Entradas etiquetadas como ‘estafa’

Reconstruye en fotos los timos de los correos basura

El señor David Kodjo escribiéndote sobre la cuenta secreta del ministro fallecido, una de las fotos de 'Poly-Spam', un proyecto de Cristina de Middel

El señor David Kodjo escribiéndote sobre la cuenta secreta del ministro fallecido, una de las fotos de ‘Poly-Spam’, un proyecto de Cristina de Middel

Un empleado de un “destacado banco” de la ciudad de Dapaong (al norte de Togo) descubre una “gran cantidad de fondos” en la cuenta del exministro de Deportes de Togo, fallecido en un accidente de helicóptero en 2007 (el dato es verídico y refuerza el resto del discurso) y se dirige a ti para que seas el beneficiario. Una chica inglesa de 24 años quiere disuadirte persuadirte para que la ayudes a conseguir los 5 millones de libras que su padre le dejó en herencia: debes hacerte pasar por su marido, ya que ella sólo puede sacar el dinero antes de cumplir los 30 si se casa.

El proyecto Poly-Spam, de la fotógrafa Cristina De Middel (Alicante, 1975), hace sonreir a cualquiera que haya recibido alguna vez este tipo de correo basura en la bandeja de entrada de su correo electrónico. Caracterizados por fabulosas faltas gramaticales y situaciones de profundo dramatismo, los e-mails son la trama ideal para un culebrón, un discurso preparado para el robo de datos o la estafa, pero con un aura de exotismo rocambolesco que hace digna su lectura.

De Middel recoge mensajes que ella misma recibió en su cuenta (los traduce al castellano en su web) y hace fotos para convertir los intentos de timo en una realidad escenificada. Está Sandrine Nzi, de Costa de Marfil, la única hija de un acaudalado empresario dueño de varias minas de oro y que murió “misteriosamente”. La artista la imagina escondida bajo la cama de un modesto hotel, al que (tal y como cuenta Nzi) se ha trasladado por temor a que su familia la mate. Está la vidente española Marisol, esperando paciente tu llamada en una habitación oscura y con una carta de tarot en la mano.

Grace Smith quiere que te hagas pasar por su marido para poder cobrar la herencia que le ha dejado su padre. ('Poly-Spam'. Cristina de Middel)

Grace Smith quiere que te hagas pasar por su marido para poder cobrar la herencia que le ha dejado su padre. (‘Poly-Spam’. Cristina de Middel)

En una entrevista que concedió a PHotoEspaña en 2009 con motivo de la exposición de las fotos en una galería de Madrid asociada al festival, la autora habla de estos mensajes como un reflejo de lo que deseamos, “de los sueños que tenemos” y del espíritu altruista que hay en cada uno de nosotros siempre combinado con el ansia de dinero fácil. Aunque el proyecto tenga ya unos años, las historias siguen sonando frescas como si las hubieras recibido hoy en la carpeta de spam.

Helena Celdrán

Alesia Atolevna Markina es una viuda rusa cuyo marido murió en el "desastre del tsunami de Tailandia" y que quiere enviarte una maleta llena de dinero procedente de la herencia - (Poly-Spam. Cristina de Middel)

Alesia Atolevna Markina es una viuda rusa cuyo marido murió en el “desastre del tsunami de Tailandia” y quiere enviarte una maleta llena de dinero procedente de la herencia. (Poly-Spam. Cristina de Middel)

Sandrine Nzi, hija y heredera del dueño de varias minas de oro, escondida bajo la cama de un modesto hotel para que su familia no la mate- ('Poly- Spam'. Cristina de Middel)

Sandrine Nzi, hija y heredera del dueño de varias minas de oro, escondida bajo la cama de un modesto hotel para que su familia no la mate. (‘Poly- Spam’. Cristina de Middel)

Sir Garrick Ronald, "Miembro Ejecutivo" del "Lloyds Banking Group", quiere traspasarte 30 millones de libras esterlinas y te anima a llamarlo para especificar detalles. ('Poly-Spam'. Cristina de Middel)

Sir Garrick Ronald, “Miembro Ejecutivo” del “Lloyds Banking Group”, quiere traspasarte 30 millones de libras esterlinas y te anima a llamarlo para especificar detalles. (‘Poly-Spam’. Cristina de Middel)

Cuando la fotografía ‘vintage’ es una estafa

Polaroid 95

Polaroid 95

Esta joya es una cámara Polaroid de la serie 95. Las fabricaron, en tres modelos, entre 1953 y 1961, y estaban diseñadas para cargar película que se revelaba automáticamente dentro de la cámara en aproximadamente un minuto. Fue la prímera cámara instantánea de la historia.

