Solo un capítulo más Solo un capítulo más

Siempre busco la manera de acabar una serie cuanto antes... para ponerme a ver otra.

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Una Caperucita Roja a la que no soportarían ni el lobo ni su abuelita

Recuerdo el cuento de Caperucita Roja con mucho cariño. Me harté de leerlo y de ver dibujos sobre el mismo durante mi infancia. Visto ahora parece una historia pueril y simple, pero cuando se tienen cinco años esta es de las pocas historias que puedes disfrutar al constar de varios aspectos similares a lo que ven los mayores. Esto es: relaciones familiares, un asesino (el lobo) y suspense (cuando Caperucita acude engañada a casa de su abuelita). De hecho, todas las películas de animación que vi hace 20 años tenían más intriga que la Caperucita Roja de Cuéntame un Cuento. 

El nuevo capítulo de la miniserie de Antena 3 no pudo ser más decepcionante. Pero puede que me esté precipitando. A lo mejor la idea de los guionistas era que todos los personajes fuesen insoportables y te diesen ganas de que el lobo se los “comiese” a todos. Pero en esto siempre hay clases, y no hay nadie más repipi y limitada que la protagonista. El lobo nos habría hecho un favor si se hubiese encargado en los primeros minutos de la Caperucita de Laia Costa. Porque estoy convencido de que no la soportaría ni su abuela. Ni aunque le lleve 200 cestas de dulces.

1Está claro que la actriz protagonista es la que más carencias muestra por cargar con el peso de la trama. Pero no es la única con una mala interpretación. El bajísimo nivel de las actuaciones queda en evidencia con solo una escena de cada personaje. Lo triste es que me lo esperaba. Quería salvar a alguien, pero no hay manera. Ni la abuelita, que por experiencia se supone que destacaría más, está a la altura. Tampoco Nicolás Coronado. Ser guapo y ser ‘hijo de’ nunca es suficiente.

Más allá de las interpretaciones, sí me gustó la alegoría del túnel. He pasado varias veces por el (sirve para ir de una facultad de la Universidad Complutense a otra) y os confirmo que da miedo. Por las noches no me he atrevido a cruzarlo, desde luego. Y ya está. No hay nada más que me parezca digno de lo que debe ser una ficción. No, la “sorpresa” final tampoco, porque tiene de sorprendente lo que yo de astrofísico.2

Tras este repaso, ¿es Caperucita Roja mejor o peor que Blancanieves? Me parece muy chunga en aspectos técnicos. Su fotografía es feísima, y quitando el túnel el resto de localizaciones me parecen pobres. La adaptación del cuento infantil tampoco me ofrece muchos alicientes. Al final es la historia de una adolescente que tiene ganas de descubrir cómo son las relaciones con los chicos. La trama del malo que quiere acabar con ella pasa a ser secundaria y no tiene ninguna gracia. Así que diría que empatan en despropósito. No sé decir si me parece más mala Laia Costa o Blanca Suárez.

2El hype de Los Tres Cerditos se evapora. Parece que era la excepción de la miniserie. Es una lástima, pero el resultado de estos dos últimos capítulos no da pie a muchas esperanzas para los próximosHansel y Gretel La bella y la bestia. Aunque todo esto tiene un lado bueno: así valoramos más los cuentos infantiles, inalcanzables para sus adaptaciones modernas.

B&B, otro ‘quiero y no puedo’ de Telecinco

Hace unas semanas tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los actores de la nueva serie de Telecinco, B&B (De boca en boca). No la solicité, porque no había visto la serie en los pases previos y prefería esperar. Más que nada porque me temía cómo iba a ser la serie: barruntaba otro sinsentido de Globomedia avalado por Daniel Écija, responsable último del 90% de despropósitos de la ficción española en los últimos años. Ya empezaron mal, con la decisión de la cadena de enfrentarla a Velvet, el estreno de Antena 3.b33

Menos mal que no hice la entrevista. Tendría que haber aguantado tonterías como que la nueva serie de Telecinco es de calidad, o que es “algo distinto” y “adecuado a la situación actual”. O que tiene un reparto “variado y rompedor”, además de que sus tramas contarían otro tipo de historias, siempre con “humor inteligente” y una “carga dramática” vinculadas entre sí.

