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Entradas etiquetadas como ‘comunidad’

“Los tacones y el perro de mi vecina, un sinvivir”

Por Carlos Gómez-Pazos de la Fuente

Todos tenemos un asesino en serie dentro de nosotros. No tengo ninguna duda. Yo lo tengo, por supuesto. Ahí está, más o menos escondido, pero su presencia se hace notar, sobre todo en esos momentos en los que las circunstancias resultan, digamos, molestas.

Por poner un ejemplo cercano, una situación que resultará familiar. Pongámonos en situación: estás en casa, tranquilo, nada perturba tu pequeño paraíso, cuando de repente tu vecina de arriba decide que es el mejor momento para probarse esos tacones que tanto le gustan.Tacones que casualmente producen un ruido semejante al de disparos de francotirador y te provocan micro-infartos a cada paso que da. O imaginemos otro caso: el vecino de arriba (siempre es el de arriba, por supuesto) es el orgulloso dueño de un perro. Un perro pequeño, poca cosa, pero como buen perro pequeño que se precie tiene un mal genio terrible. Y cada diez minutos, a la mínima que oye/huele algo, ladra como si no hubiese mañana, dándole igual la hora que sea.

Una mujer con tacones. (HARPER'S BAZAAR)

Una mujer con tacones. (HARPER’S BAZAAR)

En ambas ocasiones nuestro pequeño terrorista interior se revuelve, quiere acabar con esa situación de la manera más fácil, imaginaos cuál será. Menos mal que tiene poco poder sobre nosotros.

Y ahora mismo me hallo en una situación combinada de las dos anteriores. Vecina taconeadora poseedora de una pequeña bestia ladradora que, para mayor inri, no deja de correr por toda la casa, rayando todo el parquet con las uñas y haciendo un sonido bastante molesto.

Es una suerte que sea una persona pacífica, amable y comprensiva con mis vecinos, porque si no fuese así, ya me imagino los comentarios de mis vecinos un día de estos: “Nos ha sorprendido mucho, no parecía un chico violento. Siempre saludaba”.

Hijos de Caín: rockeros y metaleros, anatemizados en este país en pleno siglo XXI

Por Carlos Naranjo

Soy de estética rockera, aunque un tanto más discreto que el tópico; camisetas de grupos o moteras, pelo medio-largo, etc. La cuestión es que el otro día fui a mi super habitual, en el cual llevo medio año dejándome mis dineros a dos compras mensuales, que no es poco. Pues bien, dicho día y aun siendo cliente habitual, de los que tienen la tarjeta del super y esas cosas, la cajera de turno, una señora de mediana edad, me mira de arriba a abajo nada más entrar; lo cual a estas alturas y a mis 36 años ya ni me sorprende pero bueno, sigue siendo igual de desagradable. Al llegar a la caja para pagar mi compra vuelve a su mirada inquisitiva y me pide que me vacíe los bolsillos… Muy educadamente, eso sí, pero hay cosas que aun pidiéndolo con educación suena a ‘disculpa por favor, ¿tendría usted la amabilidad de que me permita pegarle un tiro? Vamos, que escuece. Así que dado el anterior recibimiento y viéndolo venir no puedo evitar una absoluta cara de sorpresa y un ‘bueno, si quieres me bajo los pantalones también, por si acaso…’.

Estupefacto como estaba, y sin mucho tiempo para reaccionar, espero unos días y vuelvo para hablar con la encargada, más calmado. Le cuento toda esta historieta añadiendo que nunca he dado ni problema ni razones para esa actitud, que me gano la vida tan honradamente como cualquiera, que llevo medio año dejándome mis pelas puntualmente y que me conocen de sobra, y que si hubiera sido uC:UsersibarberoPictureshe20001.JPGn ‘señorito’ de chaqueta y corbata o niño bien no me habría tratado de esa manera ni de lejos. De igual manera le comento que si no tienen dispositivo de alarma o agente de seguridad que verifique esas cosas lo que no puede hacerse nunca, nunca, es humillar a una persona y cliente en público, tratándolo como un delincuente simplemente porque no le gustó ni mi cara ni mis pintas. A esto que, en fin, se me atiende más burocráticamente que diligentemente con un ‘disculpe si se le ha ofendido’. Y asunto cerrado. Eso es todo, después de comprar fiel y exclusivamente en dicho establecimiento al que, obviamente, no voy a volver ni yo ni los míos; así se congele el infierno si alguna vez vuelvo a pasar siquiera por delante.

