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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Lo de siempre

Se trata de una eterna atracción. Conozco pocos corredores a quienes no les tire la literatura o el periodismo de las dos ruedas, la épica ciclista. Las retransmisiones o charlas sobre vueltas, tours o giros han sido siempre comidilla en los rodajes. Las comparativas entre los dos deportes más duros, a ver quién sufre más o tiene más mérito, incluso la evaluación entre si ‘Indurain podría correr un maratón o Armstrong ha hecho 3 horas’ frente a ‘Fiz monta en bici con Escartín y hacen la Quebrantahuesos’. Es una maldición permanente. Amarse hasta liarse con probar y volver a probar, como cuando Fernando, Paco el eléctrico y yo salíamos a completar vueltas en bici de montaña por senderos homicidas.

Y ayer me regalaban mis contactos en la embajada de los Países Bajos un librito de relatos cortos llamado ‘Mi Querida Bicicleta’. Lo había visto la semana pasada en la Casa del Libro como regalo promocional si comprabas un libro de ocio o deportes. Editado por el maestro de El Pais Carlos Arribas (de nuevo aclaro, no tenemos nada que ver) y Bert Wagendorp (columnista de Volkskrant). Haceos con él y compraos cualquier guía de turismo. O, si dejáis pasar un tiempo podéis escribir un email a la Embajada por si les ha sobrado algún ejemplar.

bici

Os adelanto que los primeros relatos se parecen mucho a las cosas que uno lee y escribe en estos blogs de deportistas. Si os podéis hacer con un ejemplar -siempre podemos pasárnoslo, este que tengo entre manos- veréis que las cosas que cuentan Erik Brower, Peter Winnen o Bernardo Atxaga, las columnas de Pedro Horrillo (hoy corresponsal para el Tour) o Thijs Zonneveld son el recuento de lugares, de cuestas, de personajes históricos y de héroes diarios de una tendencia a esconderse, secos labradores del sudor y del esfuerzo.

A las esposas y compañeros de runners que muchas veces os reís de éstos: si les véis enfrascados en un librito 13×12 de color verde horroroso tono ‘pared de hospital’, entended que uno se entretiene con menudencias. No damos para más. Quizá por eso escogimos lo de correr a lo tonto: es como montar en bici (a lo tonto) y llegar a casa empapado.

6 comentarios

  1. Dice ser Celemin

    Hoy me ha agustado.

    Saludos, Luis

    17 Julio 2009 | 07:37

  2. spanjaard

    Joder Txus, esto va a ser como un tribunal de tesis diario. Jajajaja.

    17 Julio 2009 | 07:39

  3. Dice ser Ana

    A mí me empezó a gustar el tour después de leer El Alpe d’Huez. Este libro que mencionas también lo vi en la Casa del ídem, pero me echaron p’atrás el título y la portada. ¿Y dices que está bien? Igual le damos una oportunidad.

    17 Julio 2009 | 10:50

  4. spanjaard

    Bueno, como regalo que te hacen está bien. No merece la pena gastarse dinero en ello porque la misma Embajada lo sacó como promoción (coño, que lo regalen). Si tienes que comprar alguna cosa para tus vacaciones, pues aprovecha el regalito.

    17 Julio 2009 | 10:52

  5. Dice ser Celemin

    Es que no se me ocurría nada que decirte. Me gustaba correr (ahora no que no estoy en forma), me gusta mucho el ciclismo y coger la bici de montaña. Así que me ha gustado tu propuesta. El libro?, pues va a ser que no. Tengo pendientes dos novelas para este verano. Así que si , como tu dices cayera en mis manos, pos vale, pero nada más.

    P.D.:Estás un poco cascarrabias conmigo. (O quizá sea yo).

    17 Julio 2009 | 12:37

  6. spanjaard

    Es que es el tonillo este de los blogs, ya sabes.
    Por cierto, a qué hora chapas hoy? Podría acercarme al JuanCarlosel del 1º despues de comer…

    17 Julio 2009 | 12:47

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