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¿Qué le pides al nuevo Gobierno?

El pasado 3 de febrero el Rey presidió la apertura formal de la XIV legislatura de la Cortes españolas. Con el primer gobierno de coalición y vientos de derecha huracanados, la necesaria estabilidad no va a ser fácil, pero sí necesaria para retos ineludibles como la transición ecológica, la integración social y la transformación digital. Y retos sociales como la mejora del modelo educativo, la retención del talento y la creación de puestos de trabajo cualificado y la revisión de un sistema sanitario maltratado por los últimos recortes. En la larga lista de cuestiones, no me dejo la territorial, incluyendo Cataluña, un tema que, en mi opinión, ha eclipsado otros que nos preocupan a la mayor parte de la ciudadanía y que han visto mermado su protagonismo en medios y en el debate político.

Pero… ¿Qué confianza tiene la ciudadanía al nuevo Gobierno? ¿Qué le pide? ¿Qué aspectos preocupan más?

Esta semana, en la sección Convénceme de mi canal de YouTube he salido a la calle para olfatear nuestra emocionalidad política y reconozco haberme sorprendido gratamente en la confianza que todavía existe, aunque se repiten las reclamaciones: más ayudas, menos recortes, mejora de educación, trabajo y atención a los mayores. Y según los ojos de quien lo mire, de izquierdas o de derechas, varía el enfoque pero no el fondo.

Ningún ciudadano tiene la solución a los agujeros negros que seguimos arrastrando, para no seguir con teniendo un índice de paro tan alto o, incluso, para que el conflicto territorial gane al debate y necesidad social. Conciliador no va a ser el adjetivo que por desgracia acompañe esta legislatura. Los más pesimistas dicen que será combativa, agresiva y nada constructiva. Los optimistas que ilusionante…

Habrá que esperar a los cien días para ver por dónde suenan las trompetas y seguir en la estela de aumentar la confianza política, sin depender de mayorías o decretazos para lograr una buena legislatura.

Soledad versus compartir


La soledad ya está considerada como la mayor epidemia de nuestro siglo. Una corriente transgeneracional que nos provoca los mayores sufrimientos a pequeños, adultos y ancianos. Al mismo tiempo engrosa la lista de tabúes sociales; aquellas palabras o conceptos de los que huimos socialmente, renegamos de confesar que nos sentimos solos y lo dejamos para nuestras confesiones íntimas.

En España hay 4,7 millones de hogares unipersonales y la cifra incrementa cada año exponencialmente el sentimiento de soledad: una de las principales causas de exclusión social.

Sin embargo, mientras que este bicho de la soledad nos carcome a todos en nuestra más estricta intimidad, públicamente seguimos con el soniquete de que “en soledad se aprende más” o “que es mejor estar solo que mal acompañado”.

En mi último Yo Pienso reflexiono sobre el mal empoderamiento que se le ha hecho a la soledad como adalid del aprendizaje y el autoconocimiento. Y abogo por el COMPARTIR como la base mucho más sana, enriquecedora y divertida, no sólo del aprendizaje, sino también como política de vida. “No sabes estar solo” y mi reflexión ante eso es: ¿Acaso es divertido estar solo? Porque debajo de esa frase recriminatoria a impulsar nuestra independencia, nos aleja del potenciador más importante para nuestra felicidad: el poder de RELACIONARNOS. Está demostrado que es tu red social quien, en momentos de debilidad o difíciles, te sostiene; te mantiene a flote ¿Por qué no comenzar a dejar la soledad como algo metafísico y darle más valor al COMPARTIR?

Comparo la relación de la soledad y el compartir con la que la crítica de cine hace al género del drama y la comedia. El drama se lleva todos los premios, siendo considerado ‘más cine’, mientras que la comedia se lleva el aplauso del público como mejor premio.

Lo mismo ocurre que con la soledad, por eso invito a que sea compartida. A perder el miedo a hablar de ella. A comunicarnos y sobre todo a no juzgarnos por el desear compañía.

El compartir hay que publicitarlo igual que la soledad, así quizá dejemos realmente al libre albedrío la posibilidad de elegir en qué estado deseamos estar por encima del juicio colectivo.

Estar rodeada de gente y ser dependiente de tus amigos no te hace menos o peor persona. Te hace potenciar tu sociabilidad, el poder de relacionarte. Ser inclusivo y no exclusivo.

Yo me apunto al compartir. ¿Y tú?

