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9 consejos sobre cómo colocar los alimentos en tu frigorífico para que duren más y mejor

La nevera es de esas partes de la casa que reflejan con gran fidelidad la personalidad de su propietario y gestor.

¡Cómo! ¿Qué no te lo crees? Imagina el frigorífico de John McClane, sempiterno héroe de La Jungla de Cristal. ¿Cómo crees que sería?

Probablemente fuese pequeño, como los de los hoteles. En ningún caso preparado para albergar cantidades familiares de brócoli, pavo y fruta fresca. Una bombilla parpadeante te permitiría atisbar una botella de whiskey, alguna cerveza, medio limón seco y una caja de aspirinas.

Los expertos en reparación de averías del hogar de Reparalia te traen hoy consejos, trucos e ideas para conservar y organizar mejor la comida y los alimentos en tu frigorífico y congelador.

Sabemos que parece una forma excelente de llenar tu frigorífico, pero hemos venido a por nota… ¡Y tú puedes hacerlo mejor! 😉

Pero basta de ficción: toma como ejemplo real tu propio refrigerador o el de algún amigo:

¿Está bien surtido? ¿Tiene comida mal conservada o en mal estado? ¿El orden es caótico o, por el contrario, resulta fácil y agradable otear entre sus alimentos?

Seguro que a estas alturas ya sabes que, si eres coherente con lo que estamos a punto de contarte, te va a tocar redistribuir tus riquezas organolépticas, probablemente esta misma noche.

Te invitamos a interiorizar los próximos consejos e integrarlos en tu día a día y en tus hábitos de compra para lograr sacar el máximo partido a tu comida, conservando durante más tiempo sus propiedades alimenticias intactas.

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1. Desarrolla tu lado de reponedor del súper: coloca lo más viejo, delante (cerquita de tu mano) y lo más nuevo, en la parte posterior

¿Obvio? No serías el primero en comerse esta noche los yogures recién comprados mientras siguen envejeciendo los que te llevaste de oferta hace 3 semanas…

Para evitarlo, cada vez que vuelvas a casa de hacer la compra, ordena tus alimentos de forma que se vea y consuma antes lo que lleva más tiempo en el frigo.

 

2. Los lácteos, en una de las baldas de arriba

Necesitan menos frío para conservarse, por lo que deberías situar juntos quesos, yogures y leche en las alturas.

Además, la leche está mejor ahí que en la puerta, donde se rompe más a menudo la cadena de frío y puede echarse a perder mucho antes.

Sitúa también los huevos en la parte de arriba de la puerta, ya que no necesitan un frío invernal para mantenerse en buen estado.

 

3. La controversia en torno a frutas y verduras: mejor, fuera del frigorífico

Y como lo nuestro es el hogar -¡aunque en Reparalia seamos muy cocinillas!- vamos a dejar la última palabra a los expertos como Mikel López Iturriaga, El Comidista, que te explica en este post por qué es mejor dejar ciertos alimentos lejos de nevera y congelador.

Resumiendo sus consejos, te diremos que los frutos veraniegos (melocotones, melones, nectarinas, berenjenas, calabacines, pimientos) no llevan bien la vida por debajo de los 10 grados. Las frutas tropicales, como aguacate, plátanos o piñas, igual.

Patatas, ajos o cebollas, mejor en la despensa y en una bolsa de papel opaca y bien seca. El tomate fuera, por supuesto. Y legumbres, cereales, conservas, pasta, frutos secos… lejos, lejísimos del frigorífico, y bien cerrados y controlados en tu alacena.

 

4. No mezcles nunca alimentos crudos y cocinados

Ten en cuenta que los que están sin procesar aún pueden conservar bacterias que pasarían a los alimentos cocinados y desprovistos por tanto de ellas.

5. Carnes y pescados, mejor en la parte inferior de tu nevera

Es la más fría y, por tanto, donde se conservarán mejor durante algunos días más.

6. Abre la puerta a bebidas, salsas y mantequillas

Es suficiente con la temperatura de esta parte de tu frigorífico para conservarlas a punto y tenerlas más a mano.

7. El congelador no es para todos…

Los alimentos situados en esta zona deben estar siempre bien envueltos y mejor etiquetados: contenido y fecha de congelación son una información crucial para evitarle intoxicaciones a tu “yo” del futuro.

Recuerda que no deberías almacenar comida en tu congelador durante más de 9 meses.

Y apúntate mentalmente esta lista de 9 alimentos que no se deben congelar:

Las hojas de las ensaladas verdes se marchitan y ponen blandas, la leche se llena de grumos, los alimentos fritos pierden su textura crujiente, el rebozado de humedece y ablanda, los huevos explotan y te dejan todo perdido, las frutas, verduras y patatas – con alto contenido en agua- se hielan, el yogur se corta, el queso se vuelve harinoso… Y no se te ocurra congelar migas de pastor si no quieres que tu abuela te de una merecida colleja.

8. ¿Eres de los que dicen tupper o fiambrera?

Tranquilo, no estamos aquí para juzgarte. Y en el fondo, nos da igual, porque solo queremos recordarte que los/las uses. Mucho. Con fruición.

Porque estos utensilios de cocina son perfectos para proteger la calidad de tus alimentos, evitar que se propaguen olores o bacterias por tu frigorífico, y ayudarte a ordenar visualmente todo tipo de comida.

Pon en ellos los embutidos -sobre todo cuando estén cortados-, la comida ya cocinada, y con especial atención, los quesos y cualquier alimento que pueda generar moho con facilidad. Sus esporas se propagarían rápido e invisiblemente por todo tu frigorífico, y no quieres que esto pase.

