Archivo de enero, 2021

¿Criticas o perdonas? La pasta de la que estás hecho según el covid        

  • Vaya, en el trabajo se han contagiado el grupito de las tres. Esas a las que no les gustaba ventilar. Pues toma, ya les está bien. Aquí todos cuidándonos, y ellas poniendo en riesgo al personal.
  • Pues para vernos así, con toda esta parafernalia, pendientes de que los niños no se acerquen demasiado… mejor no nos vemos. Paso de estar todo el rato en tensión.
  • Estoy harta de estos fumadores que todo el día van sin mascarilla. Además el humo es lo que más contagia. ¿Cómo se puede ser tan egoísta?
  • Hoy iremos al bosque aunque no se pueda salir. Allí es imposible contagiarnos. Todas estas medidas me parecen una exageración.
  • Esos se han pasado por el forro el confinamiento perimetral para ir a tocar nieve y encima lo ponen en Facebook. Serán…

TODOS LO HACEMOS

 ¿Alguno de estos comentarios te suena? Yo he mascullado a varios en distintas ocasiones. Algunos al principio de la pandemia y otros en los momentos actuales. Criticar al otro nos sitúa en posición de superioridad y nos separa de él, preparando el terreno para el conflicto. Todos lo hacen te puedes decir. Sí pero no te engañes, las críticas no son inocuas, sino todo lo contrario.

ACOSO LABORAL POR CONTRAER EL COVID

Ayer, en una sesión de coaching la persona a quien acompaño me compartía que se están dando casos de hostigamiento laboral por el covid. En concreto, situaciones de criticar y culpar a compañeros de trabajo por el hecho de haberse contagiado. Vivimos momentos de tensión y hastío por cómo se está alargando la crisis. Sin embargo, criticarnos los unos a difícilmente solucionará nada.

Mujer puño alzado

(Timothy Eberly, UNSPLASH)

LA PASTA DE LA QUE ESTÁS HECHO

Todas las situaciones extremas nos invitan a enfrentarnos a nuestra verdadera naturaleza. Es fácil pensar que uno es buena persona, sin haberse enfrentado a ellas. Los que han vivido guerras, campos de concentración y otras circunstancias atroces explican que solo en éstas se revela la verdadera pasta de la que estamos hechos. Para algunos, tal vez la circunstancia adversa en la que demostrar quienes somos, sea tener que enfrentarnos a esta crisis. En ella hemos de plantearnos cómo decidimos ser. Qué semillas internas decidimos regar, las de la separación, rencor y miedo o las de la confianza, ayuda mutua y prudencia.

LOS LÍMITES DE LA EMPATÍA

En cuanto sientas que surge en ti la crítica al otro, es momento de ponerse en guardia. Para neutralizarla, la empatía nos invita a ponernos en los zapatos del otro. Sin embargo, no siempre es posible empatizar, por el mero hecho de que no tenemos toda la información. Me puede parecer que mi colega de trabajo se híper protege del covid, sin embargo, desconozco que su pareja es de alto riesgo por estar en tratamiento por cáncer. En este caso y en muchos, la empatía se queda corta.

LA VÍA DEL PERDÓN

Existe una capacidad que desmonta la crítica y que no necesita que conozcamos todos los detalles del otro. Se trata del perdón. Ojo, no me refiero al perdón rápido y superficial al que de pequeños nos forzaban nuestros padres cuando nos peleábamos entre hermanos o primos. El perdón del que hablo es el de sabernos seres con la capacidad garantizada de meter la pata. Es el perdón de dar por sentados los miedos, bajezas, imprudencias y excesos propios y ajenos y dejarlos ir, una y otra vez, como un pesado saco de piedras en un tumultuoso río.

PERDONAR ANTES Y DESPUÉS

Mi amigo Peter que tanto me inspiró, al tiempo que luchaba contra la enfermedad que terminaría con su vida, me compartió algo que llevaba años practicando: perdonar a alguien antes siquiera de haberlo conocido. Está en nuestras manos perdonarnos a todos de antemano, por los errores que hemos cometido y los que cometeremos. Además de tomar las precauciones necesarias, tal vez sea éste el único modo de superar esta crisis y que haya merecido la pena.

5 pautas + 1  para salir de Matrix y volver a la vida

Uno de los efectos secundarios de la crisis del covid es que nos ha virtualizado a todos todavía más. Al no poder salir a la calle, o de la ciudad, o a cenar, o al monte…nos hemos ido a internet. Es natural. Nuestra naturaleza curiosa, activa y deseosa de actividades que nos llenen, lo ha facilitado. Ahí está la red, a punto para saciarnos con todos sus contenidos y posibilidades. ¿Pero es realmente capaz de hacerlo?

