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“Un hipster en la España vacía” es una fiesta

La novela Un hipster en la España vacía, de Daniel Gascón (entrevista), es una fiesta. Me he reído sin parar y ahora que voy por la segunda vuelta me doy cuenta de la cantidad de chistes, guiños, homenajes y referencias que me he perdido en la primera.

Cuidado (spoiler técnico): es posible que una carcajada impida leer el siguiente gag. A partir de medio libro vienen muy seguidos.

Aluvión de risas.

Me estoy riendo otra vez. La historia se acelera, las peripecias y aventuras se suceden cada vez con más velocidad.

Sorprende por todas partes. Hay varios puntos de vista, todos igual de hilarantes, y varios géneros. Diario, guión, informe, deforme (esperpento)…

Por eso es una fiesta continua, te lleva sobre las cosas como flotando.

Libando de risa en risa.

Le coges cariño al protagonista y a todos los que le acompañan, incluyendo a los que en principio son odiosos o repelentes.

Es azconiana, woodyallenista, truebera. A veces Amanece que no es poco y Oregón TV.

Es novela de formación y cambio interior, ahora que aceptamos que ambos son obligatorios y permanentes. Parodia todo, despieza las contradicciones y paradojas, habla elípticamente sobre el amor, que es el tema inadmisible inabordable heteropatriarcal horreur.

Esta frase me encanta:

“Había detalles que me incomodaban y a la vez me incomodaba que me incomodaran”.

Borda los diálogos, despilfarra contención y, de la mitad en adelante, mete mil chistes y gags por página.

Ves a los personajes hablar a tu lado, los tacos y los juramentos encajan en el sitio justo, como el aguijón de un virus.

Mete el motocultor, que funciona como un bisturí, en todos los temas y polémicas de la liquidez tardía, pero salva a los personajes, incluso “el tontolaba” (sic) te cae bien.

El enfoque de las personas viene de la primera frase de El gran Gatsby, que Daniel Gascón citaba hace unos días en una de sus columnas y que está entre lo mejor del siglo (XX & XXI).

La acción llega hasta Greta y la cumbre del cambio climático: la novela lleva tanta veloz felicidad que si saliera una segunda parte con el pandemónium y el delirio covídeo, se agotaría antes que la vacuna.

La portada, fiel al texto, hace época… y se ríe con ella.

 

Entrevista en Heraldo de Aragón. 29-6-20

Daniel Gascón desmonta ‘el procés’ en “El golpe posmoderno” 06 mayo 2018

 

 

 

 

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