Archivo de noviembre, 2021

¿Cómo reconstruirte después de la pérdida de alguien cercano? Dos pautas para hacerlo con coraje y creatividad

En el post anterior te daba pautas para orientarte al duelo como un peregrinaje. Si ya transitaste este camino o deseas conocer los pasos a dar para remontar al otro lado del valle, en este post te lo explico.

Mientras que la ayuda terapéutica puede ser una línea de vida que nos acompañe durante todo el proceso del duelo, existen dos orientaciones muy efectivas que te animo a considerar:

CREA EL RITUAL

Los rituales marcan momentos importantes. Finales y nuevos comienzos. Ritualizar la pérdida es una forma de honrar la persona que ya no está y de abrir una nueva forma de relacionarnos con ella, con su recuerdo, con sus enseñanzas, con su amor. El velatorio y el entierro o cremación son rituales perfectamente válidos, sin embargo, puedes considerar otros. Ir a cierto lugar, dejar de hacer algo o empezar a hacerlo.

Esther que perdió a su hija Ámbar de diez años, en días de celebraciones o fiestas lleva con ella amuletos de ámbar. Los comparte con personas como un regalo especial. Con este gesto Esther celebra el amor a Ámbar y la vibración de la niña sigue resonando en los corazones de quienes reciben el presente.

Magdalena, -mi abuela materna que murió repentinamente cuando yo tenía catorce años- siempre tenía un jarrón con ramas de sálix de gato en su casa. Desde hace ya unos años, en mi pequeño altar luce un ramillete de sálix y con él puedo sentir su presencia cada vez me siento a meditar.

Piedras semi preciosas

(Sarah Brown, UNSPLASH)

PALABRAS EN RELACIÓN

Hace tiempo aprendí que una de las peores ofensas que puedes hacer a madres y padres que han perdido a un hijo es relacionarte con ellos como si la pérdida no hubiese tenido lugar. Porque cuando perdemos a alguien que amamos, obviar su pérdida es negar una parte de nosotros.

Por esta razón nombrar a la persona amada que te ha dejado es un ritual sanador. Nombrarla cuando estés con otras personas. Habla de ella, de cómo era, aquello que os gustaba hacer juntos, de qué forma enriquecía tu vida. Otra forma de poner en práctica este ritual es hablar con ella cuando sientas que lo necesitas. Lo puedes hacer con tu pensamiento o escribiendo. No es tan importante lo que le dices sino el hecho que estés en relación y que puedas expresarte.

Cualquier ritual que decidas poner en práctica no es un deber al que estás obligado, sino un gesto de devoción al que te sientes llamado internamente. Cuando sientas que ya no tiene sentido, habrá llegado el momento de dejar de practicarlo.

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5 pautas para vivir el duelo como un peregrinaje

Llevo dos semanas explorando la muerte de una persona cercana. Empecé esbozando el proceso básico que nos ocurre cuando perdemos a un ser querido. Y continué con las razones por las que no nos podemos saltar el proceso de duelo y las consecuencias de hacerlo.

El proceso de navegar el duelo por la pérdida de alguien cercano puede asemejar a bajar al fondo de un pozo. Según el imaginario colectivo el pozo al que vamos está repleto de lágrimas, es oscuro y tal vez no logremos salir de él nunca más. En contraste, yo te propongo que te orientes a caminar el duelo como un peregrinaje. Los peregrinos son personas movidas por un viaje interior que deciden caminar hacia el lugar que les llama, asumiendo riesgos y dificultades. Sí, puedes orientarte al duelo como a un peregrinaje. Estas son las pautas que te doy para hacerlo:

1-    Ten un  mapa del viaje del duelo y no lo tengas

Informarte de las fases del duelo y de lo qué puedes esperar del mismo puede ser útil. Al mismo tiempo sé consciente de que tu proceso de duelo es único y que como tal es imprevisible. Conocer las fases de duelo te puede ayudar, pero forzarte a caminar una fase tras otra no es una buena idea, pues se trata de un proceso orgánico que se irá desvelando a su ritmo.

2-    Recibe lo que sientes y acepta el ciclo

Recibe emociones, pensamientos, recuerdos,…tal vez contradictorios. Si las sientes plenamente, las emociones pasan. La tristeza también. Evocarla cuando se ha ido o forzarte a sentirla cuando ya no está asemeja golpearse una herida a medio curar. Aceptar el ciclo es ser testimonio de los paisajes del duelo, permitiéndonos el inevitable transcurrir de emociones, recuerdos y pensamientos.

Peregrino

(Jorge Luis Ojeda, UNPLASH)

3-    Trátate con amor y no te mires al ombligo todo el rato

Es importante que tengas paciencia contigo mismo, te des espacio y tiempo para sentir. Y al mismo tiempo, procura no caer en la trampa de mirarte al ombligo todo el rato. Compaginar momentos meditativos, con momentos activos en los que ocuparte y realizar algún tipo de actividad te ayudará a mantener cierto equilibrio mental y emocional.

4-    Encuentra apoyo y no rehúyas la soledad 

Contar con apoyo de familiares, amigos y/o profesionales es fundamental para todos los momentos de la vida. Durante un proceso de duelo todavía más. Y al mismo tiempo, mientras te dejas acompañar, es importante que no conviertas el acompañamiento en una excusa para no sentir el dolor. En algunos momentos del proceso, la soledad es el único camino para sanar y por ello transitarla es necesario.

5-    Siente el dolor y agradece el duelo

Sentir el dolor es fundamental. Y quedarte anclado en él te puede ahogar en el mar del drama y el victimismo. Por ello, al tiempo que sufres, mantente conectado con la gratitud. ¿Por qué te sientes agradecido? ¿Hacia quién? ¿Qué has aprendido? ¿Qué harás diferente de ahora en adelante? ¿Cómo vas a relacionarte? La gratitud es la gran alquimista que te permitirá transmutar el dolor y las dificultades en energía para vivir, para amar.

 

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3 razones + 1 para tocar fondo después de la pérdida de un ser querido


En el post anterior abordaba cómo gestionar el shock inicial frente a la pérdida de un ser querido. En el de hoy, exploro por qué es importante transitar el camino hasta el fondo de tu pérdida.

Si has vivido la pérdida de alguien cercano, tal vez te digas que ya has sufrido bastante y que lo único que quieres sea pasar página. Sin embargo, saltarse el duelo, es decir, no darse el tiempo y el espacio para recibir los estados emocionales que van aflorando puede ser problemático por varias razones:

1- El duelo no vivido puede convertirse en crónico en forma de depresión, resentimiento u otros estados emocionales

Cuando Juan empezó su programa de coaching, pronto descubrimos que no había sentido plenamente toda la rabia por perder a su madre en plena adolescencia. Esta rabia se había instalado en él, generándole una permanente disconformidad con todo y todos, incluso con los que amaba. De explorar esa dolorosa cicatriz juntos y las emociones que contenía, surgió un nuevo Juan, más abierto a la vida.

2- El dolor del duelo no experimentado reduce tu capacidad de sentir

Zoe había realizado dos abortos voluntarios de acuerdo con su pareja. Aunque a nivel mental su discurso era coherente, su expresión de lo ocurrido era fría y distante. No se había permitido sentir el dolor por la pérdida de dos vidas.

Reprimir el dolor emocional nunca funciona. Si lo haces dejas de sentir el dolor, pero también todas las emociones, incluida la capacidad de alegrarte o ilusionarte.

3- El duelo no vivido te cierra el corazón dificultándote conectar con los demás

Jorge había cerrado su corazón después de la infidelidad de su mujer que les llevó al divorcio. Mientras se aseguraba que nada parecido le volviera a ocurrir, también se privaba de conectar con los demás de forma auténtica y vulnerable.

Muchas cosas nos pueden cerrar el corazón y perder a alguien querido es una de ellas. El antídoto consiste en saber que tu corazón está hecho para lastimarse, sentir tremendo dolor y después volver a sentir, volver a abrirse.

4- El duelo no vivido se muestra en expresiones emocionales inoportunas

Al terminar una relación amorosa de varios años, Eva no se había permitido vivir plenamente el duelo. Cada vez que empezaba una nueva relación, le embargaba el miedo a ser abandonada llenando de gravedad las primeras veces, condenándolas así al fracaso.

Las naturaleza de las emociones es agresiva. Si no les damos el cauce necesario para que puedan expresarse e irse, estas nos visitarán en los peores momentos.

Si has leído hasta aquí, espero haberte convencido de la importancia de vivir plenamente el duelo. Descubre las pautas básicas para este viaje imprescindible en mi próximo post.

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Muerte inesperada de una persona cercana. ¿Cómo hacerle frente?

La covid y tantas enfermedades se siguen cebando con muertes en todo el planeta. El martes pasado se suicidaba el padre de la víctima del kamikaze de la M-50.  Mientras escribo este artículo dos personas de mi entorno cercano han muerto súbitamente contra pronóstico en pocos días de diferencia. El shock por estas muertes me llega en forma recordatorio de mi muerte y la de todas las personas que me rodean.

Desaparecemos. Llega el día en que no estamos. La tierra sigue girando como si nada mientras los vivos quedamos perplejos. Dicen que el ser humano no está preparado para entender la muerte. Sin embargo cuando esta nos toca, no nos queda más remedio que lidiar con ella. El proceso de duelo después de la pérdida de una persona querida se divide en dos grandes fases1:

Fases del dueloDECONSTRUCCIÓN

En esta fase nuestra identidad de descompone frente a la pérdida. Transitamos de forma más o menos intensa un periodo de negación de la pérdida, confrontación de la misma, negociación y depresión. Al final de esta fase tocamos fondo.

RECONSTRUCCIÓN

En esta fase, viajamos desde el fondo de la máxima desolación, hacia un proceso de aceptación de la pérdida que reconfigura nuestra identidad y nos permite seguir adelante.

GESTIONAR EL SHOCK

Si hace poco has perdido a alguien cercano, tendrás el susto dentro. Cuando compartimos la vida con alguien nos amoldamos inconscientemente a esta persona y al desaparecer ella, nuestro cuerpo y almas se sienten desahuciadas. Si te encuentras en esta situación te invito a expresar lo que sientes, confusión, miedo, devastación,… durante los días que necesites. Hazlo con lágrimas, gritos, perdiéndote en el bosque, escribiendo o de cualquier otra forma. Si necesitas ayuda psicológica, acude a ella. En este sentido enfoques terapéuticos centrados en el cuerpo te pueden ser de gran ayuda.

Después del shock inicial, empieza una travesía en el desierto que puede durar de meses a años. Descubre en el próximo post porqué no puedes dejar de transitar este viaje.

(1) Adaptado de las cinco fases del duelo según Elisabeth Kübler-Ross

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