Eso es lo que intentan vendernos habitualmente las series españolas. B&B no ha sido una excepción. El problema es que no somos ciegos y ya sabemos a qué atenernos cuando se trata de una ficción patria. Y más si detrás están Écija y Luis San Narciso en el casting. A saber: desayunos familiares, tíos y tías buenas (la mayoría en pelotas a poder ser) o ricos desagradables como jefes de un grupo de currantes, cada uno de ellos con un drama familiar propio. Nos falta el bar en el que reúnen, pero seguro que aparecerá.

b1No hay que olvidar a los adolescentes que se enamoran entre sí por conocerse de forma fortuita a pesar de los obstáculos, a los paletos graciosos de los que hay reírse por el ridículo que hacen, o los vestuarios o baños mixtos. En resumen: pura caspa española. El ‘quiero y no puedo’ sempiterno de las televisiones de nuestro país. Siempre con los mismos autores intelectuales y capítulos de casi hora y media de duración. Un dislate más.

La oferta de B&B es la de una serie que de calidad tiene lo mismo que yo de futbolista profesional. Todo recuerda a productos pasados y que son inolvidables por malos que fueron. Bebe de reminiscencias de Periodistas (que no era ninguna maravilla, hay que revisarla para darse cuenta) y Los Serrano. Originalidad cero. Sin embargo, a su favor se puede decir que te alegras la vista. Nada más.

Su fondo, una revista de moda a la que llega un nuevo director que le quita el puesto a su ex, y que además tienen una hija en común aunque él no lo sabe, no tiene ningún sentido. Resulta que en una publicación especializada se ponen a cubrir desahucios, suicidios o asesinatos. Y no, queridos guionistas: eso no pasa en una revista de ese tipo. Por mucho que venga un nuevo responsable rompedor que tenga que dar un giro por las pérdidas que sufre la empresa.b44

Tampoco es cierto en que las redacciones haya modelos en ropa interior paseándose como si nada, por mucho que estén haciendo sesiones de fotos en un semanario de tendencias. Más que nada porque no se harían allí, sino en otro lugar más adecuado. Pero bueno, la imagen cuenta y hay que vender, aunque sea mintiendo y dando una falsa imagen del periodismo, ¿no?

Ah, no quiero pasar por alto su carga de crítica social, con una mirada a las problemáticas actuales que han sido asumidas por los personajes. Directamente, son absurdas. Ver a Fran Perea decirle a un currito de un banco que devuelvan el dinero público que han inyectado es de lo más lamentable que he visto una serie. No hay quien se lo crea. ¿Creen que por insultar a los banqueros nos vamos a sentir más identificados con ellos? Para rechazar la gestión del sector bancario y las ayudas públicas que han recibido nos bastamos nosotros. No nos hace falta una Belén Rueda desaforada contra el poder económico.

b22El serranismo de B&B queda reflejado en el rancio planteamiento de que todos los que salen en la serie pertenecen a familias completamente distintas pero que se conocen entre sí. También en que dos de los actores ya apareciesen en aquel fraude protagonizado por Antonio Resines, y con papeles muy parecidos. Por un lado, Belén Rueda siempre mandando y con una hija adolescente; por otro, Fran Perea, al que ahora nos venden como un fotógrafo picaflor. Sí, Fran Perea es un fucker en esta serie. ¿Y qué más? Le falta ponerse a tocar la guitarra. Al tiempo.

El resto de personajes tampoco es que sean una maravilla de la ficción, menos aún los actores que los interpretan. Por ejemplo, podemos ver a Carlos Iglesias recuperando su papel de Benito de Manos a la obra, o lo que es lo mismo, el cateto chapado a la antigua que protagoniza situaciones cómicas por su ignorancia. O Adolfo Fernández, al que lamento decirle que hacer de ricachón sin escrúpulos no le pega; solo sabe hacer de policía. Otra que debería hacérselo mirar es Paula Prendes, que está sobreactuada y carece de credibilidad.Juani

Pero lo que más rechina de B&B es que Luisa Martín vuelve a ser la sirvienta/cocinera de una familia. Ha vuelto la Juani de Médico de Familia casi 20 años después. A eso tienen que recurrir los guionistas españoles para que el prócer Écija les deje sacar adelante una serie para que luego él las presente a las cadenas como el siguiente éxito de la parrilla.

Y Dani Rovira, ¿pretende ser gracioso? Porque lo único que parece es tonto. Lo digo por su personaje, que es uno de los más ridículos y poco creíbles que he visto. Su intento de hacer comedia pareciendo lerdo se queda en lo segundo.

¿Buscáis una serie distinta? No veáis B&B. Ya no es que sea mala: es repetitiva.