El trazo invisible: mujeres restauradoras

Detrás de cada cuadro que observamos en un museo no sólo está la mano de quien lo hizo, sino el trazo invisible del restaurador. Un trabajo meticuloso, silencioso y que requiere de una paciencia sublime. En el recorrido por dar visibilidad a mujeres, tuve la oportunidad de entrar en las tripas de una de las áreas de restauración más importantes del mundo: la del Museo del Prado y descubrir que, hoy, es una profesión de mujeres.

En un museo de más de dos cientos años de historia, ellas se encargan de que las pinturas, esculturas y dibujos que observamos no pierdan ni la luz ni la personalidad con los años. Son las guardianas del arte, que trabajan durante meses para dejar lista una obra para volver a ser admirada.


En el mismo claustro del Museo del Prado me reúno con cuatro mujeres que desarrollan su profesión con vocación admirable y humildad en sus palabras sabias. Escucharlas es llegar a poner otra mirada sobre cualquier obra artística; es llenar de vida aquello que es invisible a los ojos pero transmite cada trazo, cada color, cada composición.

En el Afterwork Mujeres Restauradoras nos quitamos los complejos y decidimos aprender sobre cómo mirar un cuadro, cuánto lleva el cuidado del mismo y todo el trabajo artístico, manual y científico; todo el trabajo en equipo que se desarrolla alrededor de la restauración de una obra.

Os presento a mis cuatro invitadas:


Sonia Tortajada, restauradora de escultura:

“El restaurador no debe de dejar su huella”

Mayte Jover, documentación técnica y laboratorio:

“La restauración es una trabajo de equipo”

Inmaculada Echeverría, Gabinete de Documentación:

“El gabinete de documentación técnica que se fundó oficialmente en 1981 lo inauguró una mujer, Carmen Garrido”

María Álvarez Garcillán, restauradora de pintura:

“Creemos que es una cosa muy femenina, cuando hasta los años 70 solo había hombres en la restauración”

Con ellas os aseguro que desearéis volver al Prado y, con la intimidad requerida, buscar vuestro cuadro preferido y observarlo como nunca antes habíais hecho.

La Navidad… ¿Quién no tiene sentimientos encontrados con ella?

Dejando de lado las tradiciones religiosas, muy respetables pero poco practicadas en mi caso, me centro en el rebujito emocional que se nos hace cada vez que se acercan estas fechas.

Aunque intentemos huir de todo ello y pensemos que lo hemos logrado, como otras tantas cuestiones, me da que nadie está suficientemente inmunizado a la Navidad: para bien o para mal.

Esta semana reflexiono sobre cómo me siento en mi sección de YouTube Yo Pienso, e invito a los demás a que lo hagan conmigo. Que se sienten cinco minutos y, mientras ven el vídeo, comprueben cómo llevan la Navidad este año. Y, remarco ese “yo y mis circunstancias”, porque es causa efecto a cómo lo vayamos a pasar y cómo nos vayamos a sentir.

¿La liturgia de la Navidad es un bombardeo a la felicidad de plástico? ¿Eres de los que canta villancicos o los aborrece? ¿De los que creen que es una fiesta para niños más que para adultos?

Pero más allá como lo lleve cada uno y cómo lo sienta, hay algo común a todos. Estoy segura que existe en nuestro círculo mas cercano, si no somos nosotros mismos, quien siente una profunda soledad, y es ahí donde podemos cambiar para mejorar. Desde hace muchos años tengo por costumbre que nadie que yo conozca se quede solo en Nochebuena, en Navidad o, para despedir el año. No lograré amortiguar el dolor de pérdidas, de ausencias que a medida que vas creciendo, se te van acumulando, pero podré ofrecerle mi cariño, abrazos y el calor de un hogar con conversaciones, risas y buena compañía. Por la calle, intentar saludar de otro modo y educar mi mirada para que no practique la indiferencia sino la atención a aquellos que en estas fechas sufren mucho más.

¿Y tú? ¿Cómo sientes este año la Navidad?

¡Feliz Navidad! ¡Felices Fiestas!

Malos conductores y tópicos de género

Aunque cualquier cosa que destile a ‘guerra de sexos’ me parece demodé o de sitcom de los noventa americana, lo cierto es que los tópicos de género siguen presentes en nuestra sociedad y parecen tener raíces muy profundas. Sin pretensiones negacionistas,es verdad que los avances en igualdad de género se producen aunque más despacio que la tecnología.

