Entradas etiquetadas como ‘evolución’

¿Por qué tus traumas son una buena noticia? 5 pautas para gestionar el trauma

Este post es una continuación del post anterior.

¿TRAUMAS PEQUEÑOS O GRANDES?

Cuando pensamos en trauma, nos vienen a la cabeza abusos verbales, físicos o sexuales flagrantes. Sin embargo, en el mismo continuo, están otros tipos de impactos, que con ojos de adulto pueden parecer benignos, neutros o incluso ridículos. Que tu madre te dijera de niño que si no comías rápido te quedarías sin comida. Cuando con seis años te diste cuenta que las personas que más amabas te hablaban como si fueses idiota. La visita al dentista en la que se les olvidó la anestesia y tu aguantaste pensando que el dolor era normal. En la mayoría de casos, la intención de los adultos no era hacerte daño. Sin embargo, esto no te libró del trauma.

Osito

(Trym Nilsen, UNSPLASH)

TRAUMAS DE ADULTO

Y de adultos continuamos a recibir. Cuando al apenas haber nacido vuestro hijo, a tu pareja le dio un ictus y casi la palma. Cuando te echaron del trabajo, despertándote de la ilusión de que tu profesión iba viento en popa. Cuando después de ocho meses, la vida que llevabas en tu vientre no consiguió ver la luz. Cuando la persona con la que querías formar una familia te dejó sin más… La vida va de cambio permanente lo que nos garantiza un buen suministro shocks hasta el final. Por esta razón es fundamental saber identificarlos y gestionarlos.

¿CÓMO SÉ QUE TENGO TRAUMA?

La prueba del algodón del trauma sin sanar es que se queda en tu cuerpo en forma de sensación y crea un patrón reactivo en tu conducta para evitar que el trauma se repita. Sin embargo, este patrón no tiene éxito – las situaciones problemáticas se repiten una y otra vez-, causándote niveles cada vez mayores de sufrimiento.

PAUTAS BÁSICAS PARA INTEGRAR UN TRAUMA

En mi práctica de coaching a menudo emergen traumas de las personas a las que acompaño. De esta experiencia y de lidiar con mis propios traumas, te comparto unas pautas básicas para orientarte cuando te topes con ellos:

  1. Siente lo que no pudiste sentir plenamente cuando todo ocurrió. Enfócate en las sensaciones de tu cuerpo.
  2. A través de la respiración y visualización, hazte más grande que la experiencia. Sostén lo que te pasó a nivel de sensación y emoción. Evita racionalizar, poner etiquetas o interpretar.
  3. Expresa todo lo que necesites usando tu creatividad (de forma verbal, por escrito, a través de la pintura….), sin implicar a otros.
  4. Date varios días para estar en diálogo con esta tierna parte de ti mismo – como si fuera un niño desvalido – hasta sentir que la sensación se ha calmado.
  5. Si sientes que el trauma te supera busca a un terapeuta que te acompañe en el proceso.

LA BENDICIÓN DEL TRAUMA

Afrontar e integrar un trauma te abre a la vida. Descongela aquellas partes de ti que estaban demasiado asustadas para ser. Cuando estas se despiertan, te conviertes más en ti mismo y tu conexión con el todo es más fuerte. De modo que, si el trauma llama a tu puerta, déjalo entrar y recuerda darle las gracias por devolverte con él, parte de tu humanidad.

TE PUEDE INTERESAR

 

Ya puedes seguirme en Facebook y en Instagram.

¿Por qué tus traumas son una buena noticia? Cómo gestionar el trauma de vivir

EL TRAUMA DE VIVIR

Desde que nacemos, empezamos a recibir hostias de todo tipo. En algunos casos, cuando esto ocurre, sentimos plenamente el impacto y luego seguimos adelante. Sin embargo en muchos otros, cuando llega el golpe físico o psicológico, no contamos con la capacidad necesaria para sentirlo del todo. Entonces lo almacenamos en nuestro cuerpo, en nuestro inconsciente, en forma de trauma. Aquella experiencia se queda latente en nosotros, pendiente de ser vivida. El trauma nos modela, conforma nuestra personalidad y cuando llega cierto momento, nos resulta insoportable.

VIVIR CON TRAUMAS

Nuestros traumas psicológicos y espirituales hacen que una parte de nuestro ser no esté. El trauma es energía bloqueada en nuestro cuerpo-mente y esto se traslada a todas las facetas de nuestra vida, restándonos presencia y vitalidad.

Los traumas son pesadas mochilas que llevamos sin darnos cuenta. No nos pesan porque hace mucho que las cargamos, y pensamos que es normal vivir con ellos a cuestas. Hasta que un día, se hacen visibles y nosotros nos preguntamos, ¿Cómo he podido aguantar tanto tiempo así?

Ojos

(Luis Galvez, UNSPLASH)

CUANDO EL TRAUMA LLAMA A TU PUERTA

De repente, un día te das cuenta de que al estar en presencia de un grupo, sientes terror en todo tu ser. Emerge entonces el trauma del bullying cuando tenías once años, que creías superado. Entrar en contacto con un trauma pasado es como volver al momento en el que todo ocurrió. Te sientes igual que te sentías cuando con siete años, te dijeron que tu madre había muerto.

BUENA SEÑAL

Por desgarradores que sean, los traumas solamente llaman a la puerta de la consciencia cuando contamos con suficiente espacio psicológico y vital para afrontarlos. Cuando emergen significa que estamos listos para recibir e integrar estas experiencias. Estamos listos para evolucionar.

En el post de la próxima semana seguiré ahondando en el tema del trauma y te daré unas pautas básicas para gestionarlo.

 

Ya puedes seguirme en Facebook y en Instagram.