Y ahora, la reflexión. ¿Tan poco han cambiado las cosas? ¿Sigue habiendo aún tanto paleto de botijo y tanta escasa cultura en este país como para ser aun condenado y maldito como a un canalla simplemente por no llevar corbata ni escuchar al Bisbal o lo que se supone que hace la gente ‘normal’? ¿O es que no tienen ni idea de que precisamente en nuestra comunidad hay médicos, abogados, empresarios, licenciados en música histórica -yo, por ejemplo-, en historia o filología, en imagen y sonido y gente, por lo general de un perfil cultural y educación medio-alto? No, creo que aún no lo saben, pero ante esta triste ignorancia y discriminación siempre nos quedará ser lo que siempre hemos sido y con mucho orgullo: Hijos de Caín.

PD: Afortunadamente, la otra mitad de este país sigue siendo razonable. Mis saludos al resto del personal, con quien no he tenido problema alguno.

Encontré y compré un piso que era una ganga… y ahora embargan mis cuentas

Por Alberto Cordero

En diciembre de 2009 compré un inmueble con una plaza de garaje por un valor de 120.000 euros; viendo cómo estaban los precios me pareció una ganga… y así era. Me costó que el banco me concediera la hipoteca, mis padres me tuvieron que avalar e incluso ayudar para el tema de la provisión de gastos. Hasta ahí todo normal.

Unos meses más tarde recibí una notificación de la oficina recaudadora de la Comunidad de Madrid en la que se pone de manifiesto que he comprado “muy barato”, que el inmueble está valorado en trescientos y pico mil euros y que por lo tanto debía hacer frente a los impuestos correspondientes a ese importe. ¿Por qué? ¿No tenemos derecho a encontrar una ganga? ¿Creen que yo con 31 años puedo tener 200.000 euros en dinero negro?

Me pareció lamentable y presenté un recurso tras otro. ¿Cómo pueden valorar mi inmueble si no ha venido nadie a tasarlo? ¿Cómo pueden comparar mi inmueble que está en una zona tranquila de San Sebastián de los Reyes [Madrid] con otros de una zona comercial que en teoría son más caros? Sinceramente, no lo entiendo. Se fueron sucediendo los recursos hasta que llegó una notificación de Hacienda en enero de 2011: Si no pagaba la deuda (que ascendía a casi 17.000 euros) o presentaba recurso se me embargarían las cuentas. Presenté un recurso en la delegación de Hacienda de Alcobendas (sellado por ellos) y cuál fue mi sorpresa que a los pocos días mis cuentas aparecen embargadas. Pero, ¿estamos locos? ¿De qué sirve la burocracia en este país? Al ir a Hacienda a ver qué había ocurrido me comentan que es que no existe comunicación entre la Comunidad de Madrid y ellos. Entra una impotencia tremenda, tanto pez gordo que roba y al pobre trabajador que sobrevive cada mes como puede le dejan un 3 de febrero con su cuenta a 0 euros. ¿Cómo iba a pagarle la hipoteca al banco? ¿Si no tengo la suerte de tener el apoyo de mis padres qué hubiera ocurrido?

Al final, aunque exista un recurso y un proceso en el Tribunal Económico Administrativo no queda otra que ir pagando cómodas cuotas de 1.000 euros mes a mes para que no se vuelvan a producir embargos. No puedo creer que las cosas funcionen así en este país, con unos y con otros. No sé de quien será la culpa pero sé que me están fastidiando (por no decir otra cosa). Ah se me olvidaba, ayer mismo [finales de septiembre] recibí una carta en la que se me indica que mi recurso presentado en enero para que no me embarguen fue recibido por la Comunidad de Madrid en mayo, y contestan en septiembre. ¿Quién lleva las cartas, una tortuga? Además se reclama aval por importe íntegro de la deuda cuando ya llevo pagados 5.000 euros o más. En resumen, no se puede obtener una ganga al comprar un piso. Siempre vendrá Hacienda y te fastidiará.