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Dona sentimientos

Por María José Marín

La lectura, para quien la inicia voluntariamente, marca un antes y un después en su vida. Yo, como lectora empedernida desde que era niña, no puedo más que aconsejarla como desahogo, escapatoria, afición y cualquier calificativo que haga referencia a la liberación del alma. Durante un tiempo fui recogiendo títulos y autores en mis estanterías. Pasados unos años, el verbo recoger fue sustituido por apilar para actualmente pasar a esconder.

Para explicarme mejor, con esconder me refiero a libros metidos en cajas debajo de la cama e incluso en el armario, todo esto, para poder tener un pequeño espacio vital en mi habitación. Hace unos días, me puse a ojear esos títulos que tenía en el olvido. Repasé notas al margen y palabras con su significado escrito en la letra ilegible de una niña de doce años, para darme cuenta así de que esas buenas costumbres quedaron donde esos libros, en cajas escondidas. Pasó un rato hasta que sentí que esos libros ya no me pertenecían. Eran historias que me habían hecho vivir momentos mágicos e inolvidables con cada uno de sus personajes y en cada una de sus páginas pero cada historia tiene su momento, cada personaje una edad, y cada situación un momento en tu vida.biblio

Sin pensarlo dos veces, hice una recopilación de aquellos que más me había marcado en mi niñez y adolescencia. Aparecieron títulos como Algún día cuando pueda llevarte a Varsovia de Lorenzo Silva, el cual me hizo comprender a la difícil edad de quince años que no todos los adolescentes gozamos de la misma suerte en la vida. No quedando satisfecha con este y ávida de más no tardé ni quince días en hacerme con el siguiente libro de la saga (datos que sé por mis anotaciones en dichos libros), La lluvia de París, que me teletransportó a una ciudad maravillosa que no conocía y aún hoy no conozco, pero que gracias a Lorenzo Silva la tengo en mi mente como si la hubiese recorrido día tras día junto a su protagonista. Así, durante más de una hora, logré reunir una veintena de libros, y sin pensarlo dos veces (para no arrepentirme), los metí en bolsas y me dirigí a la biblioteca pública más cercana para hacer mi pequeña aportación. Creo que aunque tuve que hacer un gran esfuerzo, posteriormente me sentí satisfecha. El saber que aquellos libros que lograron hacerme comprender, sonreír, llorar e incluso aleccionarme en el arduo camino de la vida podrán hacerlo con otras personas, me produce una satisfacción más que compensatoria. Por eso insto a todos a “reciclar” sus libros, a donar sentimientos, sonrisas, lágrimas y lecciones de vida, porque no hay mejor recuerdo que la amistad de un libro, corta pero intensa.

9 comentarios

  1. Dice ser Sicoloco del casting de Foolyou

    No entiendo nada.con esta carta tan profunda y poética no me puedo quejar de Rajoy.

    17 julio 2013 | 14:50

  2. Dice ser carlos241262

    en resumidas cuentas que tenia la casa que ya no la cabian mas libros y antes de irse de vacaciones hizo la limpieza tipica prevacacional y dono unos cuantos de esos libros a una biblioteca publica y hace una carta para que todos veamos lo solidaria que es.

    si la mayoria de los libros son de autores izquierdistas lo que tenias que haber hecho es quemarlos porque no me gustaria que niños o niñas sean adoctrinados cuando van a una biblioteca publica.

    17 julio 2013 | 15:09

  3. Dice ser otra opción

    El problema de las bibliotecas (lo sé por que estuve un verano trabajando en una) es que los libros no pueden tener más de diez años, creo, deben estar en perfectas condiciones y no pueden estar repetidos, si no quedan relegados al almacén.

    Otra cosa que se puede hacer es donarlo a alguna librería cercana (que les hace falta mucha ayuda) para que puedan revenderlos a precios entre 1 y 5 euros como libros de segunda mano. Así te deshaces de ellos y de paso ayudas a otros.

