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El big data del alma

Esperando el recuento de votos a mano en medio de la locura trumpera

Puede hacer cualquier cosa. Hasta la Fox le veta. Las tres cadenas nacionales de tv han interrumpido la intervención de Trump. Hasta Twitter avisa de sus fakes.

La locura de Trump pone a USA al borde del caos.

Se proclama, exige que dejen de contar votos. Es un ejemplo pésimo para el mundo. Y los enemigos se mofan del sistema.

Pero tampoco demasiado, a nadie le conviene un desastre flobal añadido al covídeo. ¿A nadie?

La idea es que a Trump le votan tanto porque es humano, incluso demasiado humano. El resto de los candidatos, incluyendo en sus días a Obama, son personajes de relleno, virtuales, puro plástico.

Obama fue estupendo pero no hizo nada. Fue un presidente hueco, invisible, educado, cortés, inexistente. Mandaron los militares y la industria de guerra, como siempre. Blair, aquella tercera vía: invadió con Bush y el trío de las Azores (Aznar). Neolib con piel de cordero.

Trump, en su locura extrema, es tan ajeno al mundo de la política institucional que los desesperados le votan y le siguen justo por eso. Porque es un outsider, lo reconocen tan acorralado como ellos. Por eso el sistema está en peligro.

Cualquiera que no acepte el sistema apoya a este tío. ¡Pero hay demasiados!

¿Acaso hay que convenir que el sistema está roto, que es irreparable?

Si no fuera Trump sería (o será) otro. En todas partes hay seguidores trumpianos o trumpistas. Antisistema por arriba.

Han colocado a un presi en USA, quizá esto es también una larga conjura sigilosa de los chinos para acelerar el declive del imperio americano. Daría para una peli, una serie interminable.

Mientras recuentan los votos a mano, qué atraso, en el tiempo de la IA y la digitalización obligatoria… el mundo asiste pasmado a esta distopía presidencial.

Tampoco ha invadido a nadie, no ha tirado misiles nucleares en un arrebato, tan loco no está, o lo han frenado los famosos contrapesos. Aquel general Mattis, perro loco, primer secretario de Defensa de Trump, que salió enseguida horrorizado.

Pero… ¿qué ha pasado con Bielorusia? Tanto jaleo tras las elecciones… y ha desaparecido del horizonte de sucesos. Así todo.

De momento, que acaben de contar. Luego, a ver qué hace este chiflado tan humano en los dos meses que le quedan de pato cojo en la presidencia. El suspense está al máximo.

Cada segundo es una agonía mundial. ¿Y las bolsas?

En la era de la IA hay un tipo impredecible aullando en la Casa Blanca, ¿se encerrará? ¿ganará?

La vida sigue…

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Si hay novedad habrá edición de tarde… estamos de guardia siempre…

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