El tipo de film que utilizaba fue progresivamente sustituido por los cartuchos y dejó de fabricarse en 1992. Es decir, una Polaroid Land, como la de la foto o cualquiera de sus sucesivas hermanas, no sirve hoy en día más que como hermosa antigüedad (a no ser, como explicaré, que le metamos mano).

Teniendo en cuenta que Polaroid puso en el mercado ingentes cantidades de cámaras -solamente de la serie 95, casi dos millones de unidades- y que estaban fabricadas con materiales de gran calidad y un gran esmero industrial (eran caras para la época, rondaban los 90 dólares de precio de venta), no es arriesgado afirmar que quedan muchas en el mundo, algunas en perfecto estado, sin estrenar o apenas usadas. Puedo jurarlo.

La peripecia que traigo este jueves a Xpo, la sección sobre fotografía de Trasdós, es personal. Tengo dos Polaroid de la serie 95, ambas compradas en los últimos meses en mercadillos.

¿Para qué las quiero? ¿Para adornar, impresionar a los amigos o teorizar sobre los cacharros tan incómodos que utilizaban nuestros abuelos? No, no y no. Las quiero para  lo que esperan ellas de mí: hacer fotos.

Cartuchos FP de Fuji

Cartuchos FP de Fuji

Pero, ¿no habíamos establecido que no hay película? Matizo la respuesta: no hay forma de conseguir la película original en rollo, pero es posible, con un poco de maña, adaptar la cámara para que admita los cartuchos del film FP de Fuji -el 100C, el 100B y el 3000B-, que producen fotos de un tamaño aceptable: 8,5 por 10,8 centímetros, incluyendo el característico marco blanco de las Polaroid.

Primer axioma: toda cámara mecánica retiene lo necesario para capturar la luz y convertirla en imágen.

Segundo: toda cámara mecánica puede ser modificada, trampeada, tuneada

Algunos pasos de la adaptación

Algunos pasos de la adaptación

Las Polaroid Land no son una excepción. Hay muy buenos manuales online para afrontar el proceso (por citar sólo un par: aquí se puede encontrar uno y aquí otro). ¿Material? Herramientas básicas (destornilladores, alicates, seguetas…), cola industrial, cinta americana, cariño y paciencia. Todo es condenamente barato.

El único añadido externo es la parte necesaria para que la cámara vieja acepte los cartuchos, la culata, ese elemento negro que puede verse en la foto de abajo, a la derecha. Lo más práctico es comprar de segunda mano una Polaroid de la serie 100, que admite los cartuchos, y convertirla en cámara donante, es decir, extraerle la culata. No debería salir por más de 25 euros.

Fotos: Skorj

Fotos: Skorj

Tras la manualidad y el ensamblaje, el justo premio es echarse al mundo y gozar de la calidad de la máquina, de esa luminosa niebla que sólo la óptica de las primeras Pola es capaz de conseguir.

Los dos ejemplos de la izquierda son del gran Skorj, un fotógrafo japonés especializado en la modificación y alteración de cámaras antiguas, en devolver la vida a artilugios condenados al abandono. Él mismo modificó la Polaroid Land 95 con las que hizo las fotos.

Tras la disgresión técnico-mecánica, regreso a mi particular peripecia. Hace unos días, en una tienda de fotografía de ésas que venden las cámaras por su aspecto y diseño modernos, ofrecían a la venta un par de cámaras ya customizadas.

Eran dos Land 45, con culatas para cartuchos Fuji FP. Pregunté el precio. Nada menos que 380 euros cada una.

Una búsqueda rápida en eBay mientras redacto esta entrada ofrece más de setenta resultados de Polaroid Land a la venta. Algunas cámaras tienen en precio claramente hinchado (unos 300 euros), pero no parece difícil hacerse con una por, digamos, 40 ó 50. Siendo bueno en la puja, quizá con la mitad baste.

He dejado para el final revelar cuánto pagué por las mías: una me costó 20 euros y la otra cuatro.

Los detalles me sirven para comprobar, otra vez, a dónde estamos llegando con la engañifa de la fotografía cool, lomográfica, vintage o como quieran llamar a esas formas bastardas de llevar encima una cámara porque combina con tus zapatillas Converse.

Ánxel Grove