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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Soñando (égloga pastoril)

Suena la flautilla y la dulzaina. Los montes llaman a correr por ellos y en las redesderedes se multiplican las peticiones, ilusiones, la locura. Canta el mozo:

Mil dorsales tuvieron la culpa;
mil borregas se quejaron
-con el caos que esto encierra-
de que un trail por la sierra
entregara al borreguío
no dorsal sino cencerra.

Cada carrera de montaña nueva lleva aparejado un caos donde el personal se queda sin poder participar. Los mil tiros dados por 400 números en la espectacular Zegama Mendi Maratoia, la locura desatada en el Ultra Tour del Mont Blanc, o los 3000 dorsales agotados en 24 horas para los 101km de Ronda. Los parámetros de locura, que uno los tenía por alejados, se van redefiniendo cada vez que una organización deportiva o excursionista decide aunar kilómetros y metros de desnivel. Ahora no es infrecuente ver cómo comenta un corredor sobre los 8000 metros de desnivel positivo de tal carrera. ¿Exceso o suplemento mental necesario para combatir la rutina? Que cada uno saque sus propias conclusiones. Un día leí a un internauta decir que no, que no es ni necesario y que su mujer, si el domingo se despertaba a las 7 de la mañana para ir a una carrera, entonces correr le hacía esencialmente gilipollas.

Y corren las semanas y mientras se trota, uno, entre el miedo y los nervios a casi 13 meses de la prueba, está no sabe si por ceder dorsal o apuntarse a la barbaridad. Hablan de disfrutar frente a firmar la carta de defunción. Yo quiero saber si todavía va quedando (buena) gente que organiza pruebas donde caben los que se despeñan y los que quieren amortizar 48 horas de un fin de semana sin parar por el campo.

Cantar ahuyenta los males, los espanta y los vuelve contra el oscuro y lóbrego dintel de la cueva de donde salen, ¿no?. Pues cantemos y a tomar por saco:

Gustaría mucho de ser
un buen traductor (de pago)
para, mientras me trago,
un pincho de morcilla
y dos de alubias negras
y cuarto de ensaladilla,
glosar en euskera y poder
contar a mis amiguillas
cómo- solo por joder-
me apunto a las cien millas.

1 comentario

  1. Dice ser Carlos

    Lo dicho: se nos va de las manos oiga…

    07 Julio 2009 | 20:01

Los comentarios están cerrados.