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Entradas etiquetadas como ‘politicos’

Señores políticos: no me aprieto el cinturón y repago medicinas para que ustedes sigan con esta comedia

Por Ángel Villegas Bravo

Como ciudadano, nada más (y nada menos) tengo algo que decirles a todos los políticos; y ruego, de antemano, me perdonen aquellos que, quiero creer, piensan y sienten como yo.

Congreso de los Diputados (Javier Lizón/EFE).

Congreso de los Diputados (Javier Lizón/EFE).

Yo no pago mis impuestos para ver cómo se faltan ustedes al respeto, cómo se degradan y se desprestigian insultándose y perdiendo las formas de esa manera tan lamentable. No me aprieto el cinturón, repago medicinas y veo reducidos mis ingresos para que ustedes sigan con esta farsa, comedia, vodevil o sainete, negándose la mano y diciendo vulgaridades tabernarias. No me privo de algunas cosas necesarias, y procuro vivir dentro de mis posibilidades para que ustedes no tomen medidas drásticas contra los que malgastan, malversan, o directamente roban el dinero público. No me gusta nada ver a gentes de mi familia, o amigos, que están en el paro, o trabajando en precario y con unos sueldos míseros, o emigrando, para que ustedes sigan trazando líneas rojas y mirándose el ombligo o, incluso, pretendan gobernar sin el control del Parlamento.

¿Acaso no son conscientes de su desprestigio, del descrédito de las instituciones, del hartazgo ciudadano? ¿Quizá es que les importa un bledo la ciudadanía?

Pues vayan ustedes espabilando, porque el vaso hace mucho tiempo que rebosa.

 

Sobre los derechos humanos: solo somos cifras y nuestras vidas, billetes

Por Rocío Olivera Salazar

Refugiados sirios esperando entrar en Turquía (Sedat Suna/EFE).

Refugiados sirios esperando entrar en Turquía (Sedat Suna/EFE).

Adivina, adivinanza: se tiene en unos países y en otros no. Se puede perder con el tiempo o con los intereses económicos de las multinacionales y los que gobiernan. Pueden alterarse según el sexo que tengas o tus inclinaciones sexuales. Dependen de tu dinero y posición social. Crees que existen pero sólo son un ideal plasmado en un papel para que creas que velan por tu seguridad.

Se llaman derechos humanos. Sólo somos cifras y nuestras vidas billetes, cada cual con distinto valor, cada cual con distinto destino.

 

 

El Congreso de los Diputados, cerrado por vacaciones

Por Javier Prieto Pérez

Congreso de los Diputados (Archivo).

Congreso de los Diputados (Archivo).

Después de los tres meses transcurridos desde la celebración de las pasadas elecciones, nuestros políticos han llegado a un acuerdo en el Congreso. Por fin, sus señorías han mostrado una gran voluntad negociadora, lo cual habría sido motivo de júbilo si fuera en aras del bien común de todos los españoles. El problema es que dicho consenso, alcanzado en unos instantes, no tiene como fin establecer una coalición que permita la gobernabilidad en España. Ese pacto hace mención a las tres semanas de vacaciones que van a disfrutar los parlamentarios en Semana Santa.

Como consecuencia de esta medida, que supone la ampliación de su periodo de descanso, se pospone la Junta de Portavoces del 22 de marzo, y el Pleno del día 29 de marzo se retrasa al 5 de abril. Al margen de las cuestiones de calendario, resulta indignante comprobar cómo esos mismos diputados que se muestran intransigentes a la más mínima concesión del adversario, se transforman en camaradas y aliados de hemiciclo cuando sus intereses particulares están en juego.

Dicha actitud irrita a los ciudadanos por dos cuestiones. Porque España está sumida en una parálisis por culpa de su intransigencia, preocupados sólo de sus fines partidistas. Y, sobre todo, porque la lacra del desempleo golpea a más de 4 millones de personas que padecen graves problemas económicos.

Ante esta situación, nuestros representantes se permiten el lujo de interrumpir su actividad durante un espacio de tiempo tan prolongado. Demuestran que viven en una burbuja, de espaldas a la realidad, y lo que es peor, con el dinero del contribuyente, de cuyos problemas reales no se ocupan. Las dificultades graves se afrontan trabajando con energía y responsabilidad, no incrementado los periodos vacacionales.

 

¿Quién paga la corrupción?

Por César Moya Villasante

El expresidente balear, Jaume Matas (EFE).

El expresidente balear Jaume Matas (EFE).

Es agotador escuchar cada día las denuncias, los imputados, los juicios que se demoran años, las sospechas de casos nuevos.  Pero con todo ello nadie paga la corrupción.

Los poquísimos que van a la cárcel salen enseguida, como Matas, Isabel Pantoja y otros. Todos están aforados, como Barberá, que además no va al Senado porque “se enfada”, pero que sigue cobrando. No se actúa políticamente contra nadie.

¿Alguien puede pensar que esta sociedad pueda avanzar con una corrupción a la que algunos políticos gobernantes dan protección? Y tienen la desfachatez de pasar el muerto a los jueces, cuando ellos tienen el poder absoluto. Si provocan nuevas elecciones puede que algunos lo paguen. Y todos, con más abstención.

 

 

Discriminan a la mujer poniéndole falda

Por M. Luisa Bello Selles

Semáforo paritario con falda en Valencia (Vídeo ATLAS).

Semáforo paritario con falda en Valencia (Vídeo ATLAS).

