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Entradas etiquetadas como ‘accidente’

Relexiones sobre el terrible accidente

Por Julián Juan Lacasa

En dos décadas que funciona aquí el tren de alta velocidad, nunca había habido ningún accidente, de ningún tipo, sólo que se haya parado el tren en plena vía si se iba la electricidad. Pero un accidente como el del otro día ha sido terrible. Curiosamente yo pensaba alguna vez si me podría pasar a mí, viendo la gran velocidad del tren, que es fácil que pase como el otro día, algo que no pasa si se va a menos velocidad, como en los trenes de Cercanías, más lentos. tren2

Pero hay cosas que se han visto alrededor del accidente que dan vergüenza ajena. Podría empezar con el maquinista vanidoso que presumía en su página de Facebook de conducir a más velocidad de la permitida y no ser nunca sorprendido por sus jefes. Pero hay algo que no cuadra, como que fallaran los sistemas de seguridad justo en ese momento, y nadie se ha parado a pensar en ello, directamente a lanzarse a la yugular del maquinista, que a veces parece el “chivo expiatorio” para calmar a las gentes desesperadas por haber perdido a familiares. Lo peor fue la actitud de los medios de comunicación aquella terrible noche, más preocupados por emitir sus programas que les dan mucha audiencia, y otros que parecía que querían retrasar la cobertura de la noticia porque les podía perjudicar políticamente. En esto último, parece que les ha salido bien la jugada, pues podían ir al lugar del accidente o a los hospitales a visitar heridos, hacerse las fotos con ellos y quedar como unos santos.

En momentos terribles como éste, si vamos con los nervios a flor de piel, no miramos todo con la frialdad que hace falta, a mí también me pasaría, y más si por culpa del accidente perdiera a alguien querido, como una novia. Y también me podría preguntar si los recortes presupuestarios que ha habido han podido perjudicar el buen estado de los trenes, los de alta velocidad necesitan un mantenimiento minucioso. No se ha hablado de ello, ahora parece que lo único indispensable es criminalizar al maquinista y poco más. Que las familias de los muertos y heridos puedan superar esto, no quiero hacer el típico deseo que se hace en estas tragedias, que luego sólo sirve para los primeros días y luego, si te he visto, no me acuerdo. Ánimo necesitarán, pero de verdad.

En los momentos difíciles…

Por Blanca Velilla Flores

Desde Barcelona quería unirme a la plegaria por todas las personas  fallecidas y las heridas en el trágico accidente de tren en Santiago y rezo por sus familias y sus amigos para que nunca les falte consuelo. La muerte de un ser querido es un desgarro, es dejar de ver a la persona que amas, es algo que no se entiende, es un profundo dolor en el alma. Uno no comprende cómo el mundo puede seguir girando, y la gente seguir con sus vidas. Ni siquiera comprende su propia existencia. En estos momentos de dolor, lo único que está en nuestras manos es tratar de dar sentido al dolor que se padece.dolor

El sufrimiento es el termómetro del amor, ya que nos lanza al mundo de los demás y el amor es el mayor de los tesoros. Como dijo C.S. Lewis, “el dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces”. Los familiares y amigos de las víctimas, son y serán mujeres y hombres de bandera para todos nosotros, en su día a día, sobreponiéndose,  buscando el sentido a su dolor tratando de tener paz, serenidad y esperanza.

Lo que más me conmueve en estos momentos en que sólo oímos hablar de crisis, desahucios, corrupción, egoísmos; es cómo en los momentos difíciles, los ciudadanos de a pie arriman el hombro, lo que llamaríamos héroes que quedan en el anonimato, sin esperar nada a cambio, de forma totalmente altruista. Ya sea  acompañando, volcándose con los demás, mostrando interés, cuidando, ayudando de forma voluntaria en lo que haga falta, siendo solidarios, donando sangre. En estos momentos de dolor, éstas cosas dan que pensar. Estamos con vosotros. Descansen en paz.

La velocidad mata

Por Antonio Cánaves Martín

Muerte en alta velocidad: cuanto más elevada es la velocidad de un vehículo en el momento del accidente, más graves son las consecuencias del accidente, más graves las heridas y el número de víctimas. A mayor velocidad, el conductor tiene menos tiempo de reacción ante cualquier distracción, contratiempo o eventualidad. 132125-825-550

El accidente ferroviario de Santiago de Compostela vuelve a poner de manifiesto que el aumento de las velocidades en los medios de transporte, si no están salvaguardados por medios técnicos que sustituyan a la atención humana, nos pueden llevar a tragedias como esta. Cada segundo de distracción a 200 km/h son 55 metros recorridos sin control. 10 segundos de distracción son más de medio kilómetro sin control, y a esto le hemos de añadir los cientos de metros de vía que necesita un tren para frenar a 200 km/h en línea recta.

Debemos recordar que el ferrocarril es el medio de trasporte más seguro que existe, que por cada muerto en accidente de ferrocarril, hay 100 en accidentes de tráfico. Cada 15 días, muere más gente en las carreteras de Galicia, que las que han muerto en este accidente de tren. En el tren, como en el avión, mueren todos juntos en el mismo momento, en la carretera mueran cada uno por su lado y a destiempo. ¿Dónde está la cobertura mediática de los accidentes de tráfico? ¿Dónde las declaraciones de las autoridades por los 3.000 muertos cada año? ¿Dónde las declaraciones de fabricantes de automóviles que superan las velocidades máximas autorizadas por la ley? ¿Dónde las declaraciones de familiares y amigos que nos den cada día una imagen de la envergadura de la tragedia en la carretera? ¿Dónde han ido a parar los trenes tradicionales, que se paraban en todos los pueblos que encontraban a su paso y desatascaban las carreteras?

Historias de campamentos: “El destino quiso que fueran en el autobús equivocado”

Por Juan Manuel Hernández López

Mi hijo se llama Jorge Hernández y tiene nueve años. El lunes 15 de julio comenzó su campamento urbano, junto con sus tres primos y al igual que muchísimos otros niños. Este año hemos optado por un campamento que incluye fútbol y piscina como actividades principales.

En este campamento la actividad de fútbol la realizan todos los niños en el mismo lugar, en Villalba, mientras que para la segunda actividad, la piscina, se hacen grupos que se dirigen a varios pueblos del entorno.

Al grupo de mi hijo y de sus primos les corresponde quedarse en Villalba, pero debido a un error de coordinación, ese día acabaron los cuatro en el autobús que lleva a los niños a la piscina de Guadarrama. Cuando los organizadores del campamento se percataron del error, decidieron que, para que los niños no perdieran la actividad acuática, disfrutaran de la piscina de ese pueblo antes de traerlos de vuelta a Villalba para la comida. Piscina

Este lunes, cuando le preguntamos a los chiquitines por la jornada, no estuvieron excesivamente comunicativos, quizás llevados por cierto sentido de culpabilidad por haberse colado en un autobús que no les tocaba, responsabilidad que dicho sea de paso no les corresponde. Pero este martes, día 16 de julio, parecían mucho más abiertos a contar cosillas y al parecer habían disfrutado bastante de su segunda jornada en el campamento.

El caso es que de camino a la piscina de nuestra urbanización, por la tarde, mientras seguía preguntando a Jorge por su jornada, me dijo: “Ayer, en la piscina de Guadarrama, salvé a un niño de ahogarse”. En ese momento dos vecinos que llevábamos detrás se quedaron tan enganchados como yo al relato del chiquitín, que prosiguió: “Yo estaba nadando en lo hondo y vi como un niño pequeñito, que no sabía nadar, se tiraba al agua, sin flotador ni nada, y sin ningún mayor con él y no vi tampoco al socorrista. Entonces nadé hacia él y, agarrándole con los brazos y nadando de espaldas, sólo con los pies, llegué hasta el bordillo de la piscina, al que me agarré con un brazo, mientras sujetaba al niño con el otro”.

En ese momento miré hacia atrás a mis vecinos y me percaté que estaban tan alucinados como yo con el relato. Luego Jorge comentó que llegaron los padres del niño y se lo llevaron.

Mi chiquitín suele fantasear, pero en esos casos siempre inicia sus frases con un “te imaginas que…” Sin embargo en este caso relató los hechos en primera persona, tan detallados como los he descrito, por lo que me resultan bastante reales y creíbles, aunque no tengo forma ahora mismo de corroborar que esos hechos son ciertos al cien por cien.

Independientemente del hecho que podría tratarse de un hecho heroico en todos los sentidos en un niño de nueve años, y que me pone la piel de gallina, aunque ese rescate hubiera acontecido a escaso medio metro del borde de la piscina, también me resulta inevitable especular, de ser ciertos esos hechos, sobre qué hubiera podido pasar si esa mañana el destino no hubiera llevado a los chiquitines a montarse en el autobús equivocado.

El destino, burlón, a veces guarda sorpresas inesperadas. Tan es así que llegas a preguntarte si estaba en cierta manera predestinado que los niños se subieran a un autobús en el que no debían estar, para que otro chiquitín, desconocido, pueda seguir disfrutando de sus padres, juguetes, etc… Estas cosas estremecen.

Incidente en la piscina municipal Valdesanchuela, en Valdemoro

Por Ricardo Martín Gómez

CAM00029Quisiera denunciar como padre un lamentable incidente ocurrido esta tarde [6 de febrero] en la piscina municipal Valdesanchuela, en Valdemoro. Estando en los vestuarios de las niñas de 6 años se produjo el desplome de la puerta de acceso, la cual cayó encima de un bebé de dos añitos causándole un moratón en una pierna.

Afortunadamente y por escasos centímetros no le cayó en la cabeza produciendo una catástrofe peor. No es el primer fallo grave de mantenimiento en estas instalaciones. Solicito a quien corresponda menos gastos en seguridad privada y más gasto en mantenimiento de instalaciones. Recuerdo que nos hemos quedado ya sin la otra piscina cubierta, sin la de verano y seguramente nos quedaremos sin la última instalación que nos queda. Al parecer solo importa ser campeones en fútbol y no la salud y el ejercicio de nuestros hijos.

De trabajos más o menos honorables

Por Antonio Jiménez Atienza

Me gustaría que alguien me explicara –es que no lo entiendo-, por qué el trabajo de un militar es más honorable que el de un trabajador no armado. No entiendo por qué se considera la muerte de un militar en su puesto de trabajo como un “acto de servicio” y la muerte de un trabajador civil un “accidente laboral”. ¿Acaso los trabajadores civiles “servimos” menos a la sociedad en la que vivimos que los militares?

Mientras no superemos esa mentalidad medieval que identifica la virtud, la valentía, el honor y el servicio a los demás como valores casi exclusivos del “guerrero”, no avanzaremos en una sociedad más justa, libre, igualitaria y en paz. Y no me sirve eso de que nuestros guerreros nos defienden de posibles agresores extranjeros, porque lo que hoy me ataca y me agrede son las leyes de mi propio país que suprimen derechos sociales; leyes que permiten y facilitan quitar el trabajo y la casa a las personas, y leyes que saquean impunemente el patrimonio sanitario y educativo de toda la sociedad en beneficio privado de unos pocos; pero claro, nuestros guerreros no están para “tonterías”, no es su guerra, ¿o sí?