco. En Perpignan y otras ciudades del sur de Francia hay plazas, y corridas.

Picasso en Arles. Y Van Gogh. Bebiendo grog.

Lo demás, o cae lejos o es el desastre español: Madrid, intransitable al séptimo día descansó. España está dispersa, dislocada.

Al Reino Unido se le va yendo Escocia. Y muriendo.

Las variantes del virus le asombran hasta a él mismo, qué velocidad mutante. Debe de ser un bicho escapado de una serie sin estrenar.

Todo eso, el confinamiento estricto de muchos países, el terror a la nueva oleada (que ya ni se sabe cuál es), la parsimonia de las vacunaciones (excepto algunos cargos locales, que enseguida se cuelan) y el gélido pasmo famélico…

Todo eso es la rutina letal de hoy. Hasta el Golpe-USA-Capitolio, se va asumiendo como entertainment, pero lo de Francia es irreparable. A las seis pronto será de día.

Ya lo dijo Josep Pla en la entrevista en TVE en el programa A fondo con Joaquín Soler Serrano: Francia no es lo que era. No es literal, está en youtube. Año 76 aprox. La decadencia.

Francia siempre ha cenado pronto, pero el toque de queda a las seis indica que se ha acabado París era una fiesta. C’est fini.

Ay mama.

Lo peor es que Francia cierra a las seis de la tarde para no pensar. Para no pensar en nada. Todos a leer Sumision.

Todos lo hacemos a todas horas: lo que sea con tal de no pensar. Es un arte.

Escapismo total. El suerrealismo vino porque la realidad era inaceptable.

Estamos perdidos. Si Francia cierra a las seis ya no hay esperanza.

Ni surrealismo, eso ya se probó en su día.

Desespoir total. Ni el spoiler se salva.

Italia cuece su ritual crisis de gob. En todas partes: todos quieren gestionar los euromillones.

Alemania elige el recambio improbable de Merkel. Que se va yendo.

La marcha de Merkel y el cierre de Francia. Mon Dieu.

España tiene estabilidad y presupuesto aprobado, dentro del desbarajuste. El virus corre loco. Las ucis petadas.

Y aun no hemos quitado el Belén.

El Congreso es el garaje hermético, cerrado a cal y canto.

En USA nadie sabe si va a haber más golpes amateur… o uno profesional. El FBI está en ello.

En España el viernes ya se ha vuelto lunes.. al sol.

 

 

 

 

 

 

Retrasan el Foro de Davos porque no se les ocurre nada

Península Ibérica bajo el impacto de la borrasca Filomena. Imagen de ESA, retocada.

El mapa de la ESA bajo la nevada muestra que la península ibérica está preocupada.

El mundo va muy apurado y por eso notas la presión de la historia sobre tu pecho. Napoleón entrando en Jena.

El imperio Otomano a las puertas de tu casa.

Es la historia, que te pone un impeachment cada diez minutos.

Además de la pandemia, la gran nevada y el desastre sientes la presión de tu jefe o jefa sobre ti.

Esa presión viene directamente de la cumbre de Davos, que este año se traslada a Singapur y a mayo. No es por la pandemia: es porque no se les ocurre nada.

¿Y de qué podríamos hablar?

Nadie sabe que existes excepto tu jefe (si tienes la suerte de tenerlo, mira el pobre Elon Musk, pidiendo consejos para gastar su fortuna, la primera del mundo, o ese Jack Ma, dueño de Alibabá y desaparecido porque no es del agrado del PC chino).

Si fuera ruso le habrían dado un cóctel de polonio, o le hubieran untado el calzoncillo con Novichok. Si fuera de Arabia Saudí… krrrrr.

Nadie sabe que existes excepto tu jefe, que es una máquina incluso si es humano. Un humano bajo presión puede ser más insensible que una máquina, como se vio en  Alemania el siglo pasado y ahora en esas satrapías.

El foro de Davos lo retrasan porque a los asesores que rellenan los discursos no se les ocurre nada: les pagan poco, tarde y mal. Los capitostes del foro de Davos son tal para cual. Tal para quark.

Tantas calamidades… la excusa inmejorable para dejarlo estar.

Además, el foro se había llenado de gente.

.

Nadie sabe que existes excepto Dios (si tú le das permiso para inmiscuirse en tu vida; en caso contrario te olvida y deja de existir).

 

Así que deja de quejarte a todas horas.

Hasta el foro de Davos se aplaza y se traslada y paga poco, tarde y mal. Es tan humano.

Nos vemos en mayo en Singapur.

 

Apostillamen te

Grandes bolsas vacías a la espalda proclaman que estamos alcanzando un nuevo hito del abuso universal.

No llevan nada más que el logotipo. Es la publicidad humana de los terribles 30’s, el hombre anuncio, pero más rápido.

.

Del foro de Davos no se acuerda nadie. Es un evento vacío, el baile de gala del inicio de temporada. Pero a mí me gustaba.