En mi práctica de coaching muchas personas me comparten su malestar por estar enganchados a las redes sociales o a las series. Aunque lo sufren, no consiguen despegarse de sus tentáculos. La naturaleza adictiva de lo virtual, hace que pasemos enganchados más tiempo del que nos gustaría. Nuestra relación con lo virtual me recuerda al soma de Huxley, en un Mundo feliz y a la distopía de Matrix, en la que vivimos sin saberlo.

Pantalla de ordenador

(Markus Spiske, UNSPLASH)

Sin embargo, no hace falta que te conviertas en Neo o en Trinity para salir de Matrix. La clave está en no combatir lo virtual que tiene por supuesto aspectos positivos, sino en dar espacio a todo lo de afuera de Matrix, ignorando a las maquinitas cuanto más tiempo mejor. Te doy 5 pautas + 1 que te allanen el camino de vuelta:

  1. PRACTICA EL ARTE DE NO HACER NADA. Como afirma Eckhart Tölle somos “seres humanos”, no “hacedores humanos”. Por ello, necesitamos alternar periodos de acción con periodos de no hacer nada – ni siquiera pensar. Hay muchas formas de no hacer nada. Te invito a considerar la contemplación, entendida como la práctica de observar tu entorno (descuida, navegar por internet no vale): observa a una planta, a tu mascota, a tu hijo, al techo blanco,… sin ninguna intención. Relájate en este ver. Date cuenta de qué forma la consciencia que mira es la misma que la que recibe la mirada.
  2. REGOCÍJATE EN EL TACTO. La piel es el mayor órgano del cuerpo. Recorre sus autopistas de alta sensibilidad achuchando a tus seres queridos. Llenaos de arrumacos, mimos o pellizcos. Abraza a tu mascota, acaricia a tus plantas. Enloquece dando cosquillas o recibiéndolas. Date un masaje en el cuerpo y permite que este gesto sea una declaración de amor a ti mismo.
  3. VIVE DESDE LAS MANOS. Eres una persona a unas manos pegadas. Si queremos, nuestras manos son el portal a experiencias que hunden nuestras raíces en la tierra: dibujar como cuando éramos niños, modelar barro sin que importe lo creado, cocinar y luego degustar, garabatear poemas, escribir chistes guarros, cultivar un pequeño huerto….
  4. CELEBRA TU CUERPO. Baila al son de tu música preferida, despierta a tus células con una ducha helada, haz el amor, sal a recorrer tu ciudad o pueblo…Siente lo maravilloso de tener dos piernas que, con suerte, todavía pueden caminar y no las des por sentadas, sentándolas a todas horas. Pregúntales qué quieren y simplemente sígueles. ¿Que quieren caminar? pues a caminar, ¿Que prefieren ir en bici? pues ya sabes.
  5. ENTRA EN CONVERSACIÓN con otra persona. Empieza por escuchar. Mientras lo haces, no mires al móvil, no cocines, no te pongas a planchar. Escucha con atención como si fuera lo más importante que está ocurriendo en tu vida, porque lo es. ¿Qué te genera curiosidad? Cuando lo encuentres pregunta. Deja espacio al silencio y date cuenta de cuán generosamente carga de energía el espacio entre vosotros.

+ 1 VIAJA A TRAVÉS DEL PAPEL. Lee libros de papel. Recorre sus páginas como harías con la piel de tu amante. Respira y encuéntrate en ellas. Trasládate a otra dimensión con una novela. Deja que te confundan, que pongan tus ideas patas arriba. Cuando te sorprendan o te provoquen, déjales tu huella escribiendo en sus páginas. Entabla una relación con cada libro. Recomiéndalos, y consigue así que ellos también viajen.

Seguramente volverás a Matrix, pero no te angusties, porque una vez tomes la pastilla roja, ya sabes,… no hay vuelta atrás 😉

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Cuando descubres lo que hay tras el porno

Llegas a casa cansado. Tu pareja está preocupada por vuestro hijo pre-adolescente que lleva fatal la vuelta al cole. Hace días que no tenéis relaciones. Te sientes cargado y los problemas en el trabajo no ayudan. También está el fichaje nuevo, un pedazo de mujer de unos suculentos cincuenta. Aunque fantaseas recorriéndole sus curvas, sabes que no es buena idea y lo descartas.