9. Guerra sin cuartel a la humedad

La humedad en los alimentos es la forma más rápida de trasladar bacterias de unos a otros. Para prevenir esta contaminación, mantén siempre seco todo en el interior de tu nevera.

 

¡Confiesa en los comentarios! ¿Haces ya todo esto en tu frigorífico? ¿Tomas alguna otra medida de higiene que se nos haya pasado comentar?

Todos estos trucos servirán para poner orden en tu nevera, pero si tienes un problema grave con tu frigorífico, recuerda que puedes contactar con los mejores profesionales de electrodomésticos.

¡Comparte el conocimiento! 😉
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¿Conservas tu comida de forma adecuada? 10 Pistas para organizar tu frigorífico

Si sientes rabia cada vez que debes tirar un alimento caducado, se te estropean demasiado rápido o algo huele a podrido fuera de Dinamarca (como yo llamo al cajón de los quesos), necesitas repasar Los 10 Mandamientos de tu nevera.

Orden, limpieza y un consumo responsable y eficiente son las claves. Ah, y me vais a perdonar que hable de tarteras y no de tuppers, por el simple motivo de que la mejor comida del mundo te la prepara tu abuela (y ella, amigos, es de la vieja y auténtica escuela de Cervantes).

¡Vamos allá!:

1. Mantén el frío. Fija la temperatura en 5ºC o menos. Una más cálida favorece la proliferación de las bacterias que aceleran la descomposición de la comida. Y no uses tu frigorífico como la ventana de una habitación con vistas: cada vez que lo visitas y cada segundo que lo mantienes abierto pierdes frío y consumes energía de más. Sé racional.

2. Cajones bien secos. Controla la humedad en su interior para mantener una frescura óptima. Los alimentos (especialmente las verduras) se conservan mucho mejor en un ambiente frío y seco.

3. ¿Cómo almacenar las sobras?  Consérvalas en recipientes transparentes (de cristal, mejor que mejor), y no los cubras con otra cosa, ya que verlas a menudo hará que las tengas más en cuenta y las consumas antes. Recuerda que las sobras te pueden aguantar un máximo de cuatro días, intenta no tirar la comida que preparas para llevar a cabo un consumo responsable y racional.

4. No lo mezcles todo. La comida no se deteriora al mismo ritmo: dependiendo del tipo de alimento, se conserva más o menos tiempo. Por ello, intenta evitar mezclar vegetales ya cocinados (más delicados) con carnes (que aguantan mejor ya preparadas) en el mismo envase. Todo alimento que se estropee, echará a perder aquel con el que tenga contacto (¡lo de la manzana podrida no es por decir!)

Organiza bien tu frigorífico para realizar un consume eficiente y no tirar comida, gracias a los consejos de los profesionales del Hogar de Reparalia. 5. En la puerta se vive peor. Aunque los fabricantes nos inviten a colocar la leche en ella, esto no es lo más adecuado: este lugar del frigorífico proporciona una temperatura
mayor y menos constante que el fondo del mismo, y los alimentos más perecederos perderán antes su calidad junto a la salida.

6. Aísla en tarteras todo lo que puedas, y ajusta bien el tamaño de las mismas a su contenido. Piensa que cuanto menos aire circule alrededor de la comida, mejor: más lenta será la pérdida de calidad del alimento. Además, conseguirás tener a raya el festival de olores de todo lo que guardas en el frigorífico.

Organiza bien tu frigorífico para realizar un consume eficiente y no tirar comida, gracias a los consejos de los profesionales del Hogar de Reparalia.7. Evita goteos desagradables. El anterior punto también facilita esto, pero si además guardas carnes y pescados en las baldas más bajas de la nevera y –Murphy no lo quiera- estos derraman algún tipo de líquido, el daño será menor y más fácil de limpiar (es como si a Cecilia solo le hubiese dado tiempo a pintarle perilla al Cristo).

8. Estar lleno a reventar es tan malo para tu estómago como para tu frigorífico. La filosofía oriental nos invita a terminar las comidas sin llegar a sentirnos completamente saciados, pues sobrecargar nuestras digestiones es dificultarlas muchísimo. Lo mismo ocurre con la conservación de alimentos: si no hay espacio entre tarteras y productos, el aire frío no circulará correctamente, creando puntos ciegos con temperaturas más elevadas.

9. La importancia de mantenerse íntegro. No le buscamos una dimensión moral a esa cuña de queso. Es simplemente que carnes, frutas, vegetales… se mantienen mucho mejor si están enteros. Por tanto, no trocees comida si no la vas a consumir en el momento.

10. ¡Toda compra, responsable y eficiente! Antes de hacer la compra repasa todo lo que tienes escondido en la nevera y haz una lista teniendo en cuenta el inventario disponible, así ahorrarás compras innecesarias. Si aun así tienes alimentos duplicados, colócalos juntos pero manteniendo el más próximo a perecer delante del otro para consumirlo antes.

Blog amigo del Nutricionista de la General, con Reparalia en la Red de blogs de 20 Minutos

 

y 10+1... Lee este otro post de nuestro buen vecino Juan Revenga, Nutricionista de la General, y conciénciate: tirar comida en un mundo donde 870 millones de personas pasan hambre es un crímen. Se consecuente con esta realidad (y, de paso, colabora con organizaciones dedicadas a combatirla).

 

 

Mi abuela, la que todavía dice magdalena en lugar de muffin o cup cake, y cereales en lugar de muesli (del suizo alemán müesli, “papilla de cereales “), también dice que somos lo que comemos. Así que más nos vale comer bien y conservarlo mejor  😉      

¿Y tú? Cómo lo haces en casa?