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Entradas etiquetadas como ‘informacion’

Burocracia y contenedores de ropa ‘solidarios’

Por Vera J.

Vivir de la burocracia es una manera de ganarse la vida. No estaría mal, siempre y cuando el perjudicado no fuera el ciudadano de a pie. Inmersos en la sociedad de la información y  rodeados de avances tecnológicos, aun hay casos palpables de que la descoordinación administrativa está más viva que nunca, tal y como me ocurrió el otro día.

En la esquina de un transitado descampado de mi barrio apareció, cual seta otoñal, un contenedor de recogida de ropa y calzado usado. Tenía una gran pegatina que mostraba lo que parecía ser el nombre de una ONG, respaldada por el logotipo de la Comunidad de Madrid y la Consejería de Medio Ambiente. Quise corroborar que la tal seta solidaria era tan legal como aparentaba y que no había ningún avispado haciendo negocio con la buena voluntad de la gente.

Llamé al 012, el teléfono de información de la Comunidad de Madrid. Tras exponer mi duda, la telefonista me derivó de inmediato a la Consejería de Medio Ambiente, con horario de tal a tal, de tal a tal día y un teléfono a mi disposición. Ahí llamé y volví a contar de nuevo el caso del contenedor sospechoso. “Sí, esta es la consejería, pero este es un número genérico y, por lo que nos cuenta, lo mejor es que contacte con la Dirección General de Medio Ambiente, en la calle tal y con número de teléfono que paso a dictarle”.

Y allí que llamé, convencido de que ya me iban a dar respuesta. Pero, ay, la señora que me atendió era tan amable como desconocedora de lo que le estaba planteando. Una a una fue trasladando mis cuestiones al compañero que tenía al lado en la oficina. Hasta tal punto, que fue finalmente este el que se puso al teléfono y el que me liquidó con un “esto lo llevará Residuos”. Y sí… me dio el teléfono de la Subdirección de Residuos y Calidad Ambiental, porque “seguro que ahí le resuelven sus dudas”.

Como ya me sabía el prefijo y los primeros números de todos los departamentos de la Consejería no me costó mucho volver a marcar y explicar, por cuarta vez, el misterioso caso del contenedor solidario.

El contenedor está ubicado en un descampado muy transitado

El contenedor está ubicado en un descampado muy transitado

Con más rapidez que eficacia me despacharon para derivarme a otro departamento, el Área de Planificación y Gestión de Residuos. Nueva llamada. Al principio no cogían el teléfono. Por un momento sospeché que el funcionario de turno habría salido a desayunar. Pero no, a los cinco minutos ya respondían. Muy amablemente una señorita me explicó que la Comunidad no tiene nada que ver con esos contenedores de recogida de ropa (a pesar de que aparece el logotipo rojo con las siete estrellas y el nombre de la Consejería de Medio Ambiente). Las empresas que trabajan con este tipo de desechos (como la ropa usada) piden el permiso  a la Comunidad para la manipulación y el transporte del material, pero en ningún caso esta Administración da la autorización para la instalación de contenedores. La funcionaria entendía que el permiso para colocar un contenedor en plena calle lo debe dar el Ayuntamiento. Pero como no lo tenía cien por cien claro, me regaló una recomendación: “Llame usted a este número que le voy a dar que es el área de Disciplina Ambiental y pregunte a ver si es legal o no”.

Y llamé. Sexto número de teléfono que marcaba. Disciplinados desde luego eran. Disciplina militar diría yo. Con tono más bien autoritario me dijeron que no tenían ni idea, que ellos no se ponían a investigar si eso era legal o no y que, si quería, fuera “a un registro” (así, en genérico) y pusiera una reclamación. “Ah –me advirtió-,  y no se olvide de firmar su escrito porque sin la firma no le vale de nada”. El remate fue la última andanada que me soltó: “Si no, llame al 012 y pregunte a ver…” . Vuelta al origen.

El contenedor sigue ahí plantado. A la espera de que el Ayuntamiento compruebe si tiene la autorización para estar ahí o no.

