Modificar monedas, del ‘arte de los vagabundos’ al coleccionismo

El 'Buffalo Nickel' original

El 'Buffalo Nickel' original

Los coleccionistas las consideran pequeños tesoros numismáticos y el precio de las más preciadas ha llegado a los 13.750 dólares (unos 10.640 euros) en abril de este año. Son las monedas modificadas, hobo nickels, los centavos de los vagabundos.

La tradición estadounidense de crear imaginativos relieves que modifican el motivo original de una moneda es sorprendentemente añeja. Hay ejemplos de mediados del siglo XVIII, cuando el país todavía era una colonia del Imperio Británico. Los llamaban Love Tokens (Amuletos de amor), por ser frecuentes en las promesas de enamorados y llevar iniciales y fechas grabadas.

'Hobo Nickels' clásicos

'Hobo Nickels' clásicos. El segundo es un perfil del Kaiser Guillermo

Pero la verdadera edad de oro de este arte popular llegó con el Hobo nickel (que se podría traducir como los cinco centavos de vagabundo). Conocida como Buffalo Nickel o Indian Head Nickel, se acuñó de 1913 a 1938 y siguió en circulación algunos años más. El metal era blando (una aleación de cobre y níquel) y los duros rasgos del indio americano eran fáciles de modificar. El abultado cuerpo del búfalo, que ocupaba casi toda la superficie de la cruz de la moneda, era el lienzo perfecto para crear otros animales e incluso paisajes.

Con el crack del 29 y la posterior depresión de los años treinta, muchos hombres se encontraron con que un nickel era todo lo que les quedaba en el bolsillo. Los nuevos vagabundos, gente que no conocía lo que era dormir al raso, intentaban arañar unos centavos con cualquier tarea que encontraran en la eterna ruta que seguían para sobrevivir.

Modificaciones nuevas sobre viejas monedas

Modificaciones nuevas sobre viejas monedas

Modificar una moneda era un recurso barato y eficaz para despertar la simpatía del prójimo y hacer que la mísera cantidad creciera en valor, tal vez canjeándola por un techo bajo el que pasar la noche o un plato de sopa. Los hubo incluso que se hicieron un nombre y ahora son cotizados autores, como Bertram Wiegand (conocido como Bert) que firmaba sus creaciones borrando letras, aprovechando la palabra liberty.

Pero la tradición no ha desaparecido y todavía quedan muchas monedas de cinco centavos que se pueden modificar, comprándolas en cualquier rastrillo o tienda de numismática a buen precio. La Original Hobo Nickel Society (La sociedad de los nickels de vagabundo originales) reúne a los aficionados al arte del tuneo del modelo y descubre diseños nuevos propios de un orfebre. Muchos conservan el año en que se acuñó la moneda, que siempre le da un aire de misterio al ejemplar. El perfil del indio o el cuerpo del búfalo desaparecen para dejar paso a finos relieves del perfil de una momia, una flapper de los años veinte, un oso de cuerpo entero, un vagabundo pescando en un lago o la estatua de la libertad convertida en esqueleto.

Helena Celdrán

3 comentarios

  1. Dice ser ANTONIO LARROSA

    Pues yo creo que Zapatero y Rajoy se merecen un trofeo o el premio Nobel de fisica al convertir el Euro en una verdadera caca.

    Clica sobre mi nombre

    11 mayo 2012 | 18:44

  2. Aqui no s vemos abocados a lo mismo, a andar modificando monedas de euro a ver si con ellas nos dan un plato de sopa. Gracias a Angela Merkel y su discípulo el rajao.

    http://corruPPto.elbruto.es

    12 mayo 2012 | 07:43

  3. Dice ser pepe

    Recuerdo una peseta de franco reconvertido en punki

    12 mayo 2012 | 15:20

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