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“Hace falta una catarsis de la sociedad”

“Cuando se pierde la visibilidad, se pierde también la legitimidad“, reflexionó, en el marco de un foro entre periodistas y políticos europeos, Jaume Duch, portavoz del Europarlamento. “En los próximos años habrá que hacer un esfuerzo de democratización”,  aseguraba Duch, al tiempo que no eludía cierta autocrítica: “Antes la UE era una especie de concurso de belleza; esto debe cambiar”.

Años de recesión económica, el creciente euroescepticismo y la desconfianza en las instituciones comunes y la falta de transparencia en las decisiones, especialmente las más delicadas (como los rescates financieros) han colocado al proyecto europeo cada vez más lejos de la afección ciudadana. No obstante, ¿cómo se han alcanzado estas cotas de insatisfacción acerca de un horizonte europeo común? Para Enrique Guerrero, eurodiputado socialista y profesor de Ciencia Política en la UCM, lo que se ha producido es una “traslación de responsabilidades y culpas a las instituciones equivocadas”.

En otras palabras: cuando la UE era una fuente de prosperidad ilimitada, los ciudadanos apenas tenían noticias de su devenir, y mucho menos de su funcionamiento. Con la crisis, y sobre todo con la impresión de que la élite continental no ha sabido encararla con inteligencia, la Unión se ha convertido en una especie de chivo expiatorio de los problemas nacionales. Faltaría, según Guerrero, “una dosis abundante de pedagogía europea”.

59885-620-282“La situación es extremadamente difícil”, admitió Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo y posible candidato socialdemócrata a presidir la Comisión. “Hay que salvar la idea de la UE con más democracia y más transparencia“, aseguraba el alemán, para quien Europa necesita “más fantasía y liderazgo”.

 

Carmela San Rueda, profesora jubilada de Ciencia Política, considera que la sociedad civil debe exigir a los políticos que cumplan lo que prometen.

CarmelaLos referéndum son una cosa cara y se deben utilizar para cosas muy concretas y muy específicas, porque lo que no podemos es funcionar en plan asambleario, lo que no se puede es estar constantemente haciendo un referéndum para cada cosa. Ahora, lo que tiene que hacer la gente que elegimos es que los programas que dicen que van a cumplir los cumplan, porque una vez elegidos hacen lo que les da la gana, con lo cual no sirve para nada que presenten un programa político. Lo que hay que hacer es exigir a nuestros representantes que lo hagan conforme a lo que han presentado y nosotros, la sociedad civil, exigirlo.

Javier, pensador, cree que con la renovación política se solucionarían muchos problemas.

javierSobre la judicatura, sobre los partidos… Ahora se habla de movimientos alternativos como hemos visto en Italia con el modelo de Beppe Grillo, que ha quedado en nada.  Hace falta una depuración o una catarsis de la sociedad, dicho elegantemente. Los partidos tienen que cambiar sus aparatos, los que presiden los partidos, los que están enquistados en los partidos. Mientras esta gente no cambie, no cambiará ni el problema del fraude fiscal, ni el problema de los paraísos fiscales, ni el problema de la justicia, siempre tremenda para el de abajo y no para el de arriba. No pido sociedades perfectas porque no existen, porque los seres humanos no somos perfectos.

 

El Tratado de Lisboa vuelve a situar al ciudadano en el centro de la Unión Europea y de sus instituciones. Para ello, tiene como objetivo reavivar el interés de los ciudadanos por la UE y sus acciones, ya que a veces estas pueden parecerles demasiado lejanas. De este modo, el Tratado de Lisboa busca, entre otras cosas, promover una democracia europea que brinde a los ciudadanos la oportunidad de interesarse y participar en el funcionamiento y desarrollo de la UE.

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