Centrándome en los tópicos de género, decidí salir a la calle, preguntar y tratar de hacer un perfil base del mal conductor. Mucho ha llovido desde las películas de Alfredo Landa y compañía donde se perpetuaban comentarios como “¡Mujer tenías que ser!” o, por suerte, desaparecieron pegatinas con mensajes como “Mujer al volante, peligro al instante”. Incluso, y ya con la posibilidad de analizar nuestro ADN, han llegado ha localizar un gen responsable de la mala conducción. Pero la ciencia y las creencias toman caminos divergentes en muchas ocasiones.

Mi sorpresa fue más que agradable al comprobar que comenzamos a enterrar la adjudicación del mal conductor a un género y potenciamos mucho más el temperamento o la cualidad de carácter sobre la persona que conduce: sea hombre o mujer.

Más allá de los estudios que determinan que la velocidad, la impaciencia con el tráfico, la música alta o las infracciones más peligrosas son cometidas por los hombres, mientras que las mujeres, aunque son más respetuosas, tienen más accidentes leves y no suelen responder con con acciones agresivas o impulsivas al volante.

Sin embargo, más allá de los estudios, salir a la calle y darse cuenta que, al menos en el barrio de Malasaña de Madrid no eran pocos los que no hacían mención al género, sino al carácter para señalar una conducción temeraria o torpeza al volante, abre el cielo a la esperanza de que son ciertos los cambios y, poco a poco, se van arrancando las malas hierbas de los tópicos de género.

En un ejercicio previo a que veas el vídeo: Piensa bien tus respuestas a los siguientes supuestos:

  • Circulas por las autopista a 120/130 y un coche te adelanta a toda pastilla o, te pide paso enganchándose al trasero de tu auto ¿Qué conductor imaginas?.
  • El coche de delante se para para aparcar…1 intento….2 intentos….3 intentos… ¿Qué piensas?
  • En un ejercicio de honestidad, mídete como conductor y piensa cuantas veces coges el móvil, respondes de forma agresiva, superas la velocidad permitida, pasas la ITV fuera de fecha, no sabes cambiar la ruede, cruzas las manos al girar el volante, conduces con una sola mano…

Y después de todo este examen de conciencia, ¿no te parece muy adecuado el dicho dime de que presumes y te diré de qué careces?.

¿Entras en una galería de arte o pasas de largo?

El arte es aquello por lo que todos debiéramos dejarnos seducir aunque sea sólo una vez en nuestra vida y atrevernos a ver cómo nos modifica por dentro. Pero puede que cruzar la línea de lo desconocido, de aquello que comprendemos poco y juzgamos demasiado, sea algo posible solo para algunos atrevidos.

Ocurre algo similar cuando, paseando por las calles de nuestra ciudad y nos encontramos frente al escaparate de una galería de arte. ¿Cuántos de vosotros habéis decidido cruzar la puerta y entrar? De no haberlo hecho, ¿cuántos ha sido porque pensáis que no tiene sentido si no queréis comprar? ¿o porque habéis sentido un pudor paralizante que os impide ir más allá del cristal?

Sin embargo y muy lejos de lo que comúnmente pensamos, debiéramos cruzar la puerta y ver, sentir y juzgar menos. Ese es el camino que, según la charla con dos grandes galeristas de nuestro país: Pilar Serra y Oliva Arauna debemos emprender para sentir la provocación del propio arte en nuestro interior.

El rechazo o el gusto son distintas caras de una misma moneda, pero son parte del viaje evocador del arte. Un paseo por por la transgresión, por la ruptura de límites y la censura de nuestras propias creencias. “El arte es libertad” es una frase que me ha dejado reflexionando;  también que no hay que tenerle miedo, ni reparos ni prejuicios. No sólo es arte lo que gusta sino también lo que te traspasa aunque sea en forma de desagrado. Si hay algo que se remueve dentro de ti, está haciendo su efecto incluso la nada más absoluta.

En ese misterio de atreverse con el arte, estas dos mujeres nos dan una clase magistral desde sus más de tres décadas de experiencia, para perder la vergüenza y atrevernos a cruzar la puerta. Ellas nos demuestran que, más allá de lo que creemos, el arte es para todos, aunque lo queramos medir con la vara del elitismo.

Ellas nos dan las pautas para dejarnos llevar por la experiencia. “Además es gratis” entrar en las galerías y observar las obras expuestas, “incluso preguntar e informarse por los artistas”. Un ejercicio libertado que termina por engancharte, por apasionarte y hacerte ver el mundo desde un lugar mucho más flexible y amplio.

