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-No deberías llevar esa ropa. -¿Por qué? Sólo es una blusa y una falda. -Entonces no deberías llevar ese cuerpo. 'Fuego en el cuerpo', de Lawrence Kasdan

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Los Oscar en los que el pícaro Dujardin le quitó el Oscar al entrañable Clooney

No he visto la gala de los Oscar. Ya no tengo Canal + y la perspectiva de pasar la noche en el curro, viéndola por televisión mientras mi cabeza golpeaba el teclado de mi ordenador, me apetecía menos que una fabada en un día de calor.

Creo que no me he perdido gran cosa, por lo que leo en la BBC, la gala fue un “festival del aburrimiento” (The Hollywood Reporter), “sin riesgos, muy predecible toda ella ” (The Associated Press), en la que Billy Crystal “parecía estar supervisando la cena de un crucero, diseñada para atraer al club de los mayores de 50 años” (The Washington Post) , o lo que es lo mismo, diseñada para atraer a los académicos de Hollywood, que en su gran mayoría están en edad de disfrutar de su dorada jubilación en Florida.

Lo de la previsibilidad parece fuera de toda duda, pues hubo pocos sustos,  con excepción de alguna que otra sorpresa (como que Woody Allen ganara el premio al mejor guión original, cuando competía con The artist y Nader y Simin), aunque también me ha llamado la atención que muchos medios americanos se hayan llevado las manos a la cabeza con el premio a Meryl Streep. Al parecer allí apostaban más por Viola Davis (o eso dicen ahora).

Lo del premio a Dujardin no ha chocado tanto. El premio estaba entre él y un entrañable y convincente George Clooney. Y yo ahí, lo confieso, tenía el corazón dividido. Dujardin está soberbio en The artist. Es tierno, seductor, presumido… viéndolo luego en las ruedas de prensa que ha dado con su particular cosecha de premios, se adivina en él un gran cómico, risueño y guasón.  ¿Pero Clooney? Ay, Clooney . Estaba tan bien en Los descendientes, ¡inspiraba tanta ternura! ¿No entraban acaso ganas de llevártelo a casa, después de verlo correr en chanclas?

Algo así (o quizás algo más) debían estar pensando estas fans que lo esperaban junto a la alfombra roja.  Dios mío, George, qué caras, no me extraña que te hayas agenciado a una exluchadora profesional como guardaespaldas, perdón, como novia.

En cuanto a The artist, ya sé que se está poniendo de moda criticarla por falta de  méritos: que si es más de lo mismo, que si su triunfo supone una apuesta de la Academia por el pasado… ¿Qué queréis que os diga? Es, a mi juicio, una gran película y me gusta porque,  además de ser técnica y artísticamente impecable, y lograr seducir a un público del siglo XXI con las armas y el lenguaje con las que se originó el cine, apuesta por la base de cualquier obra de calidad: un guión sólido que cuente una buena historia (aunque esta sea conocida y recurra al happy ending, algo que no es muy del gusto de los gafapasteros más exigentes).  ¿No son esos suficientes méritos?

PD. Un saludo especial a mi compañero Alberto Grados que hizo un minuto a minuto y una crónica formidables, sin perder detalle.

La foto de Clooney es de un pantallazo de us.imdb.com. La otra, en la que Streep demuestra lo buena actriz que es tras oír su nombre como ganadora, es de EFE.

Rendida a los encantos de Meryl Strep

Recuerdo que cuando era más joven rechazaba torpemente a Meryl Streep. Me parecía que era una actriz mucho menos atractiva de lo que decían y más tramposa de lo que la gente veía. Pensaba que echaba mano con demasiada facilidad del recurso simplón, pero efectivo, de mostrarse con los ojos llenos de lágrimas y la voz temblorosa. Había al menos que reconocerle que era de las que mejor lloraban en el cine. Pensaba entonces en su trabajo en películas como ‘Kramer contra Kramer‘, ‘El cazador‘, ‘La decisión de Sophie‘ o ‘Memorias de África‘.

Con los años (los suyos, pero sobre todo los míos) empecé a valorar la dificultad de lo que conseguía esta mujer. Comencé a escucharla en versión original. Entendí por qué todo el mundo se volvía loco con su capacidad para adoptar acentos, en su facilidad para transmutarse en quien hiciera falta. Comprendí que aunque llora como nadie en el cine, también ríe maravillosamente, y tiene una vis cómica que su impresionante capacidad dramática ha relegado a un segundo plano.

Incluso empecé a verla cada vez más atractiva. Le vi el sentido a aquella exaltación a su “fantástica piel, como de mármol” que tanta luz irradiaba, según Néstor Almendros, su director de fotografía en ‘Kramer contra Kramer’. Qué guapa y qué estilazo tenía en ‘El diablo viste de Prada‘, y qué me decís de ‘Mamma mía‘.

Por ella, y solo por ella, iré a ver ‘La dama de hierro‘, una película que, básicamente todo ele mundo dice que “es Meryl Streep”. ¿Acaso no se le llama a eso ser una estrella? 

Cine a dos euros. ¿Cómo estás viviendo la Fiesta del Cine?

A Dios rogando y con el mazo dando… Eso es lo primero que pensé cuando me enteré de que por fin los productores, distribuidores y exhibidores se dejaban de mirar el ombligo de sus problemas y se unían para intentar poner remedio a la crisis de espectadores con una iniciativa que es de agradecer: la Fiesta del Cine.

