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5 pautas + 1  para salir de Matrix y volver a la vida

Uno de los efectos secundarios de la crisis del covid es que nos ha virtualizado a todos todavía más. Al no poder salir a la calle, o de la ciudad, o a cenar, o al monte…nos hemos ido a internet. Es natural. Nuestra naturaleza curiosa, activa y deseosa de actividades que nos llenen, lo ha facilitado. Ahí está la red, a punto para saciarnos con todos sus contenidos y posibilidades. ¿Pero es realmente capaz de hacerlo?

En mi práctica de coaching muchas personas me comparten su malestar por estar enganchados a las redes sociales o a las series. Aunque lo sufren, no consiguen despegarse de sus tentáculos. La naturaleza adictiva de lo virtual, hace que pasemos enganchados más tiempo del que nos gustaría. Nuestra relación con lo virtual me recuerda al soma de Huxley, en un Mundo feliz y a la distopía de Matrix, en la que vivimos sin saberlo.

Pantalla de ordenador

(Markus Spiske, UNSPLASH)

Sin embargo, no hace falta que te conviertas en Neo o en Trinity para salir de Matrix. La clave está en no combatir lo virtual que tiene por supuesto aspectos positivos, sino en dar espacio a todo lo de afuera de Matrix, ignorando a las maquinitas cuanto más tiempo mejor. Te doy 5 pautas + 1 que te allanen el camino de vuelta:

  1. PRACTICA EL ARTE DE NO HACER NADA. Como afirma Eckhart Tölle somos “seres humanos”, no “hacedores humanos”. Por ello, necesitamos alternar periodos de acción con periodos de no hacer nada – ni siquiera pensar. Hay muchas formas de no hacer nada. Te invito a considerar la contemplación, entendida como la práctica de observar tu entorno (descuida, navegar por internet no vale): observa a una planta, a tu mascota, a tu hijo, al techo blanco,… sin ninguna intención. Relájate en este ver. Date cuenta de qué forma la consciencia que mira es la misma que la que recibe la mirada.
  2. REGOCÍJATE EN EL TACTO. La piel es el mayor órgano del cuerpo. Recorre sus autopistas de alta sensibilidad achuchando a tus seres queridos. Llenaos de arrumacos, mimos o pellizcos. Abraza a tu mascota, acaricia a tus plantas. Enloquece dando cosquillas o recibiéndolas. Date un masaje en el cuerpo y permite que este gesto sea una declaración de amor a ti mismo.
  3. VIVE DESDE LAS MANOS. Eres una persona a unas manos pegadas. Si queremos, nuestras manos son el portal a experiencias que hunden nuestras raíces en la tierra: dibujar como cuando éramos niños, modelar barro sin que importe lo creado, cocinar y luego degustar, garabatear poemas, escribir chistes guarros, cultivar un pequeño huerto….
  4. CELEBRA TU CUERPO. Baila al son de tu música preferida, despierta a tus células con una ducha helada, haz el amor, sal a recorrer tu ciudad o pueblo…Siente lo maravilloso de tener dos piernas que, con suerte, todavía pueden caminar y no las des por sentadas, sentándolas a todas horas. Pregúntales qué quieren y simplemente sígueles. ¿Que quieren caminar? pues a caminar, ¿Que prefieren ir en bici? pues ya sabes.
  5. ENTRA EN CONVERSACIÓN con otra persona. Empieza por escuchar. Mientras lo haces, no mires al móvil, no cocines, no te pongas a planchar. Escucha con atención como si fuera lo más importante que está ocurriendo en tu vida, porque lo es. ¿Qué te genera curiosidad? Cuando lo encuentres pregunta. Deja espacio al silencio y date cuenta de cuán generosamente carga de energía el espacio entre vosotros.

+ 1 VIAJA A TRAVÉS DEL PAPEL. Lee libros de papel. Recorre sus páginas como harías con la piel de tu amante. Respira y encuéntrate en ellas. Trasládate a otra dimensión con una novela. Deja que te confundan, que pongan tus ideas patas arriba. Cuando te sorprendan o te provoquen, déjales tu huella escribiendo en sus páginas. Entabla una relación con cada libro. Recomiéndalos, y consigue así que ellos también viajen.

Seguramente volverás a Matrix, pero no te angusties, porque una vez tomes la pastilla roja, ya sabes,… no hay vuelta atrás 😉

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Cuando descubres lo que hay tras el porno

Llegas a casa cansado. Tu pareja está preocupada por vuestro hijo pre-adolescente que lleva fatal la vuelta al cole. Hace días que no tenéis relaciones. Te sientes cargado y los problemas en el trabajo no ayudan. También está el fichaje nuevo, un pedazo de mujer de unos suculentos cincuenta. Aunque fantaseas recorriéndole sus curvas, sabes que no es buena idea y lo descartas.

Con la crisis del covid han caído las ventas en la editorial y tu jefe no te deja en paz. Estás harto de los semi-confinamientos, del teletrabajo y de no poder volver a tu vida de antes, con tu deporte, tus salidas con amigos, tus escapadas en bici. Tienes ganas de liberar toda esa tensión. Nada mejor que montártelo tú solo. Tu mujer y tus hijos ya duermen, es el momento.

Móbil entre sábanas

(Charles Deluvio, UNSPLASH)

Pillas el móvil y te encierras en el baño. Tecleas las palabras mágicas y… ¡tachan!: menú del día. Hoy eliges por detrás. O mejor un trío. Mira por dónde ¡hoy puedes ver a una chica de verdad en tiempo real y pedirle lo que quieres que haga! Venga, vamos a probarlo, te dices excitado. Aceptas el pago con tu tarjeta ya en el sistema, y de pronto te encuentras a Sara en la pantalla.

O más bien el culo de Sara, que se muevo al ritmo de una canción de Coldplay. Lleva puesto un tanga fucsia y por lo que consigues ver, una camiseta transparente por detrás. Te pones manos a la obra. Ves el chat, al que acceden otros clientes con peticiones de todo tipo. Al lado hay los tokens, lo que paga cada uno para que su deseo se convierta en realidad. La visión te excita y empiezas. Todavía no le has visto la cara, pero tampoco te hace falta. La han pedido que se introduzca el móvil con el que juega. Ahora la chica se da la vuelta, y consigues ver sus tristes ojos. No lo puedes creer….Aunque va maquillada a fondo, te das cuenta de que no es mayor que tu hija Leila de 15 años. Se te corta el rollo,… te dices ¡al carajo! y cierras la pantalla.

Al día siguiente, surfeando internet te cruzas con una entrevista en la que hablan del site que visitaste ayer. La entrevistada, cineasta y activista, explica de qué forma niñas como Sara, son captadas, obligadas y extorsionadas. Una vez los videos se hacen públicos, las tienen pilladas. Su reputación queda manchada para siempre. También descubres que la misma mafia del porno que consumes es la que cada año engaña y explota a miles de mujeres, niñas y niños en situación de pobreza, en prostíbulos de todo tipo, para romper y tirar sus cuerpos impunemente. Tu estómago se revuelve, te sientes mal.

Pasan los días y sigues investigando sobre el tema. Tanto te abruma lo que descubres que cambiar de lado y empezar a combatir la esclavitud del siglo XXI te resulta inevitable. Se te ocurren muchas formas de hacerlo. Sabes por dónde empezar: nunca más volverás a consumir esa mierda.