Te aseguro que después de escucharlas, cuando vuelvas a cruzarte con una galería de arte, te acordarás de sus consejos, de sus palabras, de su sincera invitación a dejarte seducir sin más por lo que un cuadro, una escultura o una proyección te hacen sentir.

Ouka Leele:”Sin creatividad estás muerto”

Hay muchas formas de vivir pero una es la más divertida de todas: vivir con creatividad. Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de la historia, lo dejó claro: “La creatividad es contagiosa. Pásala”. Es sin duda una de las herramientas más poderosas de las que gozamos, aunque la mayoría no sepamos ponerla en práctica en el Arte de Vivir.

Por eso me decidí a que, una artista que traspasó los límites conocidos de la fotografía nos hablara sobre el poder de la creatividad. Ouka Leele, premio Nacional de Fotografía 2005, símbolo de la movida, conectada tanto con el color como con la vida, nos ofrece una masterclass sobre la necesidad de fluir y abandonar el control. Ser como los ríos que, por muchas piedras que haya, terminan encontrando el modo de que corra el agua.

A ella misma le ocurrió, no una, sino varias veces. Perder el miedo, alejarse del monstruo de la perfección , de las convenciones, de las normas… dice Ouka que es una liberación. Ella lo logró y cuando lo cuenta parece fácil. “La libertad es supersexy”, cuando me lo soltó con su tímida sonrisa, pensé en el coraje y el precio de desearlo y lograrlo.

Ella no tiene ni precio ni límite porque su color se llama creatividad.

El One to One de esta semana, rompe por primera vez el clásico blanco y negro, con Ouka Leele. Ella nos quiere convencer del camino de colores, de la creatividad y de creer en el misterio: ese que te dice que no hay nada escrito y todo por escribir, diseñar, pintar, fotografiar, hablar…Un camino para llegar al OZ que debiéramos atrevernos todos a soñar y hacer realidad.

Y tú… ¿Te apuntas a la creatividad?

¿España no es país para viejos?

Este domingo votamos de nuevo y, no precisamente de alegría ni con B, sino con V y esperemos que sea de Victoria para que, al fin tengamos pronto un gobierno y se gestione el país que, poco a poco, arde sin que nos demos cuenta.

Aunque pareciera que el principal foco fuera el catalán, existen otras cuestiones que se deben abordar en los próximos años. Una de ellas es las pensiones. Hace apenas un mes, miles de pensionistas organizaron marchas desde las principales ciudades hasta llegar a la Puerta del Sol y el Congreso de los Diputados para reclamar la dignidad en ellas. Con carteles repletos de reclamas y advertencias tipo “viejos, pero no tontos”, se muestran a la contra del sistema privado de pensiones y el copago farmacéutico.

Marchar y acompañarles fue detenerme a ver que la vida, más allá del enroque político, sigue. Ellos no se detienen ni en la lucha ni en la protesta de lo que consideran indigno: promesas de subidas incumplidas y una realidad que se acerca más a que éste no es país para viejos.

Más allá de las sospechas o insinuaciones de algunos medios que estas marchas pudieran estar organizadas por un partido u otro. Recomendaría que los mismos medios que ponen el foco en ello, también lo apostillaran en otras marchas.

Ellos, los jubilados, que caminaban en la protesta con semblante tranquilo, pacífico y, pudiera decir que casi festivo, tenían clara su opinión y, para sorpresa de algunos, incluso había quien expresó su deseo de no acudir este domingo a las urnas. Más allá de la predilección por un partido u otro, reclaman acuerdos, pactos estatales con un tema tan complejo como ese.

La realidad es que la deuda pública sube cada año; nuestro en endeudamiento sigue en escalada; la sociedad envejece, pero… ¿debemos renunciar a los derechos fundamentales? ¿Debemos recortarlos? Hay mucho por lo que debatir y hablar y nuestros jubilados deben estar, no en la trastienda de ese debate, sino en la página principal. No cómo una arma electoral sino porque vivimos, o quiero creer que podemos vivir en un país que es para todos.

A ellos les escucho, lo mismo que me escuchan. Es cuestión de practicarlo y dejar de mirar a otro lado o, construir discursos vacíos de promesas confusas. La madurez de nuestra democracia también se mide por saber abordar los temas complejos: no hay fácil solución, pero no se pueden quedar fuera o como medalla de elecciones.

Mira el vídeo y hagamos el esfuerzo de tenerlos más presentes.