.

Todo lo que sea inútil es beneficioso a la larga.

.

 

 

También nos ha pillado el negacionismo meteorológico

La pandemia agravada con la nevada, estamos fuera, helados, perdidos en la tundra doméstica,

Nos avisaron y no hicimos caso, yo el primero, que me olvidé la bufanda, el gorro… quizá es que no podíamos más. Tantas penalidades, tantos muertos. Tanta osadía y tanto miedo.

Pero hay que poder, hay que resilienciar, o como se diga. Hasta el último suspiro (memorias de Buñuel, que nació en la edad media) hay que resistir y echar una mano. Y recibirla.

La cifra de muertos extra del año 20 es 70.703.

Los muertos que reconozcan los gobs por covid es irrelevante, ningún gob quiere que se le muera la gente en su año, a lo mejor un porcentaje se ha muerto de asco, hambre, pena, dolor indefinido, depresión, espanto.

Lo peor de los que se han quedado es no haber podido despedirse de los que se han ido, ese hueco se queda como un agujero en medio de la posvida, hay que seguir, etc. pero ese hueco es irremediable, el tiempo quizá, consuelos de la humanidad errante que ahora destruye el planeta: la peli de George Clooney, Cielo de medianoche, va de eso, el fin del mundo y Adán y Eva en una nave espacial.

Setenta mil setecientos tres.

La nevada sobre la pandemia (sindemia) nos ha pillado en pleno negacionismo de la meteorología, que ha acertado y la ola nos ha pillado escépticos y sin bufanda ni gorro ni cadenas, con coches viejos para las fuerzas de socorro y sin un mal 4×4 que echar a la nieve.

A las autoridades Filomena también las ha pillado sin los deberes hechos. Estamos acostumbrados.

Todo nos pilla en la cresta y clímax del neocap o neolib, que predica y practica el sálvese quién pueda y el recorte austericida universal y el regreso a la eco feudal, grandes señores digitales. Elon Musk ha pedido ayuda para hacer filantropía, que dice que es muy difícil.

Los recortes nos han matado. No había de nada cuando hacía falta. Ni industria (recortes de los 80) ni mascarillas ni batas ni oxígeno. Ya casi lo hemos olvidado, quedan los 70.703. Sin despedida. Sindemia pandemia.

Los señores feudales de la energía, la sindemia se compone a varias o muchas pandemias entrelazadas que se retroalimentan y se refuerzan mutuamente. Los señores del aire, el agua y la luz. Los políticos se jubilan en las energéticas, la lista circula por todas partes.

Entretanto en Trumplandia todo está en el aire, si estuvieran preparando un golpe ni nos daríamos cuenta. Esperemos que no, aun así la segunda parte va a ser complicada, polar.

Tanto someternos a las restricciones covídeas nos hemos hecho negacionistas de la previsión meteorológica, incluyendo a los gobs.

Ánimo y a seguir. Ni chistes quedan.

 

La peli Long Shot (Casi imposible, 2019, Jonathan Levine) es divertida y tiene diálogos interesantes.

 

 

 

 

El trumpismo tiene al mundo en vilo

Trump y sus numerosísimos partidarios tienen al mundo en vilo. ¿Qué harán ahora?

Al fin hay algo entretenido en USA. Los personajes del primer asalto al Capitolio ya deben de tener sus moldes hechos para fabricar juguetes: el de los cuernos de búfalo, el que se despatarra en el el sillón de Nanci Pelosi…

Nueva remesa de antihéroes bizarrísimos supremacistas blancos etc.

Parece una tontería: tomar el Capitolio y hacerse unos selfis. Oh, es verdad que han muerto cinco personas, son cosas que pasan.

Lo lógico es pensar que no va a pasar nada más, que no van a violentar de nuevo la legalidad.

Cinco muertos.

Pero, ¿quién puede controlar las pasiones desaforadas de esta multitud?

No, no van a hacer nada más.

Lo mismo pensábamos respecto al día de Reyes. El asalto al Capitolio nos pilló desprevenidos, especialmente a las fuerzas de seguridad.

Es muy extraño que las agencias de inteligencia no supieran leer la situación y no alertaran para evitarla. ¿O lo hicieron?

La masa enfurecida iba improvisando…

Quizá nadie sabía lo que estaba pasando, ni siquiera los mismos que lo hacían. Pero las redes ya estaban bastante calientes.

Todo estaba perfectamente desorganizado.

Ahora estamos en vilo por si el trumpismo produce nuevas convulsiones o conmociones.

Y por el contagio al resto del mundo.

Entretanto pronto saldrán al mercado los nuevos moñacos bizarros de los que tomaron el Capitolio el día de Reyes del año 20.

Que acaba de empezar y ya casi está acabado.

 

Actualización 21:45

El FBI sabía la que se preparaba

 

 

Me reí con Fran Lebowitz y Scorsese en Netflix