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El big data del alma

Tesis, Franco, bombas

Sánchez-84 ha disipado el fantasma que ululaba sobre su tesis restringida. Eso de que solo se pudiera ver en papel, como si fuera la sábana santa o alguna reliquia de museo, incitaba a toda clase de sospechas e insidias.

El episodio Montón-Sánchez ha servido para relegar por un día el conflicto catalán. La Diada pasó sin rozarnos. Un medio cat se queja hoy de que sobre su procés no sale nada: ¡nada!

Hasta el exhumado de Franco ha pasado inadvertido.

Sánchez-84 se ha llevado una buena tarascada pero sale crecido del doble cerrojo: cesó a su ministra Montón y ha colgado su tesis en la nube.

La beligerancia de Rivera en este asunto golpea a Casado de rebote… y a sí mismo. Y golpea a la universidad: la URCJ ya es irreparable, y más con los 5.400 emails borrados de la cuenta de ese chiringuito; la Camilo José Cela está en el VAR.

Sánchez-84, entretanto, ha botado a Franco de su nicho. Por los pelos. PP y C´s se han retratado.

Y luego está lo de las 400 bombas de Arabia Saudí, que por lo visto son de segunda mano. A ver si les van a entregar las bombas que no estallaron en el Pilar, con milagro incluido, y tenemos otro conflicto, esta vez teológico.

El gob va trampeando los días y regateándose a sí mismo: sus propias tontadas e inconsistencias son más peligrosas que las de las oposiciones, que aún están noqueadas por la sorpresa.

Sánchez casi ha conseguido que la facción Cat más beligerante votara una moción ¡¡¡para negociar dentro de la ley!!! ¿Será posible?

Menos mal que Puigdemont estaba al quite y lo ha impedido: él necesita jaleo, barullo, tensión.

El Parlamento Europeo afea a Orban su conducta de sátrapa, excepto algunos eurodiputados, que se retratan, como con lo de Franco.

Se ve que Hungría no es cliente de nuestras armas, nuevas o usadas, y se le puede repudiar y afear su conducta. Que nos encargue un ave como el de la Meca y hablaremos.

El gob Sánchez-84, de momento, no sirve de nada, no hace nada práctico. Actúa en los símbolos, se autocorrige y hace anuncios retóricos con Podemos, que luego desmiente o matiza. Todo es un poco así. Igual que a Trump lo vigilan sus generales y asesores, al incipiente sanchismo lo limita la realidad: las bombas de Arabia Saudí (un buen cliente atroz), los bancos (en fin), los precios de las cosas.

Hasta que no meta mano al dinero, todo es como un juego.

 

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