    17 julio 2013 | 19:46

  4. Dice ser Nadie

    Desde luego, no está hecha la miel para la boca del burro. No se entienden esos comentarios a un artículo bien escrito, que al menos no tiene faltas de puntuación ni ortografía. No es justa la desmitificación brutal y el cuestionamiento que se hace de un acto cuyos motivos e intenciones últimas no nos corresponde juzgar, ni mucho menos poner en duda. La referencia al “color” de los autores está fuera de lugar, pues alguien que aprecie la literatura como un arte debería olvidar el signo del escritor. María José, entiendo tanto tu pasión por la lectura como la percepción de que los libros tienen un momento en la vida de cada uno, y comprendo que quieras transmitir a otros tu experiencia. Gracias por tu aportación.

    17 julio 2013 | 19:54

  5. Dice ser bibliotecaria

    Me parece alucinante que alguien pueda pensar que desde una biblioteca pública se adoctrine a los niños….supongo que este comentario encuentra su raiz en el hecho de que esta persona no debe tener excesivo contacto con dichas instituciones culturales…ni con estas, ni con ninguna….lo de quemar libros atufa a Inquisición y a posturas un tanto reaccionarias….prefiero no pensar qué autores aportaría a una donación en una biblioteca…por supuesto los suyos no adoctrinarian, claro. En cuanto a que una biblioteca no pueda tener libros que tengan más de diez años, dependerá de la rotación del fondo de dicha biblioteca, del espacio que tenga, si dispone de depósito etc, etc…pero en ningún caso es una regla general, de manera que gracias a la crisis que atravesamos algunas bibliotecas agradecen enormemente las donaciones de particulares dada la falta de presupuesto para comprar libros: así de simple. En cuanto a la carta de nuestra lectora, simplemente me encanta ¿qué puedo decir?. Amo los libros, la lectura, las bibliotecas….pero, está claro, no corren buenos tiempos para la lírica.

    17 julio 2013 | 20:44

  6. Dice ser moreno

    Me parece alucinante la de pipijula q critican la bondad de las buenas gentes…. a ver q tendra q ver lo q maria jose a escrito cn ser de izquierdas o de derechas, vamos a dejar de politizarlo todo x favor!!!q ya bastante tenemos. Aplaudamos las buenas acciones de la gente simplemente..

    17 julio 2013 | 22:48

  7. Dice ser Alfonso Ruiz

    Como con las personas, hay comentarios que no merecen la pena perder el tiempo con ellos.

    Si hubiera el doble de “mariajosés” y la mitad de “carlos” en el mundo, todo sería mucho más sencillo.

    19 julio 2013 | 1:07

  8. Dice ser Verónica

    Siento decirte que si donaste los libros a la biblioteca con anotaciones en los márgenes, han ido directamente a reciclar, y lo sé porque soy bibliotecaria.

    Para que una biblioteca acoja un libro en la colección permanente, tiene que reunir una serie de condiciones, entre ellas, que esté en perfectas condiciones, y eso no incluye que estén escritos en los márgenes. Es perfecto que lo hicieras en tus propios libros, y es una costumbre que, aunque a mi no me gusta, seguro que puede ser educativa.

    Para que otra persona pueda, en algún momento, disfrutar de nuevo con tus libros, la realidad es que es mejor que recurras a una tienda de libros de segunda mano. Seguramente ellos reciban y cuiden mejor los tesoros de tu infancia que una biblioteca.

    19 julio 2013 | 18:14

  9. Dice ser Véndelos

    Te saludo por tu buena acción 🙂

    Te recomiendo intentar sacarles partido; yo cambié un libro de Platón, otro de Séneca y un Aristóteles, los tres, por un tratado de electrónica, de tres tomos.

    Vamos, para tirar todos mis apuntes, estaba todo pero “pasado a megalimpio”.

    Donar los libros es una magnífica opción, si no van a sacar dinero de tu donación.

    Yo lo veo así, un saludo!

    20 julio 2013 | 16:02

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