¿Por qué hay que ser feminista?

Por primera vez en 1792, una mujer llamada Mary Wollstonecraft escribió un texto reclamando los derechos de las mujeres. Ese fue el principio de la lucha feminista por la igualdad. “No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres”, dijo Woollstonecraft, “sino sobre si mismas”.

Más de doscientos años después, a pesar de la evidente evolución social, no sólo tecnológica sino de hábitos y costumbres, permitimos la confusión/difamación sobre el significado real del feminismo, remitiéndome a la RAE: “Ideología que define que las mujeres deben tener los mismos derechos de los hombres”. No siendo por tanto una lucha única de la mujer sino de la sociedad igualitaria, se construyen una imagen equivocada del movimiento, de la lucha y de las peticiones.

Esta semana salgo a la calle para preguntar por qué hay que ser feminista y las respuestas me confirman que la labor, aunque algunos insistan en que todo está hecho, es necesaria y el activismo, más que nunca, debe ser plural.

Seguimos comparando el machismo con el feminismo y, a las pruebas del propio vídeo me remito donde sólo una persona me rectificó, sabia y certeramente. Existe también la timidez, incluso el paso para atrás de reconocer el feminismo, como si fuera una etiqueta ( y creo poco en las etiquetas) peyorativa.

La historia es un claro ejemplo de discriminación y el presente, revela que la desigualdad persiste aunque se vaya acortando. Por el llamado dream gap infantil, por la igualdad de oportunidades, por la erradicación de estereotipos sexistas, por el homenaje a nuestras pasadas invisibles hay por lo que hay que seguir expresándose en clave feminista. Porque como dijo otra grande, Virginia Woolf, durante siglos anónimo ha sido a menudo nombre de mujer. Y no puede haber retroceso ni concesión de faltas sexistas todavía consentidas.

¿Por qué cuesta tanto enraizar el feminismo como un bien común? Clara Campoamor y otras muchas declararon hace un tiempo que “el nivel de civilización al que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia que gozan las mujeres”. No son pocos los que ya creen que una sociedad igualitaria es mucho más rica, pero el reequilibrio de la balanza se vive como una pérdida de poder, de protagonismo o de alteración de las fuerzas; como si lo femenino se fuera a convertir en lo que ha sido lo masculino. Desvirtuamos por miedo, por desconocimiento y por dejadez en saber aquello que nos conviene a todos, a uno mismo, más allá de lo que nos cuenten.

¿Y tú? ¿Eres feminista?

¿De qué nos protegemos? ¿Tenemos miedo a sentir?

En los tiempos donde la tecnología cubre nuestras vidas de píxeles, accesibilidad y chats sin rostro, reflexiono sobre la capa invisible que construimos ante el miedo a mostrarnos y, sobre todo a sentir.

¿Qué nos impide mostrarnos?

En la sección de esta semana del canal de You Tube, elucubro sobre ello e invito a practicar la vulnerabilidad: a mostrarnos en nuestro cielo e infierno, a compartir aquello que nos duele sin sentir culpa, frustración o miedo.

Y me pregunto también: ¿a qué se debe ese miedo? Acaso debemos ir más a la escuela emocional y dejar un poco de lado el gobierno de la mente. En la gestión de nuestras emociones, pocos aprobarían y muchos suspenderíamos.

Mi queridísima Imma Puig, que ayer presentaba su libro Revolución Emocional en Madrid, constata que, tras la tecnológica, la cuarta revolución corresponde a la emocional. A imprimir la importancia de garantizar unas relaciones sinceras y transparentes. En la deliberación sobre este mundo que nos llama a la asolación con el caramelo del horizonte infinito y poderoso de distintos modos de comunicarnos, estamos abandonando el poderoso bálsamo liberador de la vulnerabilidad.

¿A qué le tenemos miedo? ¿Por qué decidimos callar y hacernos los fuertes?

Un paseo por los rincones de nuestras emociones, de nuestros cajones de sastre que piden ser acariciados, escuchados y entendidos… una reflexión a dejar de alejarnos y practicar el mantra “TE NECESITO” como un resonador que aleje la creencia de que la fragilidad nos debilita cuando, en realidad, es todo lo contrario.

Sirve para enterrar hachas invisibles y batallas de molinos quijotescos que suceden en nuestro interior. ¿Y sabes por qué? Porque decidimos escondernos al mundo y renunciar a nosotros.

Practica vulnerabilidad y súmate al mantra “TE NECESITO”.