Informaciones depurativas

Por María Eugenia Bolaños

El Gobierno y los medios, sin quererlo, están logrando lo mismo: que se nos indigesten las noticias. Los ciudadanos estamos hartos de que tiren de nuestro cerebro como si se tratara de plastilina para moldearlo a su gusto. Estamos en un campo de batalla donde la verdad y la contraverdad se dan sin solución de continuidad. periodA esto lo llamo yo estado rumiativo. Es un estado de lavado y centrifugado que no termina nunca. Cuando creemos que ya no pueden dar más sí los casos de corrupción, Gibraltar,  la privatización de nuestra sanidad, los ERES de Andalucía, el silencio culpable del Sr. Rajoy puesto ante las cuerdas no sólo por Bárcenas sino también por Cospedal, la insidias de unos y otros, … el programa se reinicia de nuevo y todo vuelve a empezar. No hay progresos en ningún asunto. Existe un calentamiento global que luego se disipa, como vino el calentón se va. Y creo que ya basta. Necesitamos información veraz, sin trocear ni salpimentar. En estado puro. Los ciudadanos aún tenemos recursos naturales e instintos básicos para digerir las noticias.

Mariano Rajoy vuelve a escudarse de la prensa tras una pantalla de plasma

Por Pedro Serrano Martínez

“Costumbre antidemocrática”

Comparecencia de RajoyLa costumbre del señor Rajoy de comparecer lo menos posible ante los medios de comunicación y, en ocasiones, hacerlo a través de una pantalla de televisión nos deja a todos los demócratas estupefactos. Mariano Rajoy da pocas explicaciones a los ciudadanos y, cuando lo hace, lo hace de forma poco democrática. A mí me comienza a preocupar este comportamiento huidizo y cobarde del principal representante de los ciudadanos. ¿Por qué teme el señor Rajoy a la voz del pueblo, es decir a la prensa? ¿A qué o de qué tiene miedo nuestro presidente silente?

Habrá que recordarle a nuestro esquivo y solapado presidente que alcanzar la presidencia del Gobierno, democráticamente y por amplia mayoría, no basta para representar con credibilidad y respeto a los ciudadanos. Habrá que recordarle que la legitimidad democrática no se gana solo con unas elecciones, sino que hay conquistarla día a día siendo trasparente, dando explicaciones de lo que los ciudadanos tenemos derecho a saber, escuchando los problemas de la gente y, por supuesto, dando solución a los mismos.

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Por Arnau Perendreu Busquets

“No pregunten, solo escuchen

Y Mariano Rajoy volvió a “hablar” para los medios. Digo hablar por no decir poner un vídeo. El bueno del presidente uso la ‘táctica Mourinho’, esconderse detrás de otro. En el caso del entrenador blanco, utiliza a su segundo, Karanka, para no responder preguntas incómodas. Sin embargo, Mariano Rajoy usa su escudero más fiel, que ni siquiera responde solo transmite el mensaje, un televisor.

Este le permite a Rajoy verse más guapo ajustando el contraste y el color y hacerse oír subiendo el volumen. La función más importante de este es que mientras Mariano está en una sala vacía —y podría haber grabado y editado el mensaje—, los medios están en otra sala sin poder ejercer su trabajo en libertad. Y yo me pregunto: ¿estamos en un país democrático y con libertad de información o estamos bajo el control de un régimen? Quizá alguno de los 185 diputados del Partido Popular pueda responder esta pregunta.

No cuenten conmigo para el espectáculo del maltrato

Por Ángel Villegas Bravo

Una vez más, y ya son muchas las que lo he hecho, apago el televisor para no ver ni oí, la forma (inapropiada, a mi juicio) con que se tratan asuntos relacionados con raptos, asesinatos, maltrato a mujeres, a menores, y asuntos de ese tipo. No me parece que sea decente “estirar” la información, que debe darse pero sin tanto detalle inútil, sin las opiniones irrelevantes de vecinos o conocidos, sin declaraciones de gentes que nada tienen que aportar y sin imágenes que son absolutamente prescindibles. MaltratoY todavía me parece peor que, a cuenta de tales sucesos, se llenen horas y horas de programación en las pantallas, con media docena de personas opinando y revolviendo en los sentimientos de las gentes. Cada uno es muy dueño de ver y escuchar lo que le venga en gana, pero conmigo que no cuenten para semejantes espectáculos.