Veinte Segundos Veinte Segundos

El big data del alma

Tierras raras y personas raras

España tiene tierras raras, las que se necesitan en esta temporadita digital y eco bio. Pero no hace nada por explotarlas.

La época es ya insostenible antes de arrancar. Hacen falta tierras raras y personas raras, que sepan pensar diferente, que inventen cosas y conceptos para otro mundo, para vislumbrar otro mundo menos colapsado y ponerlo en marcha.

Si hubiera personas raras España probablemente no sabría reconocerlas, igual que le pasa con las tierras raras.

Con el gob sanchero, hace un año y pico, el ministerio de Sanidad se dividió en tres para dar cobijo a los socios iglesianos pero no se organizó nada y ahora saltan las alarmas y los conflictos por esa chapuza tan nuestra.

La función pública es otro caos, o el caos primordial, que impide que el país funcione. La pandemia covídea (sumada a las otras, el crack del año 8, el desdén por la ciencia y el dedazo atávico, entre ellas) ha exacerbado estas incapacidades básicas. Campeones en Europa de exceso de muertos en 2020.

Cuando se debate –y se debate a ratos, y hay encuestas– sobre la calidad de la democracia en España hay que considerar estos básicos. El país no funciona muy bien, los miniserios petan. El sistema semicorrupto podría estar bloqueando lo que no encaja en sus métodos de comisiones y chanchullos. Desincentivos estructurales.

Las tierras raras no reciben la atención y la gestión que merecen. Y las personas raras tampoco.

 

 

 

Los comentarios están cerrados.