Veinte Segundos Veinte Segundos

El big data del alma

No quiero que me anonimicen

El Instituto Nacional de Estadística (INE) anuncia que estudiará la posición de los teléfonos móviles. La pregunta de si es legal indica lo poco que nos fiamos de los organismos públicos.

Desde el INE dicen que los datos serán “anonimizados”.

El estudio del INE consistirá en dividir el territorio nacional en 3.500 celdas de 5.000 personas cada una de ellas.

El INE va a pagar a las tres operadoras por esta operación:

“Nos encontramos con tres proyectos equivalentes de cantidades similares. El primero de ellos por un valor de unos 163.000 euros a Luca Transit, una empresa perteneciente a la unidad de datos de Telefónica. En segundo lugar 185.000 euros a Flux Vision, la unidad de Big Data de Orange y finalmente 150.000 euros a Vodafone Analytics. La razón por la cual todavía desconocemos más detalles sobre este estudio es debido a que todavía se encuentra en fase de adjudicación, por lo que podrían realizarse cambios de última hora.” (Xataca)

Bien.

Lo básico a legislar sería esto:

Lo primero es el derecho a no ser anonimizado (no se puede tratar a la ciudadanía como borregos. Para anonimizar a alguien hay que contar con su aceptación expresa… y pagarle por semejante monstruosidad.

Lo segundo: el derecho a no ser introducido en una “celda” conceptual…y menos con otras cinco mil personas, en su mayoría  desconocidas y a su vez (si nos lo creemos) anonimizadas. Esto es una aberración. En esta línea el director del INE habrá dimitido ya. Sánchez le pondrá otro chollo.

Y lo tercero: El número de móvil es sagrado. Nadie –y menos el Estado– tiene derecho a chupar datos gratis. Y menos a pagar por ellos a las operadoras o sus filiales. A saber qué conclusiones sacarán. Según el modus operandi del CIS…

El número de móvil equivale a la persona que lo paga, ese número es su vida y los datos son SUYOS. Otra cosa que el gobierno los espíe como contó Snowden. Allá él.

Cualquiera que pretenda revender esos datos (en bruto, anonimizados o personalizados, que a fin de cuentas son distinciones técnico-metafísicas fácilmente alterables, mentirijillas –en este caso– de Estado) debe:

A – Pedir permiso expreso de forma clara e inteligible

B – Pagar en el acto

..

Lo demás es robar.

En este caso, además de robar, se incurre en aberraciones peores: anonimizar, privar de la identidad. Qué vergüenza.

..

Urge una legislación mundial para proteger los datos personales y, si procede, la venta de los mismos por su propietario.

Con tanto algoritmo esto se puede hacer en un día.

Solo hay que fijar las cantidades… y empezar a pagar.

FIN

Gracias

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NOTA LEGAL Todo el contenido de su cerebro ha sido succionado por estos pixeles y se revenderá en modo outlet. Eso sí, sus datos han sido anonimizados. Si desea reclamar vaya a la ONU o la OCU y pregunte en la ventanilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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