Ayer todos los que fueron a algunos de los cines adscritos a esta iniciativa recibieron con su entrada un pasaporte para poder ir al cine hoy y mañana tantas veces como quieran por solo dos euros.¿Qué queréis que os diga? Que la iniciativa me parece fantástica, por lo menos trata de hacer algo para atraer espectadores a las salas y, de paso, crear afición; porque esto de ir al cine es como las drogas, cuanto más lo pruebas, más te enganchas, así que…

La única pega que le veo es que tanto hoy como mañana son días laborables y mucha gente tendrá problemas para aparcar sus obligaciones diarias y escaparse al cine; pero, bueno, la iniciativa está ahí y si hay verdadero interés muchos cinéfilos harán un hueco en la agenda para hincharse a ver cine estos días. En Francia llevan 25 años celebrando la Fiesta del Cine con gran éxito.

También es cierto que, aunque la idea está muy bien, no todo el mundo va a poder disfrutar de la fiesta del cine de la misma manera. Por ejemplo, yo estoy pasando unos días en Ávila, donde únicamente hay dos cines (con varias salas, eso sí); pero me encuentro con que solo se ha adscrito a esta iniciativa uno de ellos, afortunadamente el que mayor número de salas tiene.

Y vosotros ¿cómo estáis disfrutando de la Fiesta del Cine? ¿Os habíais enterado de esta iniciativa a tiempo? ¿Se han apuntado a ella todos los cines de vuestra localidad? ¿Qué películas estáis viendo?

P.D. Hoy la gran, grandísima Meryl Streep cumple 60 añazos y, aunque suene a tópico, espléndidamente llevados. Felicidades.

Los académicos las prefieren jóvenes

Quedan tres días para los Oscar y mi parte mitómana empieza a impacientarse. Por eso dedico parte de mi tiempo libre a navegar por la web en busca de novedades relacionadas con los premios más importantes del cine. Y navegando navegando leo lo que cuenta Tom O´Neil en Los Ángeles Times. O´Neil cita un estudio de la Pace University que revela que entre 1975 y 1999 los ganadores del Oscar al mejor actor eran, de media, cinco años mayores que sus equivalentes femeninas (en el caso de los nominados la media de edad de ellos era de siete años más). ¿Y qué pretende demostrar con esto? Pues O´Neil, en un artículo bien documentado, defiende que la juventud suele jugar a favor de las actrices a la hora de ganar un Oscar. Es decir, en igualdad de condiciones, los académicos votan por las más lozanas. Eso pasó, por ejemplo, el año pasado, cuando todo el mundo daba por hecho que ganaría Julie Christie (66 años), pero la dorada estatuilla acabó llevándosela Marion Cotillard (33 años).

En los últimos 15 años, sólo dos actrices mayores de 50 años han ganado un Oscar a la mejor actriz: Judi Dench (‘Shakespeare in Love) y Hellen Mirren (La reina), mientras que ellos no tienen problemas en sumar Oscar y años: Daniel Day-Lewis (lo logró a punto de cumplir 51 años) Jack Nicholson (lo ganó con 60 años), Al Pacino ( con 53 años) y Anthony Hopkins (54 años).

Por esta regla no escrita, que parece primar la juventud frente a la veteranía, este año la radiante Winslet debería batir a su gran rival, la no menos radiante, pero algo menos fresca, Meryl Streep. ¿Vosotros qué opináis de esta tesis? ¿Creéis que Hollywood también deja traslucir su preferencia por las mujeres jóvenes a la hora de conceder premios?

¿Le quitarán los papeles a ‘Pe’ o será ella quien los quite?

Ayer fue un día de celebración para el cine español. Una de las nuestras, Penélope, recibía en Londres el Bafta (el Goya británico) por su interpretación en ‘Vicky Cristina Barcelona’. La prensa inglesa no escatima elogios hacia la actriz de Alcobendas. Su presencia era una de las más esperadas en la Royal Opera House de Londres, junto con la de Brad Pitt, Angelina Jolie y Kate Winslet. No exagero. La adoran. Llevaban días anunciando que iba a pasarse por Londres para asistir a la ceremonia. Sé que a muchos no les gusta Pe, pero al menos recoceréis el mérito que tiene triunfar fuera, en una tierra llena de excelentes actores, como es Gran Bretaña. Además estaba muy guapa, un poco al estilo Audrey Hepburn, salvando las distancias.

Junto a ella, pero en la categoría de actriz principal, estaba nominada una de las más grandes, Meryl Streep. Precisamente ayer leía una entrevista con Glenn Close (qué estilazo y talento tiene) en la que se quejaba de que Hollywood sólo tiene papeles para una actriz mayor: la Streep. Close de 61 años, se ha refugiado en la televisión a falta de mejores ofertas cinematográficas, y mira con cierta envidia lo bien que se lo sigue montando Streep, de 59 años, en la ‘juvenófila’ industria de Hollywood. Si una actriz de la talla de Close, no encuentra papeles en la Meca del cine, la cosa tiene que estar muy mal para las actrices del montón.

Y yo me pregunto ¿llegará a tener algún día Penélope ese problema? Si envejece haciendo cine, ¿habrá otras que le quiten el puesto? ¿Quiénes podrían ser? De su edad, está pegando muy fuerte Kate Winslet, que ya es una estrella interplanetaria. También están Rachel Weisz, Jennifer Connelly (algo más mayores), Angelina Jolie… Espero sinceramente que no, que para entonces la industria haya cambiado lo suficiente como para ofrecer buenas historias de mujeres maduras, no solo románticas aventuras de tiernas veinteañeras. Las que dentro de varias décadas seamos ‘abuelas’ de 50 ó 60 años se lo agradeceremos infinitamente.