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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Todos tenemos un 11S que contar

Es una tautología, como tantas que se utilizan para recordarnos que pertenecemos a una realidad global. Además de inútil y de manoseada por los medios de comunicación de masas, la celebración mayestática de nuestro 9/11 particular viene a recordar al mundo que, de un lado, todos trascendemos. De otro, no pintamos una mierda más allá de lo que ocurre a escasos metros de nuestro cuerpo. Más o menos, como las redes sociales.
Haciendo memoria para mi batallita particular (los blogs se rellenan de insustanciales batallitas que nos gusta escribir y que otros escogéis leer en lugar de hacer algo más provechoso), yo había cogido la bicicleta para bajar a la zona de Buitenveldert, Amsterdam. A casa de mi colega Jack, para revisar las fotos que nos habían hecho en los 42km del maratón alpino de Davos de 2001.
Ando rastreando entre los ancianos diplomas que Horneman tiene en casa. Del NY maratón de 1986, de carpetas llenas de recortes sobre las primeras carreras masivas en los Países Bajos, de los años de Jos Hermens, de Cor Vriend, olímpicos en Munich, y me llaman desde el salón. Un atentado brutal emitido casi en directo (ellos sabrán) por la radio israelí.
“Joder, este ha sido Ben Laden”, me sorprende Jack, “pon la CNN”.
Ese día supe que existía Al Qaeda y que, bueno, qué más daba. En un momento me contaron lo básico de los nuevos grupos que pululaban por Palistán, Arabia Saudí, es lo que tiene salir a correr por el Amsterdamse Bos con un judío holandés, casado con una israelí. Lo importante era que estábamos mirando alucinados a la televisión ante un teatro masivo, imposible.
Al mismo tiempo, lo intrascendente era que todo estaba ya arrancado. Me dio una sensación extraña al estómago. De invariabilidad. Asistimos pasivos a una escenificación en la que, por mucho que nos empeñemos, la trama y el desenlace están sellados. Y, en ese momento, tendemos a girar la cabeza. Ese es el problema. ¿Deberíamos girar la cabeza, pasar a otra cosa?

4 comentarios

  1. Dice ser vsblanco

    Me pilló trabajando en Ya.com en el edificio Citibank de Alcobendas cuando volvía de entrenar o hacer algo en el pdvo. de Alcobendas. Ni sabía que existían las torres gemelas ni que estaban en New York.

    08 Septiembre 2011 | 12:15

  2. Dice ser Bandoneon

    Estaba viviendo en Paris. Despues de un dia de trabajo me llamó una amiga norteamericana, Meg, llorando y me dijo: tengo miedo. Fui a la casa y desde su salón, como en el chiste, una francesa, un argentino, una norteamericana y un suizo (creo que no habia nadie mas) vimos una docena de veces la caida de las torres. A mi me llevó varios dias comprender la magnitud de lo sucedido y a Meg le llevo dos semanas comunicarse con todos sus familiares y amigos. Las tiendas de paris ofrecian en los escaparates ayuda a los americanos: regalaban las llamadas o se ofrecian de traductores.El mundo cambió mucho ese día pero mi universo personal cambió bastante poco.

    08 Septiembre 2011 | 19:10

  3. Dice ser Pablo Vega

    Jugando al golf en Ottawa, Canada. Empezaron a pasar aviones militares como locos y tenía claro que algo gordo había pasado. Al llegar a casa puse la TV y me enteré.

    08 Septiembre 2011 | 20:53

  4. Dice ser Elage

    Ja, ja, Luis; pues yo, también en Amsterdam, pero en el Barrio Rojo, como buen turista. Y pensando si aquello que estaban poniendo en las teles no seria La Jungal de Cristal IV, V o…

    09 Septiembre 2011 | 18:27

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