Qué bonita la foto del semáforo de la calle Xàtiva, ¿no? Una muñequita con falda para igualar al hombre y a la mujer. Pero quizá estén ustedes discriminando de otra forma a la mujer, ya que actualmente son más las que usan pantalones que falda. Hubiera estado bien ponerle, por ejemplo, en vez de falda un lacito en la cabeza, aunque está claro que la sociedad va evolucionando a un ser andrógino, y ya ninguno de los dos sexos es abanderado de nada.

Pero eso no es lo peor, hay que destacar lo horrible que queda la foto con la plaza de toros de fondo, que un año más se teñirá de rojo con la sangre y el dolor de inocentes, ninguneados por todos los políticos e ignorando que la igualdad es para todos, independientemente de su especie.

Seguimos pues inmersos en los verdaderos derechos, que son los que dan dinero y votos, y sumidos en las tradiciones más aberrantes, solo porque los que van a morir no llevan faldita, no son humanos y sobre ellos podemos descargar impunemente nuestros más bajos instintos.

 

¿Y para qué estudiar tanto? ¿Cuántos políticos no tienen carrera ni idiomas?

Por Raquel F.
Selectividad

Selectividad en la Universidad Complutense de Madrid. (JORGE PARÍS)

“¿Y por qué tengo que estudiar tanto?” “¡Y esto no ha hecho más que empezar!” Después de la temida selectividad aún me queda la doble licenciatura, porque una ya no es suficiente, el o los másters y uno no, dos o tres idiomas que controle.

Esto mismo pasa por la cabeza de miles de estudiantes que, como yo, ven que tienen que estudiar y estudiar para conseguir un trabajo. Y si quieres trabajar de lo que te gusta será más fácil si te vas al extranjero.

 La cosa es que los que nos exigen todo esto no lo cumplen. ¿Cuántos políticos no tienen la carrera de lo que están ejerciendo? ¿Cuántos ni siquiera hablan un idioma? La respuesta todos la conocemos. Por eso, antes de exigirnos tantísimo a los jóvenes, deberían aplicarse el cuento y dar ejemplo a las generaciones que llegamos.

Diputación, organismo inútil donde los haya

Por Rafael Bueno

Fachada de la Diputación Provincial de Sevilla (M. Conde).

Fachada de la Diputación Provincial de Sevilla (M. Conde).

Aplaudo la decisión de cerrar las diputaciones, cuanto antes. Organismo inútil donde los haya (como el Senado y otros muchos) y gran coladero de enchufados de la casta política-sindical, familiares y amiguetes varios.

Es vergonzoso ver a muchos de esos “funcionarios de palacio” todo el día de bar en bar, presumiendo públicamente de lo mucho que cobran y mangonean, y de lo poco que trabajan. ¿Por qué tenemos que aguantar y pagar los ciudadanos tanta sanguijuela? Ya está bien, hombre. Al paro con ellos.

Eso si, algunos, antes de marcharse, que devuelvan lo que se han llevado, por favor.

 

 

 

Podemos y su financiación: ser honrados y parecerlo

Por Toni Guerra

Varios diputados de Podemos en el Congreso (EFE).

Varios diputados de Podemos en el Congreso (EFE).

El que algunos políticos o partidos hayan sido financiados desde el exterior, en la actualidad o con anterioridad, no disminuye la gravedad de que Podemos pueda haber cometido el mismo delito. En el caso de Podemos -yo voté por ellos-, todavía lo veo peor.

Después de atacar a la casta por su corrupción, deberían no solo ser honrados, sino también parecerlo. De esta forma tendríamos más fe en su futura labor de Gobierno después de tanto ladrón y corrupto.

 

 

 

 

Viviríamos en ‘jauja’ si se cumplieran todas las promesas electorales

Por María Olga Santisteban Otegui

Se dice que se puede vivir en “jauja” en un país soberbio e imaginario donde fluye la felicidad, donde todos y cada uno de nosotros viviríamos sin miedo a enfrentarnos a nuestras obligaciones y preocupaciones de cada día. Esto parece ser que sucedería si se cumpliesen todas y cada una de las promesas que escuchamos decir estos días a los políticos, ya sean “viejos” o “nuevos”, en esta interminable pelea electoral.

Imagen del debate a cuatro el pasado 7 de diciembre (GTRES).

Tenemos tanto donde escoger como en un mercado del alfombras persa, desde las ya repetidas hasta la saciedad promesas de creación masiva de empleo, de un futuro maravilloso para nuestra juventud, mejor educación y sanidad pública y de calidad, lucha contra las desigualdades y un larguísimo e interminable etcétera.

Sería interesante que ya por ley u otro mecanismo oficial, los partidos políticos se viesen obligados a cumplir mínimamente sus programas electorales, y que los ciudadanos no nos sintiésemos estafados después de éstas o aquellas elecciones. No nos olvidemos también de que tenemos ahí siempre a la vieja Europa vigilante, así que, que nadie se pase de la raya prometiendo,  porque luego hay que rendirle cuentas.

A partir del día 21 de diciembre,  ¿seguirá habiendo el mismo número de parados? ¿Podrán regresar los miles de emigrantes que se fueron en busca de un porvenir que aquí no tenían? ¿Se resolverán acaso todos y cada uno de los grandes retos que han prometido solucionar? En definitiva, ¿viviremos en ese ‘país de jauja’ maravilloso y feliz? ¿O nos daremos de nuevo de bruces con la dura y para algunos triste realidad?