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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Sigue haciendo arre [test KeepGoing energéticos]

Hasta que el cuerpo diga ‘so’. Pongamos que es un axioma poco oriental (o quizá mucho más de lo que nos pensamos, centrémonos, el imperio chino lleva incólume y sin interrupciones como ‘imperio del centro’ desde casi 4000 años). Pero la mutabilidad es la esencia de todo y, en cualquier momento, el cerebro puede decir ‘so’ a un cuerpo que, mecánicamente, viene haciendo del ‘arre’ un comprtamiento robotrónico. Y, en una prueba que rodea todo el macizo del Guadarrama, subiendo a crestas glaciares a casi 2.500 metros, subiendo y bajando bosques, pedreras, durante sesenta kilómetros, bajo un sol de justicia, del ‘arre’ al ‘so’ hay el canto del rodar de una piedra.

Para afrontar esta barbaridad, vayan por delante unos números. El reglamento obliga a llevar un mínimo de 500Kcal como soporte y emergencia autosuficiente. Vamos con la contabilización de calorías. O de Kilocalorías, según tabla, o Kilojulios. Pero en el material obligatorio no dicen nada de los kilojulios. Así que en Kcal.

Opción 1. Surtido barritas KeepGoing. (Orange Fruit) 149 Kcal + (Faster temptation) 128 Kcal + (Coco&Chocolate) 177 Kcal + (Banana Fruit) 149 Kcal = 603 Kcal + 3 x gel (diversa composición).
Opción 2. Paquete de paleta curada. 470 kcal. Restos despachurrados de barrita del pasado mes de marzo, 180Kcal.

El jamón se quedó en casa, rescatando al lote la powerbar despachurrada y amorfa. En realidad mucho de todo se iba a quedar en casa. Least I forget, ni durante la semana hice carga de hidratos ni casi apenas los ingerí. Todo tiene una estúpida explicación y es la de que, hombre, uno con su bagaje, los sesenta kilómetros por el monte los superaría sin demasiados sufrimientos, teniendo en cuenta que además acompañaría a ritmo muy tranquilo a unos amigos. Tranquilo, claro, comparándolo con la época en la que tenía 5 años menos. Y casi 5 kilos menos. Y los órganos en su sitio. Y no me había dicho mi mujer eso de ‘nada, tu sesenta los haces con un pie solo’. Es así, con un solo pie, como pasé dos meses previos. Opté por probar la ingesta de productos energéticos nuevos, en un entorno de calor crítico, con un estado de forma en el que máximo troté 1h30 como un gorrinillo. Es de ley efectuarse la pregunta:

¿Es la gilipollez un pecado capital o rural?

Más bien, urbano. El viernes me pasaba por TrailXtrem a recoger el lote de productos energetizantes para Superratón, clavar alfileres de vudú en un monigote de organizador de carreras que tengo en casa, y al monte. Corriendo a todos lados, lo más fácil es tirar de tentaciones y Jorge me tentó. Sólo había que ingerirlo, ser educado en las redes sociales, evitar el pánico y la ira estomacal (como ‘inteligencia’ y ‘futbolista’, conceptos que no ligan en la misma frase) y salir al fresco.

Y tomé un café a las 5.50am y me largué a hacer 13h de montaña. Fue el primer paso para tomarme más en serio el lote de apoyo alimentario. Decidí comer únicamente sólido salado en los avituallamientos y beber solo agua. Salvo un poco de coca-cola en La Granja y la casa de la Pesca, llenaría la mochila con agua. El resto, el lote de KeepGoing. And it made me keep going.

Arriesgando, tiré de las barritas de chocolate y fruta mientras comenzábamos los 60km del TP60. El calor terminaba de dorarnos las espaldas y de derretir las cubiertas de chocolate, pero sorprendía con un paso muy suave por la garganta o garganchón. Dejé para las cumbres otro par de unidades, y los geles para una posología acientífica y aleatoria a lo largo de la tarde-noche, sin duda fruto de la escasez de oxígeno de mi cerebro.

Los productos hacían un efecto rápido aunque debo preguntarme si está facilitado porque no llegué al nivel de churrasco producido por exprimirme al máximo. La rapidez que se requiere, hombre, depende del programa que llevas para ir comiendo sólido en un ultra trail, Por otro lado, cabe pensar que mi estado físico, tras dos meses parado, no daba para alegrías, y que sí tuvieron un importante efecto en mi aporte energético. Los geles de mejor efecto fueron uno que contenía las palabras ‘aminoácidos ramificados’ y algo más. La barrita del momento pedorro fue una de un pastel de naranja muy bueno (Orange Fruit). Tanto el momento como las condiciones de una u otra ingesta me hacen tener reservas a la hora de cantar alabanzas.

Creo que deben ser testados en una prueba de las de carne de pescuezo. Si no arde la meseta central y la Madrid-Segovia se ofrece con temperaturas de Septiembre normales, agradecería la posibilidad de una segunda ronda. Ahí sí me asomaré con más ganas y empeño.

4 comentarios

  1. Dice ser Elage

    Ahora me explico tu careto en el Puerto de Nav. El homo jamonicus claudica por unas barritas….
    Vuelve al jamón, ¡ya!. Tu estómago lo agradecerá.

    25 Junio 2012 | 13:26

  2. spanjaard

    Coño, Edu, si el que se comía los bocatas sin masticar era mi colega Diego Lecter. Que casi tenemos que pedirle un Screwdriver para que le hiciera tornillo en el gañote!!!

    25 Junio 2012 | 13:28

  3. Dice ser FyH

    Y yo tambien me explico la cara de preocupacion que tenias en La Granja y que menciono en el “necrocronicon” .
    El ultimo parrafo del comentario me inquieta ¿has dicho algo sobre la M/S? . No conteste ahora , antes tendremos unos mementos de pausa que dedicaremos al terracinginthebeach para calmar la euforia

    25 Junio 2012 | 22:54

  4. spanjaard

    Era concentración, coño. jajajajaajaja

    25 Junio 2012 | 23:10

Los comentarios están cerrados.