Con la crisis del covid han caído las ventas en la editorial y tu jefe no te deja en paz. Estás harto de los semi-confinamientos, del teletrabajo y de no poder volver a tu vida de antes, con tu deporte, tus salidas con amigos, tus escapadas en bici. Tienes ganas de liberar toda esa tensión. Nada mejor que montártelo tú solo. Tu mujer y tus hijos ya duermen, es el momento.

Móbil entre sábanas

(Charles Deluvio, UNSPLASH)

Pillas el móvil y te encierras en el baño. Tecleas las palabras mágicas y… ¡tachan!: menú del día. Hoy eliges por detrás. O mejor un trío. Mira por dónde ¡hoy puedes ver a una chica de verdad en tiempo real y pedirle lo que quieres que haga! Venga, vamos a probarlo, te dices excitado. Aceptas el pago con tu tarjeta ya en el sistema, y de pronto te encuentras a Sara en la pantalla.

O más bien el culo de Sara, que se muevo al ritmo de una canción de Coldplay. Lleva puesto un tanga fucsia y por lo que consigues ver, una camiseta transparente por detrás. Te pones manos a la obra. Ves el chat, al que acceden otros clientes con peticiones de todo tipo. Al lado hay los tokens, lo que paga cada uno para que su deseo se convierta en realidad. La visión te excita y empiezas. Todavía no le has visto la cara, pero tampoco te hace falta. La han pedido que se introduzca el móvil con el que juega. Ahora la chica se da la vuelta, y consigues ver sus tristes ojos. No lo puedes creer….Aunque va maquillada a fondo, te das cuenta de que no es mayor que tu hija Leila de 15 años. Se te corta el rollo,… te dices ¡al carajo! y cierras la pantalla.

Al día siguiente, surfeando internet te cruzas con una entrevista en la que hablan del site que visitaste ayer. La entrevistada, cineasta y activista, explica de qué forma niñas como Sara, son captadas, obligadas y extorsionadas. Una vez los videos se hacen públicos, las tienen pilladas. Su reputación queda manchada para siempre. También descubres que la misma mafia del porno que consumes es la que cada año engaña y explota a miles de mujeres, niñas y niños en situación de pobreza, en prostíbulos de todo tipo, para romper y tirar sus cuerpos impunemente. Tu estómago se revuelve, te sientes mal.

Pasan los días y sigues investigando sobre el tema. Tanto te abruma lo que descubres que cambiar de lado y empezar a combatir la esclavitud del siglo XXI te resulta inevitable. Se te ocurren muchas formas de hacerlo. Sabes por dónde empezar: nunca más volverás a consumir esa mierda.

Fíjate en los héroes porque tú eres uno de ellos

La crisis del covid se alarga y no se distingue la luz al final del túnel. Las circunstancias no dejan margen para medias tintas. O somos víctimas, o somos héroes.

¿QUIÉN ES EL HÉROE?

El héroe es el que convierte al caos en orden. El héroe se rebela contra el statu quo – interno o externo-, lo sacude y lo transforma. Es el que mata al dragón y devuelve la paz al reino. El héroe está dispuesto a morir y de hecho una parte de él muere: su identidad. Y es gracias a esa muerte, que puede entregarse de pleno a su propósito y renacer más fuerte.

DOS HISTORIAS

Con diecisiete años Yusra Mardini huyó de su Siria natal después de que la piscina donde entrenaba fuera destruida por una bomba y luego la casa donde vivía con sus padres. Cuando el motor de la embarcación sobrecargada de refugiados se paró, ella y su hermana mayor nadaron durante más de tres horas hasta llegar a la isla de Lesbos. Salvaron sus vidas y las de dieciocho personas más. Compitió en las olimpíadas de Río de Janeiro del 2016 y hoy es una firme abogada a favor de los derechos de personas refugiadas.

Damien Echols ingresó a los diecisiete años en prisión, y pasó diecisiete años más en el corredor de la muerte por un crimen que no había cometido. Hoy día comparte a través de libros y formaciones las prácticas espirituales que le ayudaron a sobrevivir y a manifestar su libertad, durante los duros años que pasó entre rejas.

CONOCERLES TE DARÁ FUERZA

No importa si son héroes famosos o anónimos. Tampoco si son héroes de la pandemia, que cuenta con tantos, o de tiempos pasados. Conocer sus historias te dará fuerza. Cuando lo hagas, no te amilanes por su grandeza, diciéndote que ellos eran diferentes. Sus circunstancias eran diferentes sí, seguramente mucho más hostiles, pero en ellos y en ti palpita la misma vida. Si permites que sus historias prendan tu chispa vital, lo de hoy y lo que está por llegar será pan comido.

