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El big data del alma

Con el sistema roto igual funciona a ratos Haseland

La sanchería no acaba de cuajar, no encuentra su dinero, que es el de la Unión Europea.

Una vez solventadas las elecs Cat se reproduce el bucle de siempre, todo antes que gobernar, todo retórica y populística, la cincia de engatusar al censo con memes e hilos varios.

Entretanto a Sánchez se le complica la sanchería. El país es ahora Haselandia, por el rapero disidente y sus condenas múltiples. Las calles estaban tranquilas pero ahora se han vuelto rabiosas.

Y la sanchería no progresa. Las grandes corps, que son medianas, exigen lo suyo, que no llega. Calma tensa y presiones por doquier. Todos quieren todo, como es natural y como ha sido siempre.

La palabra mágica del bienio anterior, sostenibilidad, se ha vuelto imposible.

Y por abajo el gentío se revuelve. Haselandia en llamas a ratos.

La sanchería, de un tiempo a esta parte, tiene el enemigo dentro. El IgleSánchez no va fino. El vice se revuelve por todo, parece ansiolítico.

Hoy asoma por la derecha un superminimeme habitual: que psoe y pp van a llegar a un acuerdo institucional.

Aquí se sugería hace dos days o tres que psoe y pp intercambiaran sus sedes, Ferraz por Génova y viceversa.

En fin, el sistema está roto, se rompió hace tiempo, cuando los hombre de negro y el parche constitucional, entonces sí hubo acuerdo ppsoe, cuando llamaba Obama y Merkel llamaba. La deuda es lo primero.

Lo bueno es que con el sistema roto también funcionamos, mal que bien, a rastras un poco, a veces a saltos (hacia atrás, a los lados), el país se rehace cada mañana y arranca de nuevo.

Y a veces se retuerce.

Ahora se llama Haseland

 

 

 

 

 

 

 

 

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