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El Gobierno que pudo ser y no fue

Por Miguel Fernández-Palacios Gordon

Pedro Sánchez y Albert Rivera durante la firma de su acuerdo de investidura fallido (EFE).

Pedro Sánchez y Albert Rivera durante la firma de su acuerdo de investidura fallido (EFE).

En los más de cuatro meses transcurridos desde las elecciones hemos asistido a unas negociaciones fallidas en las que unos han optado por pactos contra natura, otros por preservar sus principios y, los de más allá, acaudillados por el tancredismo, se han sentado impertérritos a la puerta esperando sacar algún beneficio. Y, de este modo insólito, hemos llegado a la nueva convocatoria electoral. Todos son responsables y por ello el juego de las justificaciones no debería ser el de buscar culpables.

Es injusto argumentar que votar no al acuerdo entre PSOE y C’s es votar al PP. De los resultados de diciembre se deducía que una mayoría de votantes estaba de acuerdo en tratar de dar un giro de 180 grados a las políticas conservadoras, que han generado centenares de miles de marginados sociales y dejado recortes en libertades y servicios públicos esenciales, no de aplicar un mero barniz cosmético.

En este tiempo el PSOE, que lleva en sus siglas la S de socialista y la O de obrero optó, debido a presiones internas y externas, por un pacto antinatural que hubiera consolidado varias reformas del PP. En cualquier caso es descorazonador, si se considera su origen, que se haya decantado tenazmente por aliarse con la derecha, aunque no tanto si se examina su deriva de las últimas décadas. Tal vez si hubiera explorado una alianza de izquierdas, que contaba con más apoyos que el pacto reclamado, a estas alturas Rajoy sería un okupa en la Moncloa a punto de ser desalojado y el cambio estaría iniciando su esperanzadora andadura en España.

¿Nos lamentaremos en junio del Gobierno que pudo ser y no fue?

1 comentario

  1. Dice ser Luis

    ¿Y el único culpable ha sido el PSOE? ¿Realmente crees que se podía pactar con Podemos de alguna forma que no fuese diciéndole sí a todo?

    La arrogancia de Pablo Iglesias en todo este proceso ha sido intolerable. No ha negociado en ningún momento, se ha limitado a exigir lo que él pensaba que le tenían que dar, y encima lo ha exigido insultando. Con gente así es imposible llegar a ningún acuerdo.

    Cuando en Podemos aprendan lo que es una negociación, entonces a lo mejor se puede hablar de acuerdo. Esta vez lo han hecho imposible.

    08 mayo 2016 | 10:58

Los comentarios están cerrados.