Estatua del memorial a Martin Luther King

(Bee Calder, UNSPLASH)

OPRESIÓN: EL INGREDIENTE ESENCIAL

El contexto del héroe nunca es de vino y rosas sino todo lo contrario: guerra, pobreza, abuso de poder, … Son los entornos opresivos los que invitan al hecho heroico. Eso es así porque en palabras de Martin Luther King necesitamos de un viento en contra para volar. La fuerza del viento en contra es lo que nos permite medir nuestras fuerzas. En cambio, quejarnos nos empequeñece. También lo hace la inacción y el dejarnos atrapar por el “no puedo”.

LA OPORTUNIDAD DEL COVID

El covid te proporciona la opresión perfecta para descubrir tu propia fuerza. Con él tienes la oportunidad de participar en el heroísmo de los pequeños gestos y las grandes gestas. El heroísmo de cuidar los unos de los otros. El heroísmo de confiar en la vida y en ti mismo. El heroísmo de apostar por lo que crees y darte a ello, una y otra vez.

El legado de Barbie, mi pesadilla

Papá Noel le ha regalado una Barbie a mi hija. Para ser exactos, un caballo que baila con una Barbie montada en él. El caballo emite música a todo dar, a la vez que mueve las patas de delante que parpadean con luces de color de rosa e inclina la cabeza.

Desde que soy madre que he intentado gestionar el tipo de juguetes que llegan a sus pequeñas manos. Preferencia por poco, por la madera, por lo educativo. Llegó un familiar el día de Navidad y le dijo, ¡mira que te ha dejado el Papá Noel en mi casa! Mamá ayúdame a desenvolverla, dijo ella. Me puse blanca al ver la monstruosa caja de plástico y papel de aquel juguete que yo también había tenido. Leí hace poco que habían sacado Barbies morenas, pelirrojas y de proporciones no estándar. Sin embargo, la que nos llegó era la típica Barbie de toda la vida: rubia y delgada.

Muñecas Barbie

(Skitterphoto, Pexels)

Aquí no va a entrar una Barbie, me decía mi madre cuando de pequeña yo la pedía. Y a su pesar también se coló una de ellas, gracias a mi abuela que durante unos Reyes se desquitó con sus nietas, con una muñeca para cada una. Recuerdo tenerla en mis manos y no sentir nada. Como todas las cosas, algunos juguetes tienen alma y otros no. Nunca llegué a jugar con ella y pasó sus días aburrida en el rincón de una estantería. Sin embargo, algo de ella me llegó. Recuerdo un deseo ferviente – hacia los siete u ocho años- de ser rubia. Tanto, que mi madre un día me llevó a la peluquería y dijo: ¡hacedle algo a esta niña por favor, quiere ser rubia! La peluquera la miraba atónita, cuestionando sin palabras que mi pelo negro azabache y mi tez morena fueran a admitir tal cosa. También me llegó la época de obsesionarme con mi cuerpo comparándolo con modelos de revista, o lo que es lo mismo, con Barbie. Ansiedad, complejos y mucha energía desperdiciada.

La muñeca Barbie puede gustar o no, pero es difícil engañarse sobre lo que representa. En su escuálido y puntiagudo cuerpo, Barbie es el prototipo de capitalismo vacío, blanco y excluyente. El del tener y aparentar, en contraposición a ser o contribuir. Barbie es una mujer diez, con un cuerpo diez, y juguetes diez: coche, casa, hombre, caballo… Barbie está en las antípodas de la diversidad de ningún tipo, y también de la verdadera felicidad. Tiene la perfección del plástico, no envejece, no tiene arrugas, no se convierte en nada. Su legado son complejos psicológicos y la contaminación del planeta con su cuerpo, sus accesorios y sus envoltorios.

Nos ha tocado tomar conciencia del daño planetario que estamos causando con nuestros hábitos y esto implica preguntarnos qué hay detrás de cada elección. Al comprar cada juguete, cada regalo, pregúntate: ¿Qué le transmite al niño o niña que va a jugar con él? ¿Qué le va a enseñar como persona? ¿Cuál es su legado para el medioambiente?

Confieso que esta noche he tenido deseos de tirar a la muñeca a la basura. Pero no caí en la trampa. Sé que prohibir algo es hacer que se convierta en lo más deseado. Por ello Barbie sigue cabalgando desnuda por mi casa a sus anchas, y mi hija no parece cansarse de jugar con ella. Es solo una muñeca me digo. Ahora resulta que Barbie será mi maestra. Reyes Magos os advierto: ni se